L
a anarquía es prioritaria, pero no se hace
por correo. Si este mundo fuese acep-
table, si la información no fuese una
arma peligrosa de guerra, destinada a la
destrucción masiva y sin ningún cui-
dado con respecto a la inerme población civil, las
noticias del incendio intencional de unos cajones
comunes y el envío por correo de un libro lleno de
pólvora, habrían merecido aparecer en los diarios.
El eco mediático suscitado por los petardos
enviados a Romano Prodi, al presidente de la BCE,
al Eurojust y a algunos eurodiputados, días después
del incendio de un par de cajones ordinarios en el
centro de Bolonia, se transformó en el pretexto
para elevar al máximo "la alarma de terrorismo" que
Berlusconi y Bush habían pronosticado en las sema-
nas anteriores. De una orilla a la otra del Atlánti-
co se entrecruzaron los anuncios de atentados con
relativa militarización de vuelos y territorio.
Con esas medidas, la guerra duradera y pre-
ventiva intenta alcanzar un doble objetivo; por
un lado, alimentar el miedo mediante la insegu-
ridad que evoca a un enemigo externo siempre al
acecho; y , por el otro, tener siempre en jaque a
la población que vive en el colapso de un siste-
ma disciplinario social, económica y políticamente.
Esto implica necesariamente la criminalización,
expulsión y eliminación violenta de quienes no
acepten las reglas de juego.
En época de guerra, el terrorismo se presenta
de vez en cuando para elevar la tensión. De otra
manera, se corre el riesgo de que el hedor de los
cadáveres de los niños muertos en Afganistán, o
de que la noticia de los prisioneros iraquíes tortu-
rados hasta morir, resulten intolerables, inclusive
para los tolerantes súbditos de este nuestro Norte
capitalista que provee los fondos para la guerra.
Por otro lado, en nuestro país, hace ya varios
meses que el Ministerio del Interior y los medios
agitan el espantajo del terrorismo, señalando a
los anarquistas como peligro principal. En algu-
nas investigaciones se llegó hasta presentar la
hipótesis de que era una mano anarquista la que
intervenía en la triste moda de envenenar las
botellas de agua mineral. En una época en que
los gobernantes promueven la privatización de los
recursos hídricos, dejando sin agua a decena de
millones de personas en todo el planeta, en una
época en que la basura producida por el capitalismo
hacen el agua imbebible, no encuentra nada mejor
que embarrar a quienes se oponen a ese mode-
lo. Ahora bien, si los anarquistas han sido el
blanco preferido del gobierno y de la prensa,
las atenciones de estos señores tuvieron un
alcance mucho mayor. Las redadas persecu-
ciones en las casas y en los barrios donde viven
los inmigrantes han estado a la orden del día
durante todo el 2003. Los inmigrantes han sido
tratados como criminales potenciales, y hasta
expulsados sobre la base de una mera sospecha
de complot con organizaciones terroristas; por no
hablar de los trabajadores del transporte que entra-
ron en la clasificación de delincuentes peligrosos
por haber tratado de obtener un puñado de euros
haciendo huelga fuera de las normas impuestas por
una legislación que ha reducido al extremo el dere-
cho a huelga. Antes que a los empleados del trans-
porte, lo mismo le pasó a millones de personas
que se habían manifestado contra la guerra, con-
tra elmilitarismo, contra la política neocolonial
del gobierno italiano.
Por consiguiente, en el plano interno, la gue-
rra preventiva impone neutralizar, desde su inicio,
cualquier intento de autoorganización social, que
se encuadre en los mecanismos de recuperación e
integración institucionales, activados por los par-
tidos y los aparatos sindicales del Estado. En defi-
nitiva, cualquier crítica contra los actos del ejecutivo
termina siendo sospechosa de terrorismo, hasta el
extremo de que la mera oposición a la abolición
del artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores o
a la precarización definitiva del trabajo sanciona-
da por la ley 30, termina siendo relacionada con
los homicidas de Biagi.
A fin de año, a manera de digna conclusión de
un período en que se criminalizó cada forma de
disenso, llegaron puntualmente estos paquetes, ino-
cuos para sus destinatarios, pero inteligentemen-
te utilizados en el lugar, a fin de establecer un
estado de policía global.
Ya se habla de leyes especiales que vienen a
sumarse a tantas leyes represivas sancionadas en
las tres últimas décadas ante nuevas "emergencias",
que han eliminado las escasas libertades con-
quistadas. Ya se encuentra en estudio, contra las
clases bajas, la hipótesis de la extensión del deli-
to de asociación ilícita, de derivación fascista, que
se mofa -como siempre- del aparente axioma libe-
ral acerca de la responsabilidad individual frente
a la justicia penal.
La alarma suscitada por los envíos postales
durante las navidades terminó de dar el impulso
-probablemente decisivo- al lento y fatigoso pro-
ceso de constitución de una policía europea: los
carabineros, los policías, la policía de finanzas, las
fuerzas civiles de seguridad se unirán al Eurocop.
Por no hablar de la polvareda levantada, que ter-
minó por poner en segundo plano las disputas
internas acerca de la información, las crecientes
dificultades internas de la mayoría, o temas como
las jubilaciones y las leyes de despido y de huel-
ga. En estos últimos días, la convergencia guiada
por el caballero Berlusconi, después de haber
resuelto sus problemas y los de la clase a la que
pertenece por medio de otras leyes "especiales",
se apresta a eliminar todo lo que resta del siste-
ma de previsión y a relanzar el ataque contra las
garantías residuales establecidas en el Estatuto
de los Trabajadores. Si la acción se debe adjudicar
por sus resultados, no nos caben dudas acerca de
quiénes son los remitentes de la humeante corres-
pondencia. Digámoslo claramente, en este caso
poco importa, si los autores dependen directa-
mente del Ministerio del Interior o si se trata del
trabajo generoso de voluntariado. Gratuito o de
pago, es un trabajo sucio.
En efecto, con los paquetes llegaron cartas que
reivindican el nombre de una agrupación informal
recién nacida, cuyo acrónimo es "FAI" es idénti-
co al de la Federación Anarquista Italiana (Fede-
razione Anarchica Italiana). Es evidente lo ridículo
del intento, aunque menos evidente - antes bien
grave- la voluntad de poner en dificultades a las/
los anarquistas, empeñados en la lucha coti-
diana por la construcción de una sociedad libre
y de iguales. Pero esa sociedad no puede
imponerse unilateralmente.
Los/las anarquistas sabemos que la liber-
tad es una prácti-
ca colectiva y que necesita del esfuerzo constan-
te, porque se asienta en la consciencia y en el
accionar cotidiano de cada uno/a, traduciéndose
en acciones comunes y de lucha social. La revuel-
ta contra la opresión se transforma en una lla-
marada estéril, si no construye simultáneamente,
si no contagia al ambiente en el que vive sin el cual
se extingue.
Bakunin sostenía que la libertad individual se
acrecienta con la libertad de todos los demás; que
vive y alimenta el núcleo profundo del anarquis-
mo social, que constitutivamente tiene proyec-
ción revolucionaria, impulsa la transformación ,
siendo sus protagonistas principales los oprimi-
dos y los explotados.
El trabajo de los anarquistas dentro de los movi-
mientos sociales, en el recorrido de la autonomía
de cada institución, en la capacidad de dar vida a
organizaciones específicas y de masa impregnados
en los principios de la autogestión y del federalismo.
Una Federación Anarquista es un ámbito de rela-
ción y de confrontación vivo entre hombres y
mujeres que comparten el trabajo libertario y tie-
nen en común un programa de cambio social radi-
cal. Una Federación Anarquista preconiza en
concreto el ámbito social en el que queremos vivir,
donde existe la relación directa, cara a cara, la
confrontación y también el encuentro de opcio-
nes diversas con miras a la síntesis posible, basa-
da en el respeto de las diferentes opciones y de los
recorridos individuales. Su constitución formal es
garantía de libertad, porque el acuerdo de asocia-
ción que la constituye se funda en la autonomía
de los grupos y de los individuos. Los anarquistas
de la Federación Anarquista estamos acostum-
brados, lamentablemente, a afrontar la represión.
Nuestro compromiso en las plazas, en los puestos
de trabajo, contra el racismo, el militarismo, la
guerra, la opresión capitalista y estatal, sólo duran-
te el último año, han costado numerosas denun-
cias, por no hablar de los apaleamientos, de las
persecuciones, de la constante obra de desinfor-
mación que desarrollan los medios de comunica-
ción. Hemos participado de las manifestaciones
contra la globalización capitalista, frente al cam-
pos de concentración para inmigrantes y a las cár-
celes, en la lucha contra las fábricas de muerte, los
basureros nucleares, los incineradores, hemos hecho
huelgas y piquetes, estamos presentes en la lucha
por la casa y los espacios sociales, bajo la única con-
dición de que se practique la autoorganización,
la acción directa, la negativa a la delegación, y la
participación: desde la revuelta en Lucania con-
tra la descarga nuclear hasta con los trabajadores
del transporte en lucha.
Aunque el gobierno y la prensa se obstinen
en el binomio: terrorismo y anarquía, no permi-
tiremos que nos atemoricen, hoy como en 1969.
Con la tranquilidad de quienes han creído cre-
arnos dificultades, manipulando nuestras
siglas y lanzándolas al circo de los medios
de comunicación, hay muchos que conocen
y saben muy bien quiénes son los terroris-
tas que, todos los días, bombardean, enve-
nenan, oprimen, explotan, matan, encarcelan
a los débiles y a los explotados. Ellos se sien-
tan en las bancas del gobierno, en las jerar-
quías de todas las iglesias, en los consejos
administrativos de las grandes empresas y de
los bancos, entre los parlamentarios, en los cuar-
teles generales de los ejércitos.
Para derrotarlos es necesario el compromiso
solidario de los oprimidos y de los explotados: los
únicos capaces de poner fin a la opresión, a la
jerarquía, al Estado.
"Para ilusionarme elijo un mundo más justo,
no una miseria más pequeña". GM
II Encuentro Nacional de la F.A.I. - Milán, 10-11
de enero de 2004. Estuvieron representados:
Turín, Vercelli, Milán, Novate, Varese, Bérgamo,
Venecia, Trieste, Savona, Chiavari, Genova, La
Spezia, Carrara, Livorno, Pisa, Reggio Emilia,
Parma, Correggio, Val D'Enza, Bolonia, Imola,
Chieti, Roma, Nápoles y Palermo.
cnt
n°298 febrero 2004
Internacional
2
200
Represión en Italia
Declaración ante la represión y provocaciones antianarquistas, aprobada durante el Encuentro
Nacional de la Federación Anarquista Italiana (Federazione Anarchica Italiana) - FAI
La anarquía no se hace por correo
Si la acción se debe
adjudicar por sus resultados,
no nos caben dudas acerca
de quiénes son los remitentes
de la humeante
correspondencia. Digámoslo
claramente, en este caso
poco importa, si los autores
dependen directamente del
Ministerio del Interior o si se
trata del trabajo generoso de
voluntariado. Gratuito o de
pago, es un trabajo sucio
FINA VENKO