Sección Sindical de CNT en la
Universidad de Murcia
¿Qué os parece esta cita textual? A mí, per-
sonalmente me parece vergonzosa y humi-
llante para todos los trabajadores, y sus
familias, que sufren en sus propias carnes "la
cordura" del sistema laboral. Como digo, es
vergonzosa y humillante, sobre todo si tene-
mos en cuenta su procedencia. "El cuerdo"
que la dijo era un Inspector de Trabajo en un
curso de Prevención de Riesgos Laborales para
Técnicos Especialistas en Prevención.
En los distintos medios de producción, los
accidentes se suceden día tras día y los tra-
bajadores/as sufren las consecuencias de la
irresponsabilidad patronal y del Gobierno con
riesgos laborales que se transforman en acci-
dentes, los cuales, en demasiadas ocasiones lle-
gan a ser mortales.
L@s trabajadores/as, además de sufrirlos,
deben tolerar que empresari@s y Gobierno les
culpen por no exigir que se lleven a cabo las
medidas existentes en la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales. Recientemente escuchába-
mos horrorizados, la sentencia de un juez que
exculpaba a un empresario y culpaba a un
obrero de la construcción de su propio acci-
dente laboral, por no preocuparse él mismo de
tomar las medidas de seguridad oportunas.
¿Acaso no es esto competencia del propio
empresari@?, ¿O bien de alguien de la propia
empresa o ajena a esta, pero siempre desig-
nado por el empresari@? Así, por lo menos,
lo contempla el capítulo III del Real Decreto
39/1997, pero claro, esas son sus malditas
leyes y "gracias a dios" -perdón por esto últi-
mo- no hay ningún "loco" que las aplique a
rajatabla.
La presión y la amenaza con el despido, son
armas que los empresarios continúan utili-
zando para que el trabajad@r calle y hacerle
así partícipe de la infracción de la ley. L@s
empresari@s deberían invertir más en pre-
vención de estos accidentes, ¡estamos hart@s
de que siempre se antepongan los intereses
económicos a los humanos!.
Últimamente, es normal leer o escuchar en
los medios de comunicación al servicio del sis-
tema, alguna noticia esporádica de acciden-
tes laborales mortales. Pero la realidad es
bastante diferente a la que nos enseñan, según
datos oficiales del Ministerio de Trabajo y
Asuntos Sociales, durante los últimos diez
años mueren, cada día, cuatro trabajadores/as
como consecuencia de un accidente laboral,
cuatro personas, cuatro familias que pierden
a un ser querido, en la mayoría de los casos
por irresponsabilidad patronal, ¡que vergüen-
za!. Ahora parece ser que hacer todo lo posi-
ble por evitar una muerte es señal de locura,
si esto es así, el mundo está lleno de ase-
sin@s, pero eso sí..."cuerd@s".
La precariedad en el empleo aumenta, el
número de horas trabajadas, en muchos casos,
es superior al estipulado, las medidas de segu-
ridad y su aplicación de forma correcta brillan
por su ausencia. Tod@s callan cuando se pro-
duce la tragedia, la maquinaria del sistema
(políticos, sindicatos, medios de comunica-
ción...) se encarga de silenciarla y a anular
las protestas y las acciones de l@s obrer@s,
como es el caso de Puertollano.
Esta situación es una manifestación más de
la violencia justificada y enmascarada que
emana del sistema capitalista, causante de la
muerte -como decía anteriormente- de cuatro
personas diarias durante los últimos diez años,
un total de 14.648 personas durante este
periodo. No me gustan las estadísticas, por-
que tienden a deshumanizar cada caso con-
creto, pero espero que esta tan impactante
sirva para abrirnos los ojos y despertar ante
esta situación, esto tiene un nombre, y este
es, Terrorismo Patronal, no se le puede llamar
de otro modo.
¿Os imagináis que todos los días aparecie-
ran estos actos violentos, en las televisiones,
radios, periódicos...?. ¿Os imagináis que ade-
más dedicaran el mismo tiempo a explicar las
causas de estas muertes tal y como hacen en
otros casos? Si esto fuera así, aparecerían datos
como que España es el país con la peor evo-
lución en la siniestralidad laboral del ámbito
de la U.E.; o que uno de cada cinco acciden-
tes laborales de la U.E. ocurre aquí, en la
España que "va bien". Aparecerían datos como
los que dicen, que durante los siete primeros
meses, del pasado año 2003, hubo 526.000
accidentes laborales, por los cuales 687 tra-
bajadores/as murieron en el centro de traba-
jo y 246 en accidentes "in itínere". Datos que
nos dirían, que entre el año 1997 y el año
2002, hubo 5.500.000 de accidentes laborales.
Sí, has leído bien, más de un millón de acci-
dentes al año. Y lo peor de todo, es que toda-
vía habrá quien se empeñe en decirnos que no
se puede hacer nada para evitar este elevadí-
simo número de accidentes, o lo que es peor,
lo verán normal, y nos dirán que son riesgos
que hay que correr para que el sistema labo-
ral funcione, o lo que es lo mismo "tu vida me
importa una mierda y lo único que quiero es
seguir engrosando mis cuentas corrientes a
costa de tu sudor y si es necesario de tu míse-
ra vida".
Debemos recordar que los datos citados
están extraídos del Ministerio de Trabajo y
Asuntos Sociales, lo puedes ver en
www.mtas.es. Ahora me pregunto, si estos son
los datos oficiales, por lo tanto, del Estado
capitalista, ¿cuales serán los verdaderos núme-
ros? Quizás sea mejor no averiguarlo... yo ya
estoy bastante jodido.
Después de imaginarnos que estas cifras
aparecieran en los medios de comunicación,
volvamos a la realidad, esto no va a ocurrir,
porque el sistema no se va a tirar piedras sobre
su propio tejado, l@s obrer@s a trabajar, las
burocracias políticas y sindicales a controlar
y a domesticar, y l@s patron@s a enrique-
cerse. Esta sí que es la realidad, ya cada vez
importan menos los medios, lo importante es
el fin, dinero y poder. ¿La vida de las perso-
nas?, ¿la dignidad?, eso no cuenta. ¿hasta
cuándo vamos a aguantar?
La clase obrera debe despertar de su letar-
go, salir del aborregamiento al que la red capi-
talista le ha sometido y recuperar sus valores
tradicionales, como la rebeldía, la solidaridad
y el apoyo mutuo. La solución no es quitar a
l@s líderes para poner a otros que actúen del
mismo modo. La solución es que no haya líde-
res. Que sean los propios trabajadores/as l@s
que en asamblea decidan, por si mism@s, lo
que mejor les conviene en cada momento, y
lo lleven a cabo ell@s mism@s, es decir,
Acción Directa, nada de intermediari@s que
nos traicionen.
Contra el terrorismo patronal, revolución
social.
¿Prevención?... ¡Explotación!
"...por suerte no hay ningún inspector de trabajo loco y no se le ocurre a ninguno aplicar la normativa de Prevención de
Riesgos Laborales a rajatabla. Todas las empresas serían sancionadas y muchas cerradas. Como digo, la cordura de los
inspectores de trabajo hace funcionar el sistema laboral..."
Esta situación es una manifestación más de
la violencia justificada y enmascarada que
emana del sistema capitalista, causante de
la muerte -como decía anteriormente- de
cuatro personas diarias durante los últimos
diez años, un total de 14.648 personas
durante este periodo
Opinión
cnt
n°299 marzo 2004
2
233
Laura
L
a prostituta es el prototipo de mujer
estigmatizada. Se la nombra y a la vez
se la deshonra con el apelativo "puta".
Ahora bien, la palabra no hace refe-
rencia únicamente a las prostitutas,
es una etiqueta que puede ser aplicada a cual-
quier mujer. El significado adjetival de puta es
incasta e incasta se define como: "dada a las rela-
ciones sexuales ilegales o inmorales; falta de
pureza, virginidad, decencia, moderación e
ingenuidad; mancillada (es decir, manchada,
corrompida). Llegamos al punto de que cual-
quier mujer (y no hombre) puede ser estigma-
tizada social y culturalmente como puta cuando
sus comportamientos sexuales o sociales no se
adecuan a los patrones de lo social- culturalmente
correcto. Estos patrones de comportamientos
dentro de la decencia, vienen marcados, en el
mundo occidental, por el cristianismo.
La falta de castidad en las mujeres deviene
un signo de mancilla, de suciedad y por tanto
de disponibilidad sexual. Esta visión maniquea
de la "mujer como pura o si no compartida por
todos", documentada en el s.XV (Rossiaud,
1978) y válida en nuestro tiempo sirve para
justificar la violencia masculina contra las lla-
madas mujeres incastas y culpar a esas muje-
res por cualquier abuso que puedan sufrir.
Así pues una mujer a la que se le asigna el
estigma de puta puede ser violada, agredida,
asesinada y será considerada cómplice de su
propia destrucción. De esta manera, el asesi-
nato o abuso de prostitutas o mujeres con tal
estigma no preocupa ni apena a la sociedad
dominante, sino que aumenta la disociación
pública respecto de las putas y refuerza la idea
de que la falta de castidad es un crimen que
merece la pena de muerte o la humillación.
En estos términos se ha declarado la
Conferencia Episcopal al argumentar que el ase-
sinato de mujeres a manos de sus maridos (ex
maridos o similar) y el abuso sexual a mujeres y
menores son fruto de la disociación entre matri-
monio-amor/ sexo y culpabiliza a la revolución
sexual de las mujeres del terrorismo patriarcal.
Pero el documento episcopal no tiene des-
perdicio y continua diciendo que el hombre
enmarcado dentro de esta "liberación" sexual
de las mujeres es "un sujeto débil, arrastrado
por los impulsos" haciendo hincapié en la visión
de la contemporánea Eva, la mujer pecamino-
sa enfrentada al también contemporáneo Adan,
víctima de sus maquiavélicas confabulaciones.
La conferencia episcopal (que además va
más allá en su tarea evangelizadora querien-
do implantar esta doctrina en la escuela) estig-
matiza como putas a todas las mujeres o a
aquellas inmersas en esta revolución sexual y
las culpabiliza de su propia desgracia.
Este documento concluye y extiende las
pinceladas ultraconservadoras que ya apuntó
Manuel Fraga, al hablar de un alcalde conde-
nado por abusar de una menor, unos días antes
diciendo que este hecho era causado por el
clima vivido en la actualidad de "abortos sin
condiciones, amor libre y parejas de hecho".
Cierto es, que estos argumentos son soste-
nidos consciente o inconscientemente por gran
parte de la población, que residen en definiti-
va en el imaginario social y es en estos frentes
en los que es necesario una renovación de ideas.
Es penoso encontrarnos de nuevo con la
Conferencia Episcopal ejerciendo de procura-
dores en cortes y de referentes de la opinión
pública extralimitándose más allá de sus púl-
pitos y agrediendo verbalmente a la mitad de
la población mundial, las mujeres.
En definitiva, valga decir, ante esta sarta
de malintencionados insultos, que el amor o
es libre o no es nada, lo que ellos defienden
es otra cosa; es una unión basada en el some-
timiento y la tortura, y eso señores obispos no
es amor.
Laura es Secretaria Prensa y Propaganda de
CNT - Cornellá.
Todas somos putas
La prostituta es el prototipo de mujer estigmatizada. Se la nombra y
a la vez se la deshonra con el apelativo "puta". Ahora bien, la
palabra no hace referencia únicamente a las prostitutas, es una
etiqueta que puede ser aplicada a cualquier mujer.