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tenientes,...) que comparten ese sentimiento
y que piensan en la conspiración y el levan-
tamiento militar para devolver a España el
"orden tradicional" donde la religión e igle-
sia católica ocupan un lugar de privilegio. La
Iglesia se implica activamente en la Guerra
Civil, declarada por la jerarquía católica como
cruzada, apoyando en cuerpo y alma al nuevo
régimen que se levantaba, a veces con las
armas, participando del terror y la vorágine de
la guerra, y la represión posterior a la guerra.
En cuanto a la intervención extranjera en
la Guerra Civil se presentan una serie de datos
pero no se explica la relevancia que tuvieron
en cada momento las diferentes ayudas exte-
riores. No se dice que sin la ayuda de Alemania
e Italia en los primeros momentos, la suble-
vación contra la República no hubiera segui-
do adelante. Cuando Hitler accede a enviar
aviones a Franco piensa que en dos o tres sema-
nas se harán con el control de todo el territo-
rio. La ayuda soviética llegó después y sirvió
para prolongar la guerra pues sin ella la resis-
tencia republicana hubiese sido menor. Donde
hubo mayor desequilibrio en cuanto a ayudas
militares externas fue en ayuda humana pues
mientras la República recibió a unas 40.000
personas, sobre todo a través de las Brigadas
Internacionales y asesores soviéticos, Franco
recibió la ayuda de mandos militares y unos
180.000 soldados procedentes de Italia,
Marruecos y Alemania. No se explica bien en
los libros de texto el hecho de que cuando se
internacionaliza el conflicto, cada potencia
actuó de acuerdo a sus intereses. Alemania e
Italia, en sus pretensiones expansionistas, que-
rían tener un aliado nuevo, aunque su ayuda
a Franco estuvo condicionada a contratos para
la explotación del mineral de España; la URSS
(Stalin) pretendía involucrar a Francia y Gran
Bretaña en la guerra, para que las pretensio-
nes expansionistas de Alemania miraran hacia
el oeste de Europa y se olvidaran del este, de
ahí sus actuaciones contra la revolución social
y de control del poder en zona republicana
para presentar ante Francia y Gran Bretaña a
una Republica Española "moderada", "mere-
cedora de ayuda de democracias occidentales
burguesas", aunque en su caso toda la ayuda
fue pagada con depósitos de oro del Banco de
España. En los libros de texto no se analiza
mucho el papel de las democracias occidenta-
les que pasaron de una declaración de inten-
ciones de apoyo a la República, a una no
intervención, y desde ahí, a una apuesta por
Franco, reconociendo su régimen dictatorial
como gobierno de España, en algunos casos
(Francia y Gran Bretaña), incluso antes de fina-
lizar la guerra (febrero de 1936). Estados
Unidos opta también por la no intervención,
pero compañías americanas abastecían de un
combustible indispensable a las tropas de
Franco. Una vez terminada la guerra, las demo-
cracias occidentales dieron la espalda al gobier-
no republicano en el exilio, liquidando la II
Republica y reconociendo definitivamente al
régimen de Franco, disipando las esperanzas de
que el triunfo aliado en la II Guerra Mundial
acabaría con la dictadura. Parece ser que a las
burguesías de las democracias occidentales no
interesaba el modelo socioeconómico que se
fraguaba en la zona republicana y que podía
extenderse a sus propios países, preferían una
dictadura controlada en parte por ellos mismos,
y así lo muestra la historia (bases militares de
EE.UU. en España desde 1953).
En cuanto a la oposición al régimen de
Franco, después de abril de 1939, está docu-
mentada la resistencia de guerrillas (comu-
nistas, anarquista y socialistas) que quedaron
aisladas en el interior o que entraban por los
pirineos. Al finalizar la II Guerra Mundial el
fenómeno de la guerrilla decreció pues se des-
vanecieron las esperanzas de que los aliados
apoyaran un derrocamiento del régimen de
Franco; pero aún así, algunos grupos actua-
ron hasta más allá de 1955. Pues bien, ¿qué
aparece de este fenómeno histórico en los
libros de texto? Una referencia mínima, o en
la mayoría de los casos, olvido.
Cuando se hace un balance general de des-
trucción y muerte sobre la Guerra Civil, se
habla de miles de muertos y de excesos por
ambos bandos, pero no se explica que la repre-
sión fue más sistemática y más extensiva en
la zona de Franco, pues los vencedores impu-
sieron una política de terror y persecución que
costó la vida a miles de personas (algunas esti-
maciones hablan de más de 100.000 fusila-
mientos en la posguerra), terror que no sólo
llegaba a los implicados directamente en la
guerra, sino a sus familiares y allegados. Hoy,
todavía hay miles de desaparecidos en fosas
comunes o cunetas, sin que sus familiares
sepan donde se encuentran. Tampoco se valo-
ra la justicia que aplicó el dictador y los tri-
bunales militares, una justicia "al revés", pues
se fusilaron a muchas personas por adhesión
a la rebelión militar, cuando quienes se habí-
an rebelado militarmente contra el sistema
democrático establecido fueron el dictador y
los que ocupaban esos tribunales militares.
Tampoco se explica bien la marginación y per-
secución política posteriores a la guerra civil,
el silencio impuesto, que fraguaron un terror
durante muchos años, creando un miedo que
llega a nuestros días.
En la transición política posterior a la muer-
te de Franco, los grupos políticos dominantes
pactaron echar una losa de silencio sobre la
Guerra Civil y la dictadura, pero la sociedad
tiene el derecho a conocer su historia. En este
sentido, y a pesar de escaso apoyo político,
desde hace unos años comenzaron a aparecer
algunos trabajos de Francisco Moreno Gómez,
Francisco Espinosa, Arcángel Bedmar, Pons
Prades, Muñoz Molina, Rafael Torres, Paloma
Aguilar, Emilio Silva, Julián Casanova, etc. e
innumerable memorias personales que inten-
tan sacar del pozo esa voz callada durante tan-
tos años, recuperar la memoria perdida, para
devolver a la historia a los que fueron expul-
sados de ella por el silencio.
Fernán Núñez, 10 de Agosto de 2.004
Pedro Muñoz Trillo
H
e leído en el último periódico
cnt un artículo de la Fede-
ración de Sindicatos de
Enseñanza de Castilla la
Mancha sobre las oposiciones a
la Enseñanza Pública con el cual discrepo en
algunos puntos.
En primer lugar tengo que decir que el
profesorado interino está discriminado res-
pecto al profesorado que ha superado las opo-
siciones en el aspecto económico, pues por
lo menos en Andalucía no cobra antigüedad
(trienios y sexenios). Esta discriminación está
ocasionada por el tipo de acceso que tiene
este colectivo, el de la antigüedad en una
bolsa de trabajo, ¿es el único colectivo de
trabajador@s que tiene este tipo de acceso?
En el tema de la movilidad geográfica está
igual que el profesorado con oposiciones; si
estás al principio de la lista trabajas cerca de
su casa, ¿es esto un lujo o un derecho?, y el
resto tiene movilidad durante varios años
dependiendo de la especialidad, al igual que
el profesorado en expectativa de destino.
En el artículo mencionado se compara los
dos sistemas de acceso dándole más impor-
tancia al que básicamente se compone de
un examen que va acompañado de una nota
y que valora los conocimientos adquiridos
en las facultades correspondientes, llegando
a decir que suspender tres veces es sino de
incapacidad y una persona incapaz no puede
enseñar nada.
Los principios básicos de la Pedagogía
Libertaria niegan los exámenes y las notas
en la formación de una persona y aunque a
algunas personas les cueste trabajo admitir-
lo, la mayoría del profesorado que sale de
las facultades e ingresa en la Secundaria para
dar clase (no ocurre igual en la Primaria) no
está preparado para la docencia, al menos
desde el punto de vista libertario, pues ha
adquirido un exceso de contenidos concep-
tuales que de casi nada le van a servir en la
formación del alumnado, que necesita, cada
vez más, la adquisición de procedimientos y
actitudes, contenidos éstos, que se obtienen
con la práctica y la paciencia.
Por todo ello, las personas que estamos
por la labor debemos hacer un esfuerzo y
autoformarnos para mejorar nuestra prepa-
ración profesional, ya que la que adquiri-
mos en las facultades de poco nos ha servido
para el tema de la enseñanza y, además,
tenemos que dejar de provocar enfrenta-
mientos entre trabajador@s que sólo sirven
para que el sistema siga consiguiendo sus
objetivos, que no son, desde luego, la for-
mación de personas críticas, racionales y
libres. Pienso que el camino no es quitar a
l@s más veteran@s para meter a l@s más
jóvenes, ni descalificar a un@s o a otr@s,
el camino debe ser la lucha apoyada con la
solidaridad para que todas las personas ten-
gamos un trabajo digno y obtengamos resul-
tados cada vez más positivos.
Como sé que este tema es peliagudo por-
que hay muchos intereses, podría ser el
momento de empezar a comunicarnos y a
exponer nuestras propuestas a través de la
red que se confeccionó en las Jornadas de
Enseñanza Libertaria en Madrid (coordina-
e@listas.nodo50.org) el pasado curso e ir
creando una base para la formación de una
Federación de Enseñanza en todo el Estado
que tenga sus propias propuestas, y así, evi-
tar que dependiendo de la Regional que con-
sideremos, tengamos posturas opuestas, pues
en el centro donde trabajo, tras realizar varias
asambleas decidimos apoyar la huelga de
profesorado interino, hace ya varios años,
para que consiguieran la estabilidad laboral,
pues en esta ocasión la gente salía a la calle
sin depender de los sindicatos, organizán-
dose movilizaciones bastante importantes,
hasta que los sindicatos los traicionaron con
la firma de un pacto a espaldas de los tra-
bajadores y con la creación de un sindicato
fantasma llamado SADI.
Para acabar tengo que deciros que traba-
jo en un instituto público, tuve la suerte de
aprobar la oposiciones en el año 84 (las libres,
para evitar suspicacias) y estoy afiliado al
SOV de Úbeda.
cnt
n°305 octubre 2004
Opinión
2
233
Sobre el acceso a la
Enseñanza Pública
En la transición política posterior a la muerte de
Franco, los grupos políticos dominantes pactaron
echar una losa de silencio sobre la Guerra Civil y la
dictadura, pero la sociedad tiene el derecho a
conocer su historia
En cuanto a la intervención extranjera en la
Guerra Civil se presentan una serie de datos pero
no se explica la relevancia que tuvieron en cada
momento las diferentes ayudas exteriores
Las personas que
estamos por la labor
debemos hacer un
esfuerzo y
autoformarnos para
mejorar nuestra
preparación
profesional, ya que la
que adquirimos en las
facultades de poco nos
ha servido para el
tema de la enseñanza
La pedagogía libertaria niega los exámenes y las notas en la educación.
/ AGENCIAS
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