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R. Iglesias / Redacción
"Vamos a tomar todas las medidas para liqui-
dar las bases terroristas en cualquier región del
mundo". Esta es, en palabras del jefe del Estado
Mayor del ejército ruso, Yuri Blahuyersky, la
principal reacción del Gobierno Federal para
acabar con el conflicto checheno. Al igual que
ocurrió tras la toma de rehenes en el teatro
Dubrovka hace dos años tras la masacre de
Beslán se populariza la "guerra preventiva con-
tra el terrorismo" que amenaza seriamente a
los países caucásicos, desde la propia Chechenia
hasta Ingushetia, pasando por Georgia que teme
una invasión rusa dadas las continuas críticas
vertidas desde el Kremlin por mostrarse pasi-
vos frente a los resistentes chechenos refugia-
dos en sus montañas.
Frente a las imperantes doctrinas políticas
de la aniquilación, creemos que los conflictos
se deben a unas causas que, como ocurre en el
caso de Chechenia, se remontan siglos atrás.
Antecedentes históricos
Según Roger Caritini, que ha estudiado los pue-
blos y minorías que conformaban la ex URSS,
los chechenos son un pueblo musulmán des-
cendiente de las tribus caucásicas autóctonas
que se refugian en las montañas ante la pre-
sión de los alanos.
Tras décadas de enfrentamientos, es en 1859
cuando pasan a formar parte del Imperio Ruso
junto con el resto de naciones caucásicas. Los
yacimientos petrolíferos de Grozni llaman masi-
vamente a rusos y ucranianos hasta que en
1920 los bolcheviques suprimen el emirato del
Caúcaso Norte en el que Chechenia estaba inte-
grada. Seducidos en principio por la política de
las nacionalidades de Lenin crean la República
Soviética de las Montañas para ser unidos admi-
nistrativamente a Ingushetia en 1934. Las hos-
tilidades se renuevan en 1944 cuando Stalin
deporta a Siberia a más de 400.000 chechenos
acusados de colaboración con los nazis. En 1957
son "perdonados" gracias a las políticas aper-
turistas de Nikita Jruschov.
Hasta 1990 se vive una época de relativa
calma, cuando Chechenia se apunta al resurgir
nacionalista y proclama su soberanía. De este
modo se crea el Congreso Nacional del Pueblo
Checheno presidido por Dzhojan Dudáev. En
1991 se celebran comicios presidenciales y
Dudáev obtiene el apoyo del 85% de los votan-
tes. Las consecuencias son el no reconocimiento
por parte de Moscú de los resultados electora-
les y el desenmascaramiento de Boris Yeltsin
que declara el estado de emergencia- a pesar
de que como estrategia política contra
Gorbachov había defendido hasta el momento
la soberanía de todos los pueblos- que el
Parlamento anula. Comienza así el éxodo de
miles de rusos y la separación de Chechenia e
Ingushetia. En 1992 se firma la retirada pau-
latina de las tropas rusas.
Pero un año después se produce una grave
crisis interna, tras la disolución del parlamen-
to de forma unilateral por parte de Dudáev tras
la decisión de los diputados de destituirle.
Comienza así una cruenta guerra civil que cul-
mina con la intervención rusa de noviembre
de 1994 que se convirtió en un auténtico fra-
caso y tuvo un coste humano altísimo. Parte
de las fuerzas chechenas enfrentadas aparcan
sus diferencias ante las masacres perpetradas
por el ejército ruso. A su vez, las milicias che-
chenas responden con espectaculares y cruen-
tas acciones contra la población civil como los
secuestros masivos de Kizliar y Piervomaiskaya.
La población rusa se muestra contraria a la
intervención en Chechenia lo que lleva a Yeltsin,
de nuevo candidato a la presidencia, a pactar
una congelación de la declaración de soberanía
desde 1996 hasta 2001 a cambio de la retirada
de las tropas del Kremlin. Pero el pacto se rompe
en 1999 cuando los rusos se sienten amenaza-
dos por la instauración en la República de un
régimen islámico con la presidencia de Masjádov
y el nombramiento como primer ministro de
Shamil Basáyev. El alto mando militar está dis-
puesto a aplastar literalmente a las milicias
chechenas y se encuentran en sintonía con el
Gobierno. La invasión incrementó la populari-
dad de Putin que se hizo con las presidencia-
les celebradas ese mismo año. Desde ese
momento no ha dejado de haber batallas en las
calles de Grozni y en las montañas del Caúcaso
Norte, así como secuestros masivos de pobla-
ción civil por parte de milicianos chechenos.
Capital: Grozni, habitada por cerca de
400.000 personas.
Situación geográfica: Centro del Caúcaso
Norte, en las proximidades de los mares
Negro y Caspio.
Territorio: Oscila entre los 12.000 y los
13.000 kilómetros cuadrados.
Población: 1.100.000 personas. El 80% son
chechenos. El 20% restante, rusos resi-
dentes en zonas urbanas.
Idioma: Checheno, lengua caucasiana del
grupo "naj" El ruso es la segunda lengua.
Religión: Musulmán suní, asentada desde el
siglo XVIII. Tradicionalmente no ha
supuesto un factor de dinamización polí-
tica aunque si se trata de un importan-
te identificador cultural.
R. Poch
El Partido Republicano utilizó la ciudad Nueva
York, en un mezquino intento de aprovechar
el simbolismo del 11S, como escenario para
una convención nacional cuyo fin era la ree-
lección de George W. Bush como candidato a
la presidencia de cara a las próximas eleccio-
nes. Del 30 de agosto al 2 de septiembre los
seguidores de Bush desplegaron su "show"
multimillonario en una ciudad considerada
un feudo del Partido Demócrata acompaña-
dos por un despliegue policial inmenso (cuyo
coste se calculaba en torno a los 78 millones
de dólares).
El Partido Republicano, como era de espe-
rar, no estuvo tranquilo ni solo. Activistas de
Nueva York y del resto de EE.UU. comenzaron
a movilizarse contra Bush y la convención
incluso antes de que esta diera comienzo.
Los intentos de intimidación llevados a
cabo por el FBI, que interrogó y acosó a doce-
nas de anarquistas de todo el país las sema-
nas anteriores a la convención, y la campaña
de criminalización llevada a cabo por la mayor
parte de la prensa no parecieron surtir efecto
y ya el viernes anterior a la inauguración
10.000 ciclistas tomaban las calles Manhattan.
La más grande de las movilizaciones reu-
nió a más de 400.000 personas para alzar la
voz contra las políticas -tanto domésticas
como internacionales- de Bush y su partido.
Durante los días previos al evento y durante
el desarrollo del mismo las acciones de deso-
bediencia, los cortes de calles, los bloqueos a
los autobuses de los delegados del Partido
Republicano y los mítines callejeros fueron
una constante, como lo fue también la repre-
sión. A pesar de que la práctica inexistencia
de incidentes violentos, el número de deten-
ciones llegó a la asombrosa cifra de 1.827
(1.159 más que en la famosa convención de
1968 en Chicago). Docenas de policías de pai-
sano, aunque fácilmente identificables, pro-
vocaron los dos únicos incidentes "violentos"
de los que se tiene noticia y ejercieron una
constante labor de provocación mientras sus
compañeros de uniforme se dedicaban a rea-
lizar detenciones masivas acordonando calles
y llevándose a cualquiera que se quedara den-
tro del cordón (lo que implicó que detuvieran
a varios periodistas e incluso a al menos tres
delegados del Partido Republicano).
Tras las jornadas de movilizaciones, y los
huecos discursos de los republicanos en Madison
Square Garden, George Bush ganó, sorpren-
dentemente, 11 puntos en las encuestas.
Señalar que en Madrid unas 50 personas se
concentraron el dia 1 de septiembre ante la
embajada de EE.UU. en apoyo a los detenidos
en Nueva York.
cnt
n°305 octubre 2004
Internacional
2
211
1.827 detenidos durante la convención
republicana en Nueva York
Causas del conflicto
Rusia
vs
Chechenia. Tres siglos de conflicto
Después de los últimos acontecimientos, casi 400 muertos en la escuela número 1 de
Beslán, queremos aproximarnos a una guerra intermitente que solo conocemos por
puntuales acciones militares de consecuencias terribles. Mientras en el Caúcaso central
se vive en estado de excepción por el enquistamiento de las relaciones ruso-chechenas
en la Duma tan solo se ha alzado una voz, la de la diputada Irina Jumakada, reclamando
una solución dialogada. El panorama diplomático internacional es igualmente desolador
Movilizaciones en Nueva York en contra del Partido Republicano.
/ H. BESSER
Aunque parezca un tópico, no se puede des-
ligar el interés ruso por Chechenia de los
intereses petrolíferos que resultan de los
oleoductos y gaseoductos que atraviesan
esa zona del Caúcaso tras la explotación de
los yacimientos del mar Caspio.
Por otra parte la república de Chechenia
es la única pieza verdaderamente incontro-
lable dentro de los pueblos que componen
el Caúcaso, frontera meridional de Rusia y
zona de especial interés para su "seguridad"
frente a Irán o Turquía.
Por último, Putin parece seguir una polí-
tica de alineación con la doctrina Bush de
la guerra preventiva, buscando enemigos
comunes. Y las posturas tibias de la comu-
nidad internacional que han considerado el
conflicto un asunto interno se suman a la
actitud similar de la mayoría de los estados
musulmanes que no han pasado de la decla-
ración de repudio ante las invasiones suce-
sivas. Lo mismo que ocurre con la población
rusa musulmana, unos 18 millones, que no
se han expresado en ningún sentido.
Mientras tanto, el torrente de muertos, heri-
dos y desplazados no cesa.
G E O R G I A
T U R Q U Í A
A Z E R B A I J A N
A R M E N I A
R
U
S
I
A
Mar
Negro
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