Nelson Méndez
CRA-AIT
Los criterios de "análisis" circulados por medios
privados y estatales no han escapado a esa lógi-
ca. Es así como la coyuntura económica, social
y política que atraviesa Venezuela, en aparien-
cia pareciera no tener más solución: dejar al
Presidente Chávez en el poder o reemplazarlo.
Es decir, cambiar un individuo por otro o legiti-
mar al que ya está. La propuesta ofrecida es la
realización o no de un Referéndum Revocatorio
al mandato presidencial.
Ambos bandos, oficialistas y opositores, se
atrincheran en excusas llenas de formas pero
vacías de fondo. Por un lado la Coordinadora
Democrática enfila sus armas en contra del "cas-
trocomunismo" y en pro de la "libertad", por el
otro, los chavistas se defienden de las garras del
"golpismo" y el "fascismo", porque "Chávez es
el pueblo". Como escudo miles de personas que
de una u otra forma se sienten identificadas con
el velo que cubre las verdaderas motivaciones.
Ambos con un discurso distinto responden a la
misma lógica, golpistas o demócratas a conve-
niencia. Porque cualquier noción de cambio real,
requiere de un entendimiento de las experien-
cias del pasado y de las cotidianas. No es tan sim-
ple como reemplazar un individuo por otro, un
partido por otro, un color por otro. Es tan com-
plejo como crear nuevas formas de organización
social. Ninguno plantea nuevas alternativas:
éstas promoverían su propia destrucción. La
capacidad de hacer, implica cierto despertar y
permite la organización de la gente adquirien-
do capacidad social, un poder mayor que el del
propio Estado, sus instituciones y los partidos
políticos. Es la capacidad de autodeterminarse.
En el último siglo todos los intentos por
transformar las relaciones y los beneficios socia-
les a través del Estado han sido un rotundo fra-
caso. Creer que involucrarse con el Estado
permite realizar cambios o revoluciones socia-
les es no entender su lógica. Nació como forma
más idónea de implementar el Capitalismo, ha
sido su instrumento y se ha perpetuado aún
cuando hoy se hable de libre mercado.
Incorporarse a él es permanecer dentro de redes
de relaciones sociales capitalistas, son las úni-
cas que han existido y seguirán existiendo den-
tro de él. Un Estado requiere, obliga a esas
formas de relación jerárquicas incluso para sane-
ar el descontento. Estado de izquierda es una
anomalía, es contra natura, ¿Estado anticapita-
lista?, ¿Estado socialista? ¿Estado antineolibe-
ral? Fracaso. Los cambios en una sociedad pre
y postcapitalista son el resultado de luchas y
nuevas formas de sociabilidad. Un gobierno de
izquierda es ineficaz porque subordina cualquier
descontento a fines electorales, Constitución
como programa, leyes como panaceas revolu-
cionarias, misiones como logros, indefectible-
mente se vuelve conservador cuya motivación
suprema es la propia conservación del poder.
Incluso, sus grupos más radicalizados
(Tupamaros, Lina Ron) se han legalizado como
partidos políticos, oxigenando el desgaste de la
democracia representativa y apuntándose como
comparsa electoral. La realidad venezolana lo
confirma: este es un gobierno que debilita los
movimientos sociales y sus luchas para poder
conciliar las demandas del capital global (véase
negociaciones del gobierno en sectores energé-
ticos, financieros y de telecomunicaciones). No
hay ninguna diferencia entre éste, los anterio-
res y los que quieren reemplazarlo, sólo el dis-
fraz. Cuestiones de forma más no de fondo.
Revocar a uno para poner a otro, da lo mismo.
La realidad actual plantea en términos pedes-
tres una pugna entre dos fuerzas que no son
opuestas. La recomposición o el reparto del
Poder es el trasfondo. Ambos bandos recurren
a las mismas fórmulas, ya obsoletas, caducas y
de demostrada ineficacia. Historia del gobierno
actual, historia de sus más acérrimos opositores.
Muchos enaltecen el reconocimiento que el
gobierno actual da a la existencia de más de un
80% de personas pobres, de sus necesidades y
de sus reivindicaciones como ciudadanos. Esto
no puede seguir siendo la mordaza y bandera
de los dominantes de turno. Aún cuando la
memoria colectiva parezca ser muy mala esa es
una realidad que surgió y se volvió imperante
desde hace ya 15 años con el levantamiento
civil del 27 y 28 de febrero. Y que no permitía
que se siguieran cometiendo los mismos erro-
res. ¿Por qué no reconocer que esa fue la punta
de lanza para el cambio? No se puede seguir
usando como excusa a una figura o un partido
como únicos defensores o Mesías de los más
necesitados. Porque la gente, las personas ya un
día salieron a la calle a luchar por sus dere-
chos. Reivindicar a los más necesitados es una
obligación ganada con muchos muertos sin cul-
pables conocidos y seguirá siendo la carta de
presentación de éste y los gobiernos de turno.
No hay soluciones mágicas
¿Cuáles son los cambios reales tras 5 años de
gobierno?, aparte del discurso, ¿cuáles son las
mejoras? ¿Por qué sólo hay referéndum políti-
co y no económico o social? Porque hoy más que
nunca la articulación de las políticas económi-
cas y sociales se decide en lugares donde el
voto de los ciudadanos no sirve. Los consejos
de administración de las empresas transnacio-
nales, el mercado financiero, el FMI, el Banco
Mundial, el G-8, son los grandes gobernantes del
mundo, los que nadie puede elegir, los que
nunca cambian, los causantes de la muerte por
hambre en el mundo de un niño cada 7 segun-
dos, los que el ciudadano por más que quiera
no puede elegir por irrelevante que resulte.
El cartel político de los próximos meses, nos
anuncia "soluciones" a nuestros problemas.
Referéndum o no, se producirá a la par un
vaciado de memoria, volviendo a repetir los fra-
casos, sin aprender del pasado, porque éste se
reescribe a medida de las conveniencias del
poder (como al proclamar al 4F "Día de la dig-
nidad"). Sea cual sea la decisión del CNE nos
esperan tres años de campaña electoral y con
elecciones los políticos arreglan las calles y
maquillan las ciudades. Ya hoy estamos en tiem-
po de campaña y como siempre se nos maqui-
llan las realidades económicas. El país está
estancado en una profunda crisis sufrida por
muchas familias y que no se refleja en los gran-
des datos económicos. La realidad es un 20%
(en números gruesos) de desempleo, esto sig-
nifica que de una población económicamente
activa de 12.260.895, están sin empleo
2.452.000 venezolanos, igualmente de esa
población económicamente activa existe un
54% dentro de la economía informal, es decir
6.620.883 de venezolanos que se rebuscan como
pueden. En resumidas cuentas, la rentabilidad
económica de las empresas se sustenta gracias
a la explotación que sufren millones de traba-
jadores y de la miseria de esos casi 9.000.000
de personas que no tienen cómo lograr cubrir
sus necesidades básicas, pero siempre hay que
cumplirle al sistema: hay que votar.
El panorama político venezolano, viene repi-
tiendo las mismas actuaciones, que demuestra
la poca importancia del color del Poder, ya que
éste es ajeno a la sociedad. Los mismos de antes,
los renovados de ahora, los emergentes parti-
dos de izquierda, derecha o de centro, siempre
al servicio del poder empresarial o de las ape-
tencias personales del gobernante de turno (o
de ambos), han demostrado la ineficacia de la
democracia "representativa" o "participativa",
demuestran su ineficacia en todo lo que nos
afecta como consumidores, como pacientes,
como estudiantes, como clientes, como deudo-
res hipotecarios, como jubilados, como traba-
jadores. Campos de nuestras vidas en los cuales
sufrimos abusos e impotencia para poder com-
batirlos. Las urnas no solucionaran que consu-
mamos alimentos más caros y de peor calidad.
Alimentos adulterados, transgénicos, engendros
de la química. El voto no va a cambiar que cada
vez más las ciudades se extiendan por los mon-
tes destruyéndolos, cubriendo todo de asfalto
en una sociedad diseñada para el consumo de
autos y petróleo. Introducir el voto en la urna
no va a impedir que se acabe el desempleo, ni
la usura bancaria, ni que lleguemos a los 65
años con nuestras necesidades básicas insatis-
fechas. No se va a acabar con la especulación
inmobiliaria, ni los problemas que sufren los
inquilinos, condenados eternos a carecer de una
vivienda propia. Son definitivamente proble-
mas estructurales, que forman parte de la arqui-
tectura de la sociedad que sufrimos,
"bolivariana" o "escuálida" da lo mismo.
Mientras la basura de los grandes medios de
difusión enturbia la conciencia de la masa, se
olvidará a los desempleados, las masacres en
las cárceles, la violencia urbana cotidiana con
sus 100 asesinados de los fines de semana, el
hambre pareja. Pero para cambiar eso debería-
mos empezar por el principio, dejar de delegar
(que es sinónimo de negarse a votar) y empe-
zar a cambiar de sistema social, transformar las
conciencias y las relaciones en la cotidianidad
y organizarnos.
Venezuela, Marzo 2004:
la lógica de los tiempos que corren
cnt
n°300 abril 2004
2
211
AIT
Internacia Laborista Asocio
Internationale Arbeiter Assoziation
Associazione Internazionale dei Lavoratori
Asociación Internacional de los Trabajadores
Association Internationale des Travailleurs
International Worker's Association
Hacer un análisis del tiempo actual por el que atraviesa la sociedad venezolana merece el
reconocimiento de la manera como se nos ha enseñado a pensar. Víctimas del método construimos
los razonamientos en función de esquemas, fragmentos, pedazos de tiempo y espacio, de historia y
actualidad. Sociedad de lo efímero, sociedad del vértigo, sociedades de coyunturas.
La realidad venezolana confirma que los gobiernos debilitan los movimientos sociales y sus luchas.
/ AGENCIAS
En el último siglo todos los intentos por transformar las
relaciones y los beneficios sociales a través del Estado han
sido un rotundo fracaso. Creer que involucrarse con el
Estado permite realizar cambios o revoluciones sociales es
no entender su lógica