AIT. Circular de noviembre/diciembre de 2003 y
de 1 de enero de 2004
...........................................................
22
Internacional
cnt
n°300 abril 2004
2
200
Robert Fisk
El torso y la cabeza del dictador habían desa-
parecido del pedestal, pero las piernas y un
brazo permanecían
ahí en el suelo,
junto a una bate-
ría de misiles
monumentales de
acero brillante.
Dos helicópteros
de combate se acer-
caban a la frontera -
aún tratando de
encontrar a las hordas
de Al Qaeda que, según
Donald Rumsfeld, están
llegando como enjambres a
Irak-, pero lo que llamó mi
atención fueron las cabezas de
los jóvenes que martillaban, serru-
chaban y destrozaban los restos de
la estatua de Hussein. Cuatro de ellos
usaban pasamontañas negros y el quin-
to se cubría la cabeza con una capucha
negra. Un año después de haber derro-
cado a Hussein, ahora los iraquíes tienen
que esconder su identidad cuando ata-
can su imagen. ¿Qué nos dice esto del
"nuevo Irak"?
Si uno se encuentra en Irak, circulando
por sus peligrosos caminos, la evidencia del
colapso y el fracaso está en todas partes. Unas
cuantas organizaciones no gubernamentales
desarmadas se encuentran aisladas en las ciu-
dades, sin poder viajar por las carreteras que
se han convertido en dominio de asesinos y
bandidos.
Ahora, cuando viajo por estas carreteras uti-
lizo una kuffiah, con todo y su banda negra en
torno de la cabeza. Mi chofer usa pantalones y
camisa occidentales, pero yo ando con ropa
árabe para evitar ser atacado. Otros occidenta-
les están haciendo lo mismo. ¿Qué nos dice eso
sobre Irak, a un año de la "liberación"?
Muchos choferes se niegan a trabajar para
reporteros occidentales. ¿Quién puede cul-
parlos después de lo que pasó a periodistas de
la televisión Al Arabiya, que murieron tirote-
ados por las tropas estadunidenses? No es de
extrañar que sus colegas se hayan salido de
la jactanciosa conferencia de prensa que dio
Colin Powell en Bagdad.
Tres periodistas que trabajaban para una
estación de televisión financiada por Estados
Unidos han sido asesinados por insurgentes.
Un viejo amigo mío iraquí -uno de los más
acérrimos críticos de Hussein- me contactó
esta semana. El quería trabajar para un Irak
"democrático". Pero ahora desea que yo le
ayude a tramitar un segundo pasaporte. Me
preguntó si yo podía hablar con la embajada
australiana; porque él ya no cree que vaya a
vivir en un país estable. ¿Qué nos dice esto del
"nuevo Irak"?
Para quienes pasamos tiempo en este país
es difícil saber si hay que reír o llorar mien-
tras el coro bélico vuelve a aporrear los tam-
bores de guerra. Richard Perle, uno de los
vulcanos neoconservadores que más presionó
a la administración Bush hacia esta invasión,
estaba discutiendo conmigo en un programa
de radio, elogiando el que se haya reinstala-
do el servicio eléctrico las 24 horas en la capi-
tal iraquí. Qué pena que casi no pude escuchar
lo que decía por el rugido de los generadores
de emergencia que sonaban a mi alrededor
esa noche.
¿Cómo se explican los ejércitos de trucu-
lentos e insurrectos mercenarios que ahora
rondan Irak por órdenes de las autori-
dades angloestadunidenses de ocu-
pación? Muchos miles de ellos son
británicos. Algunos están bien
entrenados; otros no. En mi hotel,
docenas de ellos se pasean arro-
gantemente por el lobby luciendo
rifles y pistolas y hablando de
"seguridad".
Todos ellos trabajan para empre-
sas de seguridad privadas que han
sido contratadas por los poderes
de la ocupación o por compa-
ñías, también privadas. No
siguen ninguna regla
de combate y
muchos beben
demasiado.
Cuando le pedí a uno de estos pistoleros bri-
tánicos, la semana pasada, que al menos se
pusiera una camisa que ocultara su pistola
cuando entra y sale de nuestro hotel, me
apuntó con el dedo. "Mira, amigo", me gritó,
"si veo que alguien armado viene a disparar-
te, voy a pasar de largo sin hacer nada".
¡Pero si es él quien amenaza nuestra segu-
ridad! Los iraquíes, por supuesto, ven el ir y
venir de estos jóvenes y sacan sus propias
conclusiones, y me temo cuáles son.
Los ataques contra tropas estadounidenses
y civiles occidentales se incrementan a diario
en Mosul. Hace unos días, tres iraquíes fue-
ron muertos en Basora por un coche bomba
dirigido contra una patrulla militar británica.
Las tropas occidentales ahora sólo viajan a
Najaf por el norte, y siempre en contingentes
de 200 hombres. ¿Pero qué le pasó a ese "trián-
gulo sunita" tan claramente trazado?
No es de extrañar que las tropas españo-
las estén ansiosas por irse a casa. Ahora que
el primer ministro polaco ha dicho que fue
"engañado" con lo de las armas de destrucción
masiva, ¿cuánto falta para que sus tropas sigan
a las españolas? Nadie informa que las fuer-
zas polacas son atacadas casi todas las noches
en los alrededores de la ciudad de Hilla.
Las declaraciones de David Kay (ex inspec-
tor de armas estadounidense) en una entrevista
con Le Figaro, en las que dijo: "tenemos que
reconocer nuestros errores y restaurar nuestra
credibilidad", están teniendo amplia difusión
en Bagdad. "No creo que exista ninguna opor-
tunidad válida de comprobar la existencia de
armas de destrucción masiva, porque la mejor
evidencia sugiere que nunca existieron".
Aún así, los poderes de la ocupación, la
"Autoridad Provisional de la Coalición", se
niega a mantener estadísticas sobre las dece-
nas de iraquíes inocentes que mueren cada
semana bajo su mandato; en ataques con
autos bomba, en asesinatos en las carreteras.
El ejército estadounidense catea los pobla-
dos sunitas, tirando las puertas en el mejor
estilo israelí de destrucción. Los constantes
asesinatos de inocentes a manos de estadou-
nidenses está amargando a toda una nueva
generación de iraquíes. Y pronto habrá "demo-
cracia" en Irak.
Extraído de Indymedia Barcelona.
http://barcelona.indymedia.org
La evidencia del fracaso
Terbil, Irak. Exactamente a un año de que las tropas angloestadunidenses invadieron Irak
encontré, el pasado viernes, a cinco jóvenes que se afanaban destruyendo lo que quedaba
de una estatua de Saddam Hussein, en la frontera de este pequeño poblado polvoriento.
¿Cómo se explican
los ejércitos de
truculentos e insurrectos
mercenarios que ahora
rondan Irak por órdenes de
las autoridades
angloestadunidenses de
ocupación? Muchos miles
de ellos son británicos.
Algunos están bien
entrenados; otros no. En mi
hotel, docenas de ellos
se pasean
arrogantemente por
el lobby luciendo
rifles y pistolas y
hablando de
"seguridad"