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n°300 abril 2004
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Redacción
Inma, Montserrat y Carme son las hermanas de
Salvador Puig Antich. A pesar de que ya se
han cumplido treinta años del asesinato del mi-
litante del MIL ellas se resisten a la terrible am-
nesia histórica que nos imponen. Para ello
intentarán reabrir el caso que llevó a sentar-
se en el garrote vil a su hermano. Y no es la
primera vez que lo intentan, pero la falta de
apoyos económicos las ha obligado a renunciar
en ocasiones anteriores.
Por otra parte, en noviembre de 2004, co-
menzará el rodaje que recreará las horas que
pasó Puig Antich en prisión antes de ser asesi-
nado. El director Manuel Huerga, el músico Lluis
Llach y la productora Media-Pro cuentan con el
guión de Lluis Arcarazo basado en la novela
Cuenta atrás de Francesc Escribano (actual di-
rector de la Televisión de Catalunya). Ya han
previsto convertir la película en un alegato con-
tra la pena de muerte. Quizás olvidan contra qué
luchaba el protagonista de su film. Sin duda le
preocupaba el asesinato de Estado pero su pri-
mera inquietud era la mera existencia del pro-
pio Estado. Crucemos los dedos para que en los
homenajes varios este punto no se olvide. Y
como con cruzar los dedos tan solo conjuramos
a la suerte trataremos de recordar quién era
Salvador Puig Antich y qué era el MIL.
El MIL y Puig Antich.
El Movimiento Ibérico de Liberación no se ali-
neaba con ninguno de los partidos políticos
emergentes, tampoco pertenecía a ningún sin-
dicato. Quizás sus miembros tuvieron la clari-
videncia suficiente para adelantarse a la
historia, a la mentira institucional, a la trai-
ción de la "izquierda" y a la reconversión de-
mócrata de la derecha tras la muerte de Franco.
Mantienen contacto desde su fundación con los
anarcosindicalistas exiliados en Toulouse, aun-
que su "modus operandi" es bien distinto. Se
declaran autónomos y su acción se divide en
dos bloques, el propagandístico y la acción di-
recta. Herederos también del situacionismo y
del mayo del 68 utilizan la ironía, el humor y
la irreverencia en sus textos. Su publicación se
llamará CIA, Conspiración Internacional Anar-
quista. Su acción directa básica consiste en la
"expropiación" en entidades bancarias. Siem-
pre atracan a cara descubierta pero disfraza-
dos con traje y corbata. Pero la situación
cambia a partir de 1973, cuando durante el
transcurso de un atraco dejan ciego al emple-
ado de una entidad bancaria. Este hecho pro-
voca su autodisolución el mismo año, además
de provocar el cambio de perspectiva del po-
der respecto a ellos. Son considerados te-
rroristas desde ese momento y comienzan a
estar bajo jurisdicción militar, intensificán-
dose así su persecución. De hecho y por esta
causa el 25 de septiembre del mismo año
son detenidos Xavier Garriga y Salvador
Puig Antich en una emboscada. En el ti-
roteo muere el policía Francisco Anguas
por cinco disparos cuando Puig Antich solo
efectuó dos. La prueba de balística no es acep-
tada en el juicio.
Para situar el contexto histórico en el que
se desarrolla la detención y el posterior asesi-
nato hay que recordar que tras la muerte de Ca-
rrero Blanco el régimen, con Franco y Arias
Navarro a la cabeza, intentan demostrar su po-
der y su prioridad, el "orden público". Al tiem-
po orbita en el panorama político una oposición
de nuevo cuño y medias tintas que va hacien-
do la cama de lo que más adelante sería la
"transición democrática" o los Pactos de la Mon-
cloa. La poca fuerza del MIL y la falta de com-
promiso de las más fuertes organizaciones
opositoras permiten que se lleve a cabo una
farsa, más que un juicio. A las 9 horas y 40
minutos de la mañana es ejecutado Salvador
Puig Antich, en la Modelo de Barcelona, a los
24 años de edad. La mayoría de los presos del
MIL son amnistiados en 1977.
El 5 de abril de 1976 veintinueve presos
políticos se fugan de la cárcel de Segovia, Oriol
Solé, fundador del MIL, entre ellos. Desgra-
ciadamente es muerto a tiros por la guardia ci-
vil durante la fuga.
Jean Marc Rouillan, activista del MIL y de
Acción Directa cumple condena en el penal
francés de Arlés.
El 2 de marzo, día del asesinato de Puig
Antich, Franco indulta al guardia civil Anto-
nio Franco, condenado a muerte por matar a
un superior.
Se cumplen 30 años de la
ejecución de Puig Antich
El 2 de marzo de 1974 Salvador Puig Antich es ejecutado. El joven
militante del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) es acusado
de la muerte de un policía que recibe cinco disparos. Desde su
arma tan sólo habían salido dos balas. Treinta años después, la
familia intenta reabrir el juicio y el realizador Manuel Huerga
recreará en el cine las últimas horas del anarquista asesinado.
Las hermanas intentan reabrir el juicio que lo llevó al garrote vil
El caso Heinz Ches
Mención aparte merece la muerte, el mismo
día, del supuesto polaco Heinz Ches. Hoy es
probado que ni era polaco ni se llamaba
Heinz Ches. De nacionalidad alemana, su
nombre real era Georg Welzel. Se le acusa de
matar a un policía y herir a otro sin moti-
vo aparente. Su juicio fue otra ópera bufa.
Era el complemento ejemplarizante necesa-
rio para el régimen, matar a un político y a
un común, al margen de su culpabilidad,
como muestra de la inflexibilidad y fuerza
de una dictadura que daba sus últimos co-
letazos sanguinolentos.
Y lo que es peor, los chivos expiatorios
siguen existiendo hoy día, veremos que ocu-
rre con los cinco detenidos del pasado sábado
13 de marzo de 2004, supuestamente rela-
cionados con los atentados del 11 M.
La poca fuerza del MIL
y la falta de
compromiso de las
más fuertes
organizaciones
opositoras permiten
que se lleve a cabo
una farsa, más que un
juicio
Actualidad
Puig Antich, 30 años después
Javier Ortiz
Desperté pronto y agitado aquella mañana.
Había dormido mal. En París hacía un frío
terrible. Puse la radio y escuché el boletín
informativo. Todavía no decían nada.
La noticia me llegó más tarde, metido
ya en un atasco del bulevard periférico. Se
vieron confirmados mis peores presagios:
"El anarquista catalán Salvador Puig An-
tich -dijo el locutor de France-Inter- ha sido
ejecutado hoy, al amanecer, en Barcelona.
Franco no ha tenido clemencia. También ha
sido ejecutado el súbdito polaco Heinz Chez,
condenado por la muerte de un guardia ci-
vil. A ambos se les ha aplicado el garrote
vil". Se me saltaron las lágrimas. -¡Malditos
cerdos! -mascullé.
No estaba pensando en los franquistas.
O no sólo. Mi pensamiento retrocedía varios
meses atrás. Estaba recordando una reunión
celebrada allí mismo, en París. Varios mili-
tantes de la extrema izquierda habíamos pe-
dido un encuentro al Comité Ejecutivo del
Partido Comunista de España. Se llevó a
cabo. Vinieron Santiago Álvarez, secretario
general del Partido Comunista gallego, y Na-
poleón Olasolo, viejo conocido del PC de
Euskadi. Les propusimos coordinar esfuer-
zos para hacer una fuerte campaña en con-
tra de la ejecución de Puig Antich. Santia-
go Álvarez nos colocó un largo exordio que
demostraba, según él, que "las condiciones
objetivas nacionales e internacionales" im-
pedían a Franco llevar a cabo esa ejecución.
En consecuencia, siendo la ejecución "obje-
tivamente" imposible, no valía la pena des-
plegar mayores esfuerzos en contra.
-¿Y si las condiciones objetivas fallan? -
pregunté. Me miró con una sonrisa pater-
nal en la que quedaba reflejada la inmen-
sa superioridad que le proporcionaba su
larga experiencia de viejo luchador sobre la
impulsiva bisoñez del jovencito de 25 años
que osaba dudar del carácter científico de
sus análisis. Rechazaron nuestra propuesta,
en suma.
Nosotros hicimos lo que pudimos, pero
no teníamos ninguna capacidad para crear
en Europa un estado de indignación que
inquietara realmente al régimen franquis-
ta. El PCE sí la tenía. No hubo movilización.
Hubo ejecución. El 2 de marzo de 1974.
Una vez más, las condiciones objetivas
se portaron mal. Fue su culpa, sin duda.
2 de marzo de 2004
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