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n°305 octubre 2004
Actualidad
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necesaria la utilización de software consi-
derado ilícito por la reforma penal, y ello
pese a que la Ley de Propiedad Intelectual
considere lícita la copia privada.
Con la Reforma se ha añadido un argu-
mento de peso a los ya expuestos por múl-
tiples colectivos en contra del canon pactado
entre las entidades de gestión de derechos
de autor y las empresas productoras de CD
y DVD. No tiene sentido cobrar un canon de
copia privada por CD-R y DVD-R virgen, si se
convierte en delito el ejercicio de la copia
privada: la simple tenencia de programas
que permitan eludir las protecciones de cual-
quier DVD original y de CD musicales.
Pues bien, según la ley se da el contra-
sentido de pagar un canon de compensa-
ción a los autores cuando se adquiere un CD
y, a la vez, se considera delictivo el ejerci-
cio del derecho de copia privada remunera-
do con el susodicho canon.
También resultan beneficiadas por la Re-
forma las empresas de telecomunicaciones:
si un ciudadano ofrece a su vecino compar-
tir su conexión a Internet, ya sea median-
te red convencional o wireless, podría
interpretarse que ambos están cometiendo
un delito tipificado en la nueva regulación:
desde la fabricación de cualquier equipo o
programa informático diseñado o adaptado
para hacer posible dicho acceso, pasando
por su mantenimiento, hasta la simple uti-
lización de los mismos en el domicilio del
usuario final. En términos estadísticos, vie-
ne a situar fuera de la Ley a buena parte de
la población española: resulta difícil en-
contrar a alguien que no haya visto, en su
casa, en la de un amigo o en algún esta-
blecimiento público, programas de pago con
tarjeta pirata. Al penarse la simple utiliza-
ción, cualquier televidente se convierte en
delincuente.
El artículo 286 tipifica como delito el ac-
ceso no autorizado a servicios interactivos
prestados por vía electrónica, así como a
servicios de radiodifusión sonora y televisi-
va. Cualquier medio informativo, electróni-
co o en papel, se ve afectado por la nueva
regulación. Un sitio web que informe sobre
vulnerabilidades y facilite información téc-
nica relativa a la seguridad informática, o
que mediante links dirija a sitios de inter-
net donde se ofrezca dicha información, pue-
de ser acusado de favorecer la comisión de
delitos y verse sometido a un proceso penal.
Ha sido el caso de la revista en papel
@rroba, que tuvo hace unos meses la va-
lentía de romper el pacto de silencio im-
puesto por el imperio de Polanco. Cuatro
páginas en las que se ejercía el derecho a la
libertad de información, explicando a sus
lectores las técnicas para decodificar la te-
levisión digital. Ningún juez ordenó el se-
cuestro de @rroba, ni se presentó denuncia
alguna contra su director. Pero al cabo de
pocas semanas, la Guardia Civil clausuraba
las páginas web en las que se facilitaba la
misma información y detenía a sus web-
masters, a los que se acusaba de delitos con-
tra la propiedad intelectual e industrial,
falsedad, estafa y contra el mercado y los
consumidores. La obediente clase periodís-
tica se hizo eco de la noticia, sin plantear-
se en ningún momento qué era lo que estaba
en juego. La noticia no era la multa ­por
otro lado, la misma que se impone a las de-
fraudaciones de contadores de agua, gas y
electricidad-, sino la criminalización de la
libertad de información. Esa es la noticia
que nadie se atrevió a publicar, excepto Krip-
tópolis y @rroba.
Hay que preguntarse si es misión del Es-
tado apuntalar con durísimas legislaciones el
tambaleante modelo de negocio de grandes
empresas conocidas por su escasa concien-
cia social, como las telefónicas o la indus-
tria fonográfica. Por nuestra propia
protección, es el momento del copyleft. Cual-
quier documento de cualquier tipo que vaya
por Internet sin una licencia de uso es po-
tencialmente peligroso a partir de ahora.
La denostada "piratería" sirve para di-
fundir la cultura. Gracias a ella puedes des-
cargarte películas y series extranjeras, en
versión original, de difícil o imposible acce-
so en España o material agotado y no ree-
ditado hace años. Sin el artefacto de
"piratería" que inventó Guttemberg los libros
aún seguirían siendo un artículo de lujo sólo
apto para la élite eclesiástica, y sin el apa-
rato "pirata" que traía un botón para grabar
cosas de la tele no habría surgido el merca-
do del video doméstico para las empresas ci-
nematográficas, la industria de la cámara de
video para bodas y comuniones, el negocio
de los videoclubs.
Lo que hace falta para la Sociedad de la
Información es más "piratería". Y precios
más bajos en las conexiones. Y, a partir de
ahí, más software libre, más y mejor educa-
ción. Los propietarios de los derechos, las
macroempresas y las sociedades de gestión,
con la anuencia de la Ley, pretenden empo-
brecer a su propia sociedad para el benefi-
cio de la industria. ¿Por qué debemos
arriesgar la libertad de expresión y de pu-
blicación, el cooperar libremente con otras
personas, el progreso científico? ¿Porque al-
guien puede hacer en un momento dado una
copia ilegal? La excusa enmascara, como
siempre, el exclusivo interés por su propio
lucro.
Textos extraídos de:
www.bufetalmeida.com
www.juridicas.com
www.internautas.org
www.sindominio.net
www.kriptopolis.com
www.barrapunto.com
suburbia.sindominio.net
www.republicainternet.com
www.noticiasdot.com
Copyleft, la alternativa
radical al copyright
Los volúmenes, con títulos como Software li-
bre para una sociedad libre
o El gobierno im-
posible
, pasan inadvertidos entre obras sobre
anarquismo, militancia de izquierdas y ensa-
yos sobre Internet que se amontonan en las es-
tanterías rústicas de la librería, pero esa
pequeña leyenda que sustituye al tradicional
"está prohibida la reproducción total o parcial
de este libro por cualquier medio, bla, bla, bla"
pretende ser una carga de profundidad contra
las editoriales tradicionales y contra toda la
industria de producción cultural (discográfi-
cas, productoras de cine...). Al menos este es
el desafío que lanzan desde sus trincheras las
gentes que se arropan bajo la bandera de lo que
llaman copyleft. Una vuelta de tuerca a las le-
yes de copyright, un juego de palabras que in-
vierte los términos del copyright al sustituir el
"prohibido" por el "está permitido".
El copyleft es un movimiento que agrupa
decenas de pequeñas y grandes iniciativas que
plantean una vía alternativa tanto a los dere-
chos de autor como al modelo de producción
cultural de nuestra época. Comparten casi to-
dos ellos la idea de que los ciudadanos tienen
legítimo derecho a hacer copias de las obras
culturales (música, libros o películas) y dis-
tribuirlas libremente. "Lo fundamental que
persigue el copyleft es que los autores puedan
vivir de su trabajo sin restringir el derecho de
los lectores a la copia", explica Amador Fer-
nández, miembro activo del movimiento copy-
left. Su editorial, Acuarela, ha comenzado a
publicar también sus libros con la autoriza-
ción expresa de que pueden copiarse y distri-
buirse libremente.
Se trata de acabar con la idea que sólo unos
pocos son los que cantan, escriben y pintan
algo en la cultura, abriendo la puerta a que la
gente pueda acceder y participar en la cultu-
ra, copiarla y transformarla, y en última ins-
tancia, participar en ella como algo más que
simples consumidores, dicen desde las filas del
copyleft.
Detrás del movimiento, que entronca con
otros de oposición a las patentes de los pro-
gramas de software y biotecnológicas, hay una
crítica contra las sociedades de gestión (SGAE,
CEDRO, y otras tantas), la extensión progresi-
va de la leyes de derechos de autor a nivel
mundial y el modelo de funcionamiento de la
industria cultural.
Para Amador Fernández, "la opción por el
copyleft es una fundamentalmente una cues-
tión política y ética", aunque está por resol-
ver el dilema de si esto es compatible con los
negocios. ¿Es rentable editar un libro del que
se pueden hacer copias libremente? Para Ama-
dor parece claro, los dos libros que ha publi-
cado como copyleft están entre los tres más
vendidos de su editorial.
Otro ejemplo de rentabilidad es el colecti-
vo italiano Wu Ming, también llamado Luther
Blisset, formado por cinco jóvenes italianos
que realizan sus obras colectivamente y que
se ha convertido en uno de los estandartes
del movimiento. Su novela Q, un recorrido por
los años de la contrarreforma, ha vendido
200.000 copias pese a que puede descargarse
en Internet y copiarse libremente. Los Wu
Ming lograron que una gran editorial como
Mondadori publicara su libro con la mención
explícita de que se podía copiar, aunque para
los responsables de la editorial esta exigencia
no fuera más que un reclamo comercial.
En los ámbitos más diversos de la cultura
surgen iniciativas que abrazan este ideario.
Proyectos modestos que destacan sin embar-
go por lo radical de su propuesta. En el tem-
pestuoso mundo musical ya hay también
grupos que han comenzado a flirtear con la
idea del copyleft. Cuelgan su música en Inter-
net y la distribuyen, ya sea de forma gratuita
o previo pago, y una vez en manos de los usua-
rios estos pueden copiarla y distribuirla libre-
mente, en redes de intercambio por ejemplo.
Hay diferencias en la forma como las di-
versas iniciativas plantean el uso de las obras.
En algunos casos se permite modificarlas, y
hacer, por ejemplo, nuevas versiones de can-
ciones, en otras se prohíbe hacer uso comer-
cial de las obras o transformarlas, como hacer
una traducción.
El colectivo Wu Ming razonan sobre esto en
uno de sus escritos y trazan una línea clara en-
tre el uso comercial y el derecho a copiar de
los ciudadanos que defienden. "No podemos
consentir que los grandes tiburones de la in-
dustria cinematográfica o televisiva sean pa-
rásitos de nuestro esfuerzo y -sin pagar un
céntimo- hagan una película a partir del ar-
gumento que hemos elaborado, ganen millo-
nes y refuercen su posición de predominio".
Creative Commons, una referencia global
Creative Commons es una de las organiza-
ción sin ánimo de lucro que se está convir-
tiendo en referencia para el movimiento del
copyleft a nivel mundial. Fundada en el año
2001 por el profesor de derecho de Stanford
Lawrence Lessig, la organización ha desarro-
llado una serie de licencias que dan cobertu-
ra legal a cualquier autor que quiera publicar
sus obras dando derecho a la copia y la dis-
tribución. Poco a poco la organización ha ido
ampliando su radio de acción a otros países que
han comenzado a usar sus licencias. Ignasi La-
bastida, de la Universitat de Barcelona, se en-
carga de la adaptación de las licencias Creative
Commons al ámbito español. Su universidad ha
lanzado una iniciativa con la que anima a los
profesores a publicar sus textos docentes dan-
do libertad para que se copien. La acogida ha
sido buena: "el uso de la licencia es una ma-
nera de conseguir más difusión", explica La-
bastida.
Extractado de:
http://copyleft.sindominio.net
Reforma del Código Penal
Por definición, todo DVD está protegido, luego la
tenencia de cualquier programa que permita
extraer vídeo del mismo para convertirlo a otro
formato y así poder copiarlo, puede situar al
usuario de dicho programa fuera de la ley. Algo
que también es predicable de aquellos programas
de software diseñados para eludir las
protecciones de los CD musicales, permitiendo la
copia de las pistas o su conversión a mp3
A contracorriente con los
tiempos actuales, los últimos
libros publicados por la editorial
Traficantes de Sueños tienen
impreso en sus primeras
páginas una nota donde se dice
que "se permite copiar,
distribuir, exhibir e interpretar
este texto". En lugar de
perseguir a los piratas, los
traficantes han decidido animar
a sus lectores a copiar los libros
con los que se ganan el pan.
Más aún, la modesta editorial
ha colgado las obras en Internet
para que cualquiera las
descargue íntegramente sin
pagar un duro.
viene de la página 12

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