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Domingo Martínez
A
l contrario de lo que se suele cre-
er, la salud va más allá de la sim-
ple asistencia sanitaria. Depende,
entre otros muchos, de factores ta-
les como un medio ambiente equi-
librado, la paz mundial, la justicia y la
solidaridad, la distribución equitativa de la ri-
queza, un trabajo estable y satisfactorio, una
educación y una cultura liberadoras, una ali-
mentación sana, una vivienda digna y de pre-
cio asequible, unos transportes públicos
eficientes y ecológicos, ocio y diversión auto-
gestionados...
El papel de la medicina oficial.
En esta situación tan adversa para nuestra sa-
lud, ¿qué papel cumple la medicina oficial?
Aunque hemos de reconocer que en ocasiones
nos evita la muerte, alivia nuestros malesta-
res y nos ayuda a recuperar la salud, también
es cierto que tiene sus aspectos perjudiciales
y peligrosos.
Estos son algunos de ellos:
- La medicina oficial colabora con el siste-
ma imperante, y en la práctica viene a ser
un instrumento más (al igual que la polí-
tica, el Ejército, la religión, la educación,
los medios de comunicación...) para per-
petuar el actual orden (o desorden) social.
- La causa de nuestras enfermedades la ex-
plica de forma engañosa y confusa, como
si nuestros malestares no tuvieran nada
que ver con las condiciones psicosociales
y medioambientales en las que nos vemos
obligados a vivir. En lugar de buscar una
relación entre la enfermedad y estas agre-
siones y nuestros hábitos de vida, suele
achacar nuestros males a causas invisibles
(microbios), incontrolables (herencia) o
de origen desconocido. Es decir, la sani-
dad oficial nos hace creer que la salud no
es cosa nuestra. Por tanto, en lugar de
aconsejarnos cambiar nuestros hábitos de
vida cuando padecemos una enfermedad,
nos hace creer que todo se puede arreglar
con fármacos, cirugía, rayos equis o ra-
dioterapia, es decir, con métodos suma-
mente agresivos para nuestro organismo.
- Es evidente que el sistema sanitario del
que dependemos pone casi todos sus es-
fuerzos y recursos materiales y humanos
en curar o tratar enfermedades, pero no
en proporcionar salud. Se afana sobre
todo en reprimir los síntomas de la en-
fermedad, en lugar de investigar sobre
las causas que la producen y tratar éstas
adecuadamente. Por ello, las mismas cau-
sas acaban produciendo los mismos efec-
tos, con las consiguientes recaídas y
enfermedades crónicas.
- La medicina oficial no parece
comprender que muchas veces
los síntomas no son otra cosa
que señales de alarma que
emite el organismo ante un
ritmo de vida insoportable;
que, aunque molestos, tales
síntomas son una res-
puesta inteligente de au-
tocuración, y que,
reprimiéndolos, se está
obstaculizando el re-
torno a la salud.
A los médicos les
han enseñado en la
facultad que, ante
cualquier enfer-
medad, deben
echar mano del
talonario de re-
cetas y, en últi-
mo caso, de la
cirugía, sin te-
ner en cuenta
los efectos per-
judiciales que
pueden produ-
cir estos trata-
mientos en
cada paciente.
Decía Voltaire,
el filósofo fran-
cés de la
Ilustración,
que "la te-
rapéutica
consiste en
suministrar
drogas de las que se
sabe poco a un enfermo del que
aún se sabe menos". Por eso no es casual
que cada año aumente el número de per-
sonas en todo el mundo que enferman y
mueren a causa de los efectos secundarios
de los fármacos.
Según la Dirección General de Farma-
cia, el gasto en medicamentos en España
en 2003 se acercó a los 9.000 millones de
euros (1,5 billones de pesetas), un 12,1
más que en 2002. Y la media de gasto por
habitante fue de 923 euros anuales (más
de 150.000 pesetas). En el año pasado se
facturaron un total de 706 millones de
recetas (un 6,83% más que en 2002), cuyo
gasto medio fue de 12,6 euros.
Pero muchos pacientes consumen me-
dicamentos que no necesitan y que son
sumamente peligrosos para la salud. Aun-
que existen en el mercado 12.000 espe-
cialidades de fármacos, sólo 200 son
realmente efectivos, según reconoce la
OMS. Estos medicamentos mal adminis-
trados son responsables directos de unos
14.000 fallecimientos anuales en España,
según un estudio de la revista Medicina
José Couso, un año de lucha. Se cumple el primer
aniversario de su asesinato
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13
30 años de la ejecución de Puig Antich. Sus hermanas
intentan reabrir el juicio que lo condenó
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Actualidad
cnt
n°300 abril 2004
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Nos ha tocado vivir en una sociedad que no responde a nuestras necesidades y
expectativas y que, además, nos maltrata sistemáticamente en muchos
aspectos. Uno de ellos es en el de la salud.
Hoy día, alcanzar el "bienestar físico, mental y social", como define la salud
la Organización Mundial de la Salud (OMS), se torna en algo casi
inalcanzable. Porque muy pocas personas pueden escaparse a los
efectos perniciosos que sobre nuestro bienestar psicosomático
tienen las condiciones adversas en que vivimos y que genera la
actual estructura social.
La autogestión de la salud
La medicina oficial
colabora con el sistema
imperante, y en la
práctica viene a ser un
instrumento más (al
igual que la política, el
Ejército, la religión, la
educación, los medios
de comunicación...)
para perpetuar el
actual orden (o
desorden) social
ALMAIREDA
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