Las obreras de Brukman. Vuelven a la fábrica de la
que fueron desalojadas ................................................ 21
Huelga de los transportes públicos en Italia. Análisis
de las movilizaciones, de la USI-AIT
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Internacional
cnt
n°298 febrero 2004
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La gestión agraria brasileña.
Nosotros vivimos en un país que tiene 170 millo-
nes de habitantes de los que 2 o 3 millones de
familias sin tierras, trabajan en el campo. El
14% de esa población no posee tierra alguna.
Como contraste, el 1% de los propietarios deten-
ta el 49% de todas las tierras productivas, las mejo-
res en manos de unos pocos terratenientes. Este
problema, lejos de solucionarse, ha ido crecien-
do ampliándose las diferencias o desequilibrios.
Actualmente se da un proceso creciente de
desempleo y a pesar del gobierno Lula la eco-
nomía está estancada y la pobreza continúa.
Cuarenta y dos millones de personas viven con
menos de 1 dólar al día. Brasil es un país con gran-
des diferencias aunque también con muchas
potencialidades.
Los gobiernos anteriores nunca tuvieron un
política de enfrentamiento con los problemas
sociales, como ha ocurrido por primera vez con
el gobierno de Lula da Silva.
La gestión agraria brasileña arranca en los años
60-70 principalmente en los medios académicos
de Brasil, profundizando en el debate, ya que
había una presión intensa de la población, y es
entonces cuando empiezan a aparecer estudios
detallados sobre la distribución de la tierra.
En 1955 se dio un intento para impulsar la
discusión sobre la reforma agraria. Pero la clase
dominante a través del golpe militar impidió la
realización de dicha reforma. En 1964 este
gobierno militar asesinaría a destacados diri-
gentes sindicales y populares. Personas que
luchaban por la tierra fueron torturadas y repri-
midas en ese periodo, permitiendo así que la
dictadura militar se impusiera para hacer pre-
valecer los intereses de las oligarquías brasile-
ñas. Pese a ello, en 1979 se dará un proceso
multitudinario de ocupaciones de fincas que los
militares serán incapaces de parar.
El MST.
Nace entonces la Federación del Trabajado-
res Rurales de la tierra, acompañada de la Igle-
sia católica, minoritaria y combativa, y apoyada
por el movimiento sindical. En 1984 pasará a ser
el Movimiento Sin Tierra (MST)
El MST y la sindicalización fueron creciendo,
defendiendo como primera estrategia la Refor-
ma Agraria de la tierra bajo el lema de "La Tie-
rra para quien la trabaja".
Dice un artículo de la constitución de Bra-
sil que "toda propiedad debe cumplir con una
función social, esto no se cumple ya que hay
muchas tierras que no están produciendo nada,
grandes propiedades que no cumplen con esa fun-
ción, que no dan ninguna calidad de vida, sino
todo lo contrario".
El MST busca la creación de cooperativas,
aumentar el retorno social, el consumo y pro-
ducción de los trabajadores sin tierra. Según esos
supuestos, toda la sociedad se va a beneficiar de
la reforma agraria. Esto es importante para cono-
cer como en 1984 la Unión Democrática Bona
Vista (de los terratenientes) se dispuso a repri-
mir y asesinar a los dirigentes sindicales cam-
pesinos, lo que ha continuado hasta la actualidad.
Desde el MST conseguimos asentar 300.000
familias en más de 7 millones de hectáreas de
tierras de terratenientes, para combatir el ham-
bre y garantizar la sustentabilidad. Trabajamos
la educación: 200 escuelas de primaria, de 2º
grado, organizamos cursos de capacitación de
educadores, de jóvenes y adultos, cursos de nivel
medio y superior con universidades, etc. cons-
tituimos 400 asociaciones, 96 cooperativas de
producción y de servicios, pequeñas industrias
que comercializan nuestros productos y les ofre-
cen mayor valor añadido.
Nuestra política es que el 50% de los cargos
representativos correspondan a mujeres, que
participan con igualdad.
Importante es comprender que este es un
movimiento de masas, formado por trabajado-
res sin tierra y otros que se han comprometido
con la reforma agraria. Tiene un carácter sindi-
cal, agrario, y político. Y aunque movimiento
social y político, no luchamos por las vías ins-
titucionales comunes, queremos democratizar la
tierra, transformar la sociedad y avanzar en las
conquistas sociales. Decimos que para cambiar
la situación de pobreza en Brasil, hay que cam-
biar la política económica de este país. Que hay
otra salida y otras soluciones... es necesario
transformar la sociedad.
La coyuntura internacional. Perspectivas del
Gobierno Lula y nuevo escenario en Brasil.
El presidente anterior, Cardoso, hizo una
política de represión de baja intensidad impi-
diendo el avance de las ideas de la Reforma
Agraria. Frenadas las ocupaciones, nosotros
teníamos que enfrentarnos a eso, de modo que
su último año hubo 120 ocupaciones de lati-
fundios, y salimos realmente debilitados por la
actitud del gobierno.
Se regularizó en 8 años a 300.000 familias,
pero a su vez se expulsó a 900.000 pequeños pro-
pietarios, hecho del que se beneficiaron los
grandes propietarios. Entonces la victoria de
Ignacio Lula da Silva, fundador del Partido de
los Trabajadores, sindicalista y luchador, es una
esperanza además para todos los países en desa-
rrollo que consideramos muy importante. El
gobierno anterior quiso dominar la Amazonía,
apoderarse de la diversidad. Lula se ha enfren-
tado ya al intento de alquiler o robo por parte
del gobierno de EEUU. De todas formas, lo cier-
to es que se trata de un gobierno dividido entre
el neoliberalismo y las políticas sociales que
reclaman los movimientos sociales del Brasil.
La movilización social deberá servir para presionar
a este gobierno para que lleve a cabo un programa
que avance hacia las transformaciones sociales.
A continuación algunas de las cuestiones
que surgieron con el debate posterior y el tema
analizado.
P: ¿Es realmente un gobierno de izquierda el
de Lula en Brasil? ¿apoya su movimiento a
Lula? ¿Tendrá coraje suficiente para llevar a
cabo esa Reforma agraria, expropiar a quie-
nes han saqueado los territorios del Brasil,
expropiar las inmensas propiedades a las
multinacionales Monsanto, Woolswagen, etc.?
R: Sí, nosotros que luchamos por la tierra,
apoyamos a Lula como presidente, pero pensa-
mos que si hay presión social y la sociedad se
moviliza, hará que dicho gobierno lleve a cabo
transformaciones políticas y económicas impor-
tantes. Avanzar en esto está ligado a la capaci-
dad de unir fuerzas en los movimientos sociales,
conquistar la reforma agraria. No hay otra posi-
bilidad. Por otra parte, el gobierno Lula tiene un
gobierno de coalición, no es de izquierdas pro-
piamente, ha constituido una mayoría con gente
liberal y conservadora, y esto lo hace más com-
plicado. No podemos cruzarnos de brazos a espe-
rar que nos hagan las reformas: el único camino
es la movilización de masas para presionar hacia
la reforma agraria.
Tenemos esperanzas para avanzar en el MST,
de construir proyectos, de impulsar políticas
económicas sociales, no hay otra salida para un
país con los graves problemas sociales que tiene.
La única salida para quitar el hambre y pobre-
za en Brasil es la reforma agraria, y se conseguirá
mediante la movilización social.
La estrategia de crear mayor coordinación de
los movimientos sociales para aumentar su fuer-
za. Decimos que nuestra tarea es organizar la
población para transformar la sociedad, no para
gobernar instituciones. Ese no es nuestro camino.
Nuestra labor organizativa de los movimientos
sociales se verá aumentada con nuestro traba-
jo para mejorar la Salud, la Educación, en el
campo y ciudades.
Tanto los gobiernos de derecha como de
izquierda se empeñaron solamente en políticas
capitalistas y no en luchar por los intereses de
la sociedad y del pueblo en general. La postu-
ra del gobierno Lula, que sabe lo que es vivir en
las favelas, ha sido en algún caso legalizar la
situación de miles de favelas, luchar contra la
degradación social (drogas, prostitución, etc.)
de esos barrios marginales que tanto abundan.
Las personas necesitan trabajar evitándose la
degradación humana. Esa concentración espa-
cial que denuncia en las periferias de las ciudades
es donde nunca hubo políticas sociales.
Hay que sustituir los valores del mercado por
aquellos de sociedad. Si queremos políticas diferentes,
el mercado deber ser regulado por lazos de solida-
ridad. Invertir las prioridades del mercado por los
valores sociales de la sociedad. Hay un proceso de
deconstruccion del concepto de democracia.
La mayoría de los estados actuales tienen
poco de democráticos: la participación de la
población en los asuntos importantes es nula,
estando sometidos (Estados, ciudadanos) a los
intereses económicos capitalistas.
Antonio Jiménez es militante del S.O.V. de CNT
de Málaga
Nota de Redacción: el gobierno de Lula,
que tantas esperanzas parecía haber
transmitido a las capas populares, como
bien refleja el artículo anterior, va adqui-
riendo según pasan los meses, un marca-
do carácter conservador. El último acto ha
acontecido a últimos de enero con la des-
titución de los ministros más "sociales" y
la entrada en el gobierno del Partido del
Movimiento Democrático Brasileño
(PMDB), de centro derecha. Aunque será
el tiempo quien ofrezca luz sobre la tra-
yectoria actual de Lula, todo apunta a
que, una vez más y como siempre se ha
defendido desde el anarcosindicalismo, el
usufructo del poder hace que los políticos
sufran una preocupante amnesia respecto
a lo que fueron sus promesas electorales.
Situación y perspectivas de los
movimientos sociales y el
gobierno Lula en Brasil
Resumen-extracto realizado por Antonio Jiménez de la conferencia que impartió Wladomir Vieira,
representante del MST de Brasil en Málaga. Dicha conferencia fue organizada por la asociación ASPA
el mes de diciembre de 2003