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V
arias empresas multinacionales
están anunciando su marcha a
lugares en los que dicen que la
mano de obra les resulta mas
barata. Esto no es un caso nue-
vo, lo llamativo es el número de empresas y
el descaro en el anuncio. No se van por con-
flictividad, por obstáculos a su actividad... sim-
plemente se van porque dicen que les viene
mejor otro sitio; muestran la cara mas cruel
e inhumana del capitalismo salvaje, la bús-
queda del mayor beneficio caiga el que cai-
ga. Algo ha tenido que pasar para que ni se
molesten en los maquillajes a que nos tení-
an acostumbrados en forma de jubilaciones
anticipadas, traslados parciales, reducciones
de plantilla, recolocaciones, etc.
Y sí, han pasado muchas cosas en muy
poco tiempo. Primero y fundamental, la cla-
se obrera ha perdido gran parte de su po-
tencial rebelde y trasformador, el capital no
la siente como un adversario potente y acti-
vo. En estos momentos, casi nadie quiere
considerarse clase trabajadora; el espejismo
de condiciones laborales pactadas, derechos,
legislación,..., han llevado a olvidar que todo
lo conseguido fue fruto del esfuerzo de mu-
chas personas altruistas y valerosas, de la lu-
cha por unas condiciones humanas dignas,
de la visión futura de un mundo distinto sin
explotadores ni explotados; lo que ahora casi
se desprecia por cotidiano, no lo regaló na-
die, fue conquistado. Sin embargo, la clase
trabajadora ha ido adquiriendo la mentali-
dad del capital y ha ido olvidando su lugar
y su posición.
Otra cosa importante que ha pasado es que
el sindicalismo oficial ha jugado un importante
papel en la desideologización antes citada, se
ha hecho parte integrante del sistema, no ol-
videmos capitalista, y ha olvidado sus orígenes
como instrumento de cambio social radical.
Y, por último, el poder que han adquiri-
do los entes económicos y financieros, nos per-
miten pronosticar, en un futuro no lejano, el
total sometimiento de lo que se llama poder
político; los estados serán meros títeres al
servicio del capitalismo, los políticos, em-
pleados de las multinacionales y las fronte-
ras filtros del poder económico para controlar
el flujo de trabajadores.
Podrá parecer ciencia ficción, pero las pis-
tas que se nos dan conducen a este resulta-
do; estamos viendo el entusiasmo del mundo
del capital por lo que llaman mercados emer-
gentes de Asia, las presiones para liberalizar
mercados y librarlos de aranceles y proteccio-
nismo estatal, la diversificación geográfica de
las empresas, la entrada de la iniciativa privada
en sectores tradicionalmente del sector pú-
blico como servicios sociales, sanidad, etc,...
sólo falta la unidad total del mundo económico
y la anulación de hecho del poder político.
Y, mientras, un sector muy importante
de la población no tiene ninguna influencia
sobre todas estas variables ni sobre las deci-
siones importantes que influyen en su vida
y la de sus descendientes, es dependiente
para buscarse el sustento y no tiene ningún
control sobre esa dependencia. Esto que aca-
bo de definir no es otra cosa que la clase
obrera por mas que la gente se resista a acep-
tarlo; una mayoría sin capacidad de decisión
y atada a intereses ajenos; el capital necesi-
ta trabajadores no te necesita a ti concreta-
mente, somos considerados una mercancía,
una herramienta mas, intercambiable y re-
emplazable. Si la clase obrera ha conseguido
algo, ha sido con lucha y esfuerzo, con con-
ciencia de clase y de necesidad de cambio. Una
vez que se ha domesticado y ha asumido los
valores egoístas, consumistas e insolidarios
del capital, se ha acostumbrado a vivir como
si fuera un rico, se ha ahogado con hipote-
cas y apariencia, ha renegado, en fin, de sí
misma, ha dejado de ser peligrosa y digna
de respeto para el poder económico.
Este es el problema, o recuperamos la con-
ciencia que dio pié a las grandes luchas y
cambios sociales; o volvemos a sentirnos como
hermanos unidos por un mismo ideal revo-
lucionario de justicia e igualdad; o volvemos
a tomar conciencia de lo que somos y nos
comportamos de acuerdo a ello, o vendrán, me-
jor dicho vienen , tiempos muy duros.
En la CNT, nunca hemos renegado de lo
que somos y lo que queremos, somos anti-
guos y anacrónicos, dicen, pero sólo hace
falta ver a dónde ha conducido tanta mo-
dernidad y adaptamiento. El capital no se
ha adaptado ni modernizado, solo ha disi-
mulado cuando le convenía; a nosotros nos
tendrá enfrente porque siempre hemos co-
nocido su verdadera cara.
Editorial
cnt
n°298 febrero 2004
3
3
Antiguos y anacrónicos
Redacción
E
l mes de enero nos ha sorprendido
con una oleada de supuestas "car-
tas bomba" dirigidas a instituciones
y representantes políticos europe-
os, entre otros, el presidente de la
Comisión Europea, el italiano Romano Prodi .
Nuevamente el origen aparente de las misi-
vas nos lleva hasta Italia, país con una enfer-
miza asiduidad a fenómenos paranormales
siempre relacionados con los movimientos disi-
dentes. La patria de Piazza Fontana, de los nun-
ca aclarados asesinatos de Aldo Moro, de Pinelli,
de Marini... La cuna de la red Gladio y la logia
P2, la de la rocambolesca teoría del envenena-
miento del agua por parte del anarquismo.
Ahora es una fantasmal Federación Anar-
quista Informal la que, a golpe de comunicado,
se ha arrogado la paternidad de los envíos y
quien mediante un macabro juego de siglas y
dudoso sentido del humor, pretende implicar
aunque sea de manera tangencial, a otra orga-
nización de constante compromiso con los opri-
midos y los explotados del país transalpino: la
histórica Federación Anarquista Italiana, cuya
pública presencia y actividad nada tienen que
ver con la grotesca e "informal" caricatura que,
de manera espectacular, acaba de nacer .
Como viene siendo habitual, los medios de co-
municación, olvidando las más básicas normas
deontológicas, acusan ya al movimiento liberta-
rio de los envíos y, en un sensacionalismo com-
parable al de la prensa del higadillo, titulan en
portadas y a toda página el evidente resurgir
del terror anarquista o la supuesta alianza con
las Brigadas Rojas con el fin último de cometer
atentados indiscriminados. La ceremonia de la
confusión está servida, el fantasma del terroris-
mo anarquista cabalga desbocado por Europa, y
el Estado, todos los Estados, tienen servido en
bandeja el argumento de su necesaria presencia,
"o yo o el caos". Llegados a este punto, sólo
resta endurecer las medidas policiales.
En estos sucesos que se nos antojan nada
fortuitos, no podemos olvidar las referencias al
castigo de los movimientos contestatarios que,
en los últimos tiempos habían venido hacien-
do tanto Berlusconi como sus congéneres de la
fauna gubernamental europea. Tampoco olvi-
damos la preocupación que han mostrado por
el auge del movimiento antiglobalización o el
crecimiento de las protestas sociales, así que di-
chas referencias nos pueden aportar algo de luz
sobre la confusa intencionalidad de los envíos.
Pero puesto que no somos profetas ni nos ga-
namos la vida con predicciones astrales sino
con algo tan antiguo y pragmático como el tra-
bajo asalariado, evitaremos caer en la tenta-
ción de elaborar hipótesis conspirativas. Nos
quedamos, eso sí, con la sabiduría del viejo
anarquista, que, ante este tipo de hechos, re-
flexionaba siempre en voz alta: "cuestiónate a
quién favorece... seguramente te acerques bas-
tante al origen".
De momento La Unión Europea ya ha crea-
do una unidad antiterrorista especial con el fin
de investigar el origen de las cartas bomba.
Pero también, como recientemente ha anun-
ciado el ministerio de Relaciones Exteriores ita-
liano, para hacer un seguimiento especial a los
grupos anarquistas del sur de Europa. "Segui-
miento" que traducido del idioma político no
puede significar otra cosa que control y repre-
sión... La función ha comenzado.
Ver artículo en página 20
Mutis
Un fantasma
recorre Europa
El poder que han adquirido los entes económicos y financieros,
nos permiten pronosticar, en un futuro no lejano, el total
sometimiento de lo que se llama poder político; los estados
serán meros títeres al servicio del capitalismo, los políticos,
empleados de las multinacionales y las fronteras filtros del
poder económico para controlar el flujo de trabajadores
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