Vicente Boix Bornay
E
stábamos ya en la OTAN. Finiquitada
la guerra fría. A las órdenes del amo del
mundo de turno. De algún psicópata,
que se autoproclama Dios en la tierra.
Capaz de "democratizar" espacios y
humanos. A punta de fusil y bombas. Detrás,
intereses para sus finanzas y la de sus colegas de
barbacoa. Ya lo vimos en Irak. Guerra por petró-
leo. Soldados carne de cañón. Protagonistas prin-
cipales. Directores en bunkers, palacios presidenciales
y despachos corporativos.
No quise entrar en esta película. Aprender a
matar y por lo visto, a humillar, torturar y some-
ter. Sin preguntar. Sin derecho a cuestionarse nada.
Sin sentimientos. Pura piedra. Sólo cumplir órde-
nes. Ser un peón, en el tablero del servicio de inte-
ligencia. Un soldadito de plomo, en la batalla de
salón, del general retirado, rechoncho y adinerado.
Un número en las estadísticas del ministerio de
Defensa. Una cruz en el cementerio de mi pueblo.
Medalla del congreso, disparos al aire, llantos
por televisión. Eso si, honores por todo lo alto. Por
principios, decidí declararme objetor de con-
ciencia. Realicé mi prestación social sustitutoria,
por temor a la insumisión. A la cárcel recetada por
el gobierno socialista. Durante trece meses, me obli-
garon a ser solidario. Con ancianos y niños.
Evidentemente, pringado como un soldado. Pero
sin ser lo mismo, estar con niños jugando, que dis-
parando a una diana. Conversando con viejecitas,
que aprendiendo técnicas de combate. Bueno, la
cuestión es que compré la camisa, porque me gustó
el mensaje. Estaba a la altura de frases como "Si
el trabajo fuera bueno, los ricos se lo quedarían
todo para ellos" o "Los partidos políticos son los
condones a la libertad". Juegos de palabras irónicos,
breves, pero con un fuerte contenido político y con-
testatario. Nacidos en la calle. Plasmados en los
muros. Para que los lea el alcalde. Ya lo decían unos
amigos: las paredes hablan.
Después de permanecer durante varios años en
mi subconsciente, la frasecita volvió a tomar
vigencia para mí. Por la decisión del sargento
Camilo Mejía Castillo. Enrolado en el ejército nor-
teamericano, pasó varios meses por el agitado terri-
torio iraquí. Después de un permiso, debió volver
el 15 de octubre de 2003. Nunca lo hizo. Se decla-
ró objetor de conciencia. "Yo no puedo seguir
participando porque va en contra de mis principios",
afirmó en su momento. El ejército lo clasificó
como "Ausente de Servicio". Lejos de borrarse del
mapa como hicieron otros, dio el salto a los medios
de comunicación. Para contarnos de buena mano,
lo que por allí sucedía. Sin filtros. Sin pedir permiso
a Gustavo Cisneros o a Paul Bremer. Primero en la
clandestinidad. Luego con nombre y apellidos. Meses
antes del escándalo mundial de Abu Ghraib,
Camilo ya había denunciado torturas por parte del
ejército norteamericano. El mismo había sido
obligado a realizarlas. Bajo supervisión de tres agen-
tes de inteligencia. En marzo de 2004, Camilo se
entregó. En mayo fue juzgado por una corte mar-
cial, en la base militar de Fort Stewart (Georgia).
Primer soldado enjuiciado. Por no querer contri-
buir en la devastación de Irak. El juez desestimó
la comparecencia de prestigiosos especialistas, que
hubieran avalado la insumisión de Camilo, en
una guerra ilegal.
Fue condenado a un año de cárcel. Por negar-
se a participar. La misma pena que Jeremy Sivits.
Por prestarse a torturar. A posar en fotografías. Junto
a iraquíes desnudos. Apelotonados. Amarrados.
Mostrando la sonrisa más miserable y dantesca del
humano. Camilo y Jeremy. Jeremy y Camilo. Tanto
monta, monta tanto. Esa es la justicia de Tio Sam.
La moral.
Han pasado ya varias semanas y Camilo cum-
ple pena. Mientras, en Irak sigue la farsa. Iyad Allawi,
es el nuevo tamagochi. Autonomía virtual. El
imperio sigue con su retórica. Creíble solo para men-
tes infantiles. Para el club de fans de Winnie Pooh.
La ONU apoya el estado de las cosas. Hurgando en
la indecencia. Como queriendo mal manosear, en
un asunto, del cual fue claramente excluida y veja-
da. Avalando una soberanía apuntalada con tan-
ques, armas, bombas y 135.000 soldados
norteamericanos. La resistencia se defiende heroi-
camente de la invasión. Barcos de papel contra por-
taaviones. Tirachinas contra helicópteros "Apache".
Hombres bomba contra bombas dirigidas por
láser. Todo igual. Han pasado ya varias semanas y
Camilo cumple pena, sin pena ni gloria. Desconocido
para muchos y muchas. Su humilde gesta, corre el
riesgo de traspapelarse. Olvidarse. Sin sentar juris-
prudencia moral.
¿Dónde están las ONG's ahora? ¿La sociedad civil?
¿Y la izquierda que tanto se opuso a la guerra de Irak?
Aparentemente, Camilo no ha pasado el control de
calidad solidario. No es producto vendible para socios
y militantes. Otras organizaciones prefieren no salir-
se del redil. Por miedo a ser "incorrectas". Perder el
financiamiento. El status. A otras, realmente solo
les preocupa el salario que reciben. Presidentes, jun-
tas directivas y técnicos. Vivir bien. Fingir que hacen
algo. Que luchan por alguna causa. El papel, las foto-
grafías e Internet lo aguantan todo. Qué bonito. Los
más escépticos se salen por la tangente. Sin ana-
lizar bien el caso (pienso). Recurriendo al pasado
revolucionario de su padre. Carlos Mejía Godoy.
Nicaragüense. Creador del himno de la Unidad
Sandinista. "Luchamos contra el yanqui, enemigo
de la humanidad", dice el himno. Por lo tanto, ¿Qué
hacía el hijo de Carlos en el ejército norteamerica-
no? No les falta razón (pienso). Pero lo importan-
te aquí no es el pasado. Sino el presente y el
futuro. La insumisión de Camilo. Que no es lo
mismo que deserción. Válida pero diferente.
Camilo argumentó su decisión. Narró lo que vivió.
Compareció ante la prensa. En las puertas de una
base militar. En el mismísimo territorio nortea-
mericano. Burlando la manipulación. Ofreciendo
otra versión. Sin condimentos. A la sociedad esta-
dounidense, principalmente. Para todos los públi-
cos. En vivo. Sin esconderse. También en las
grandes corporaciones mediáticas. Afrontando
un juicio. La cárcel. Esposado como si fuera un cri-
minal. Como si fuera Jeremy. Mostrando otra vía
de resistencia. De oposición a la guerra. Reviviendo
lo que otros militares hicieron. En Vietnam. Porque
tampoco estaban de acuerdo.
Hastiados ante tanta injusticia y sangre, puede
que otros soldados, en Irak, de reojo observen lo
que hizo Camilo. La suerte que corrió. Para repe-
tir sus pasos. Pero será difícil que alguien le siga.
Ante tanto valeverguismo. Pasotismo. Indiferencia.
Seguirá la sangre en Bagdad, Mosul y Kerbala.
Seguirán las manifestaciones en Madrid, México
DF y Nueva York. Seguirá el bla-bla-bla de los
políticos que están a favor y en contra. Seguirá el
enriquecimiento de las corporaciones. El de algu-
nas ONG's también. Todo igual. Difícil imaginar, una
guerra a la que no vaya nadie.
Crespo
C
omo hecho objetivo queda demostra-
do que los partidos elegidos repre-
sentan a menos de la mitad de la
población total. De ese 40% que fue
a votar "gobernarán" los represen-
tantes, más o menos, de la mitad pactada (en este
caso la social-democracia). Es decir, los nuevos
gobernantes del parlamento europeo "gobernarán"
con el apoyo, tan sólo, de un 20% del total de la
ciudadanía europea. Aun dando por buenas sus
reglas del juego, queda demostrada la rotunda
gobernabilidad en minoría de unos pocos, y no en
mayoría como se nos quiere hacer creer. La con-
ciencia y los escrúpulos de quien decide gobernar
con tan ridículo apoyo lo dejo para otro artículo.
Como aspecto más subjetivo está la interpre-
tación de tan vasta abstención. No me cabe duda
que es una muestra más de la apatía que la gente
siente hacia la política europea, un descrédito
hacia la UE y sus instituciones. ¿Sirve para algo
el parlamento Europeo? La gente lo ve como algo
abstracto y lejano. Ciertamente el parlamento
Europeo, el único órgano de la UE elegido por
sufragio universal, es el organismo que menos
(por no decir ninguna) capacidad de decisión
posee. El rumbo del Unión Europea lo marcan los
grandes poderes financieros tales como el BM, el
FMI y los países más poderosos del mundo (el lla-
mado G-8). Las Naciones Unidas tienen también
un peso específico en estas materias. Unas Nacio-
nes Unidas que se nos plantean como una "asam-
blea democrática" cuando en realidad es un
organismo que se reúne para mostrar los amplios
intereses económicos, muchas veces enfrentados,
de los países que lo componen. Donde sólo 5 paí-
ses tienen derecho a veto (que son a su vez los
países que más armamento tienen), donde las
decisiones se suelen tomar por fortísimas presio-
nes y amenazas, sobre todo por parte de EEUU.
Sirva como muestra de lo que digo que la Cons-
titución Europea no ha sido redactada y aproba-
da por el parlamento Europeo, por los supuestos
representantes de la ciudadanía, sino por la Comi-
sión Europea, órgano de "expertos" tecnócratas,
elegidos (a dedo) por los gobiernos de cada país,
y en última instancia por el Consejo Europeo, for-
mado por los Ministros o Jefes de Estado o de
Gobierno, que son los que acaparan gran parte de
poder ejecutivo y legislativo.
Una constitución Europea que por otra parte
es un paso más en la construcción de ésta Euro-
pa del Capital y la guerra. Algunos de sus artícu-
los lo dejan bien claro:
"Los Estados miembros se comprometen a
mejorar progresivamente sus capacidades mili-
tares. Se creará una Agencia Europea de Arma-
mento, Investigación y Capacidades Militares"
(Artículo I-40.3).
"Los Estados miembros participantes coo-
perarán estrechamente con la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)" (Artí-
culo I-40.7).
El artículo III-210 apoya la doctrina de
"ataques preventivos" seguida en los últimos
años por el gobierno estadounidense en paí-
ses como Irak o Afganistán al justificar "las
misiones de prevención de conflictos" o de
"gestión de crisis", y realizar un respaldo gené-
rico a la "lucha contra el terrorismo, incluso
mediante el apoyo prestado a terceros Estados
para combatirlo en su territorio".
Una Constitución Europea que no garantiza
ningún derecho, como lo hace la española (aun-
que luego no se cumplan), que habla de los ser-
vicios públicos como "servicios generales" que
tendrán lugar si "se adecuan a las leyes del libre
mercado". Una CE que legalmente es de "rango
superior" a las constituciones propias de los esta-
dos miembros. Todo ese miedo que tienen deter-
minados partidos a modificar la Constitución ¿Por
qué no lo tienen ahora que la CE es de rango supe-
rior, por lo que, puede eliminar aspectos de la
actual Constitución Española? ¿Si reclamamos,
pongamos por caso, por vía judicial, el derecho a
vivienda que está garantizado en la constitución
española (artículo 47) podrá abolirse en post de
la interpretación de la Constitución Europea que
no lo garantiza?
Una CE que será aprobada por aplastante mayo-
ría en el referéndum. Un referéndum éticamente
inválido pues los medios de comunicación ya se
están encargando de predisponer a la gente para
el SÍ. Las televisiones, periódicos y radios hablan
de la CE como si fuera algo excepcional que los pro-
pios ciudadanos/as demandamos pero, paradóji-
camente, nunca hablan de sus contenidos. La
desinformación es total, no abren si quiera el deba-
te sobre un SÍ o un NO, sólo hay cabida para el SÍ.
¿Creen que la gente irá a votar al referéndum
habiéndose leído la CE y reflexionado sobre ella?
Por lo tanto este referéndum-farsa sólo val-
drá para luego poder afirmar ante las quejas "es
que fue elegido por el pueblo", cuando en reali-
dad, la gente no sabe ni lo que eligió porque no
quieren que la gente lo sepa. Entre otras cosas para
eso sirven los referéndum y las elecciones: para
legitimar, a posteriori, cualquier atropello.
La abstención en las elecciones españolas
venía siendo de un 30%, en estas últimas fue
menor porque el PP -nunca dejó tan claro lo bien
que le viene ETA para ganar votos- engañó des-
caradamente a la gente los días después al 11M.
Muchas personas votaron, no por un partido, sino
buscando el voto útil que echara a los canallas del
PP. La abstención viene siendo alta siempre, en
las elecciones europeas lo ha sido aún más. Ese
parlamento europeo que tiene la misma utilidad
y fines que aquella democracia orgánica fran-
quista: camuflar, a duras penas, un sistema tota-
litario que parece ser elegido pero que realmente
no lo es. Y aún siéndolo no sirve de nada. Cuán-
to dinero se gastan en las elecciones los Estados
y los partidos políticos, ese dinero que es de
todos/as; cientos de miles de millones para cos-
méticos políticos, como esas personas que se
maquillan para parecer menos feas.
No es una abstención reflexiva que responda
a una campaña de los movimientos sociales. Pero
es una apatía manifiesta. "¿Sirve para algo votar?
No". Algo es algo. Actualmente, participas más
en democracia yéndote de merendola el día de
las elecciones que acudiendo a las urnas.
Ese totalitarismo europeo que ilegaliza los
partidos que suponen una amenaza contra el
capitalismo como HZ, mientras deja presentar-
se a los partidos de extrema derecha y nacio-
nalsocialistas; ese totalitarismo europeo que nos
requisó el material y llevó a comisaría a quienes
realizamos la Consulta Social Europea, que encar-
celó y multó a un compañero, presidente de
mesa electoral (a su pesar) en Jerez de la Fron-
tera, por llevar una camiseta en la que ponía
"Estoy aquí en contra de mi voluntad y bajo
amenaza de ir a la cárcel. CNT."
Ese totalitarismo europeo que se disfraza en
estas "democracias occidentales" donde los medios
de comunicación de masas son sus mejores herra-
mientas para engañarnos.
cnt
n°305 octubre 2004
Opinión
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En las últimas elecciones europeas se registraba una altísima abstención. Más de la
mitad de la población no acudió a las urnas, en algunos países como Estonia sólo el
25% del electorado acudió a votar. Incluso en los países dónde el voto es obligatorio
(Chipre o Grecia) se registraba una abstención de más del 30%
El totalitarismo Europeo
Fue hace más de diez años. Estampadas en una camisa. Me sentí identificado. Era la época,
donde los jóvenes españoles veíamos acercarse el servicio militar obligatorio. "La mili"
Imagina que hay una guerra y no vamos nadie