background image
De los modos de integración
del pronunciamiento estudiantil
Comuna Antinacionalista
Zamorana
Las Ediciones de la Banda
de Moebius
Madrid. 1979
48 pags.
ISBN 84-85283-18-X
Arnold Layne
C
umplidos 25 años de la publicación de
este opúsculo-panfleto, lo más inmediato
a recordar es que se imprimió en Hijos
de E. Minuesa en la Ronda de Toledo;
¿recordáis, compañeros?: cuando el des-
guace empresarial alcanzó su clímax tras la mayo-
ría en las urnas del PSOE, esta empresa de Artes
Gráficas ligada a la memoria colectiva de los libros
fue una de las cruelmente defenestradas; poste-
riormente el edificio ya vacío de linotipias y viven-
cias de obrerillos con gorrilla se convirtió en perfecta
correspondencia de justicia poética en uno de los
baluartes del Movimiento Okupa -tan torturado
hoy por los desalojos y agresiones del Estado-,
quizá el "primer centro social okupado" de la his-
toria de este lúcido y atrabiliario colectivo...
El librillo del que nos ocupamos se presentó
como "carta abierta a unos cuantos compañeros
estudiantes de varias universidades españolas y
francesas" y consta de 30 parágrafos (los dos últi-
mos posdatas) que fueron firmados de forma ile-
gible en París circa 1970. Todo inclina a pensar
que el autor ha adoptado la perspectiva del texto
casualmente encontrado en una botella o en el
escritorio de un atormentado revolucionario desen-
cantado, ese truco literario que tan buenos resul-
tados ofrece al sumir al lector en la duda metafísica:
¿quién será este misterioso devanador de utopías?
En 2005 se cumplen 400 años de la primera edi-
ción gutemberiana del Quijote, aun cuando los
eruditos apuntan que ya en 1604 se podían encon-
trar capítulos sueltos pirateados de la ínclita obra
cervantina, un pretexto perfecto según el cual
ocuparnos en este periódico de tan fausta fecha;
sin embargo, nos ha parecido que la literatura
alternativa también tiene su fuste, amén de que
la novela que instituye la modernidad fue en su
tiempo un chusco alegato contra la alienación
impuesta por las novelas de caballerías. Añadamos
que la correspondencia estilística entre este deso-
pilante panfleto y el desgranado por Don Miguel
es tan obvia que no necesitamos justificación algu-
na al volver la vista atrás y comprobar que, efec-
tivamente, el pronunciamiento estudiantil se ha
transformado en estatua de sal. En las citas que
seleccionaremos podrá comprobar el lector que no
mentimos al afirmar que estamos ante un discí-
pulo de Don Quijote, o de la mística abulense, que
tanto monta monta tanto... Quiérese decir que es
posible que la firma ilegible que rubrica el opús-
culo quizá pertenezca a una mujer, entre otras
cosas, porque la autora (lo hemos decidido así, ha
sido escrito por una mujer de la Comuna que sabe
Dios por dónde estará) vive sin vivir en ella de tan
preocupada como está por los ineludibles modos
de integración de los estudiantes. Además, nos ha
sido imposible encontrar a Moebius o Möbius al
investigar en los anales de La Movida, dificultad
de doble dirección, pues no hemos podido deter-
minar si el editor de marras es el autor del Teniente
Blueberry o el afortunado descubridor de las super-
ficies de una sola cara. Originalmente indescifra-
ble, el enigma de marras...
He aquí las citas, espigadas a vuelapluma: "La
omnipotencia de Dios y el Libre Albedrío del
Hombre han sido siempre enemigos tan irrecon-
ciliables no porque fueran de verdad contrarios
(bien sabía la Iglesia que no lo eran, cuando aco-
gía a los dos bajo el manto de su ortodoxia), sino
justamente porque competían en desempeñar el
mismo oficio y solicitaban el mismo puesto de
artículo primero de fe racional necesaria para el
sustento del Estado de las cosas [...] ¿Tengo que
recordaros el espectáculo que cada día presenciáis
y en el que intervenís igual de bien o mejor que
yo? Cada semana aparece, por ejemplo, en el Barrio
Latino una nueva película obediente a la deman-
da de este público del Barrio que nosotros somos,
un público lo bastante numeroso, gracias a Dios,
para que pueda servir como factor consumidor de
industrias múltiples y rentables (a pesar de las
artes del robar y del colarse honestamente prac-
ticadas por un buen número): se trata pues de
películas revolucionarias (en el sentido de que
tratan acerca de la Revolución) o de contenido
social patente: allí se nos informa sobre la vale-
rosa resistencia de los pueblos de Indochina, sobre
la persistente popularización del peronismo entre
los obreros argentinos, sobre los sufrimientos de
los nacionalistas palestinos y los palestinos que ni
siquiera son nacionalistas, sobre las miserias y
renovación del colonialismo en las variadas nacio-
nes africanas y -lo que es más grave todavía- se
nos cuentan historias con argumento acerca de
cómo un líder de la oposición en algún país dic-
tatorial muere tristemente, pero no sin fruto, bajo
la metralla de los dirigentes o de cómo florecen
en la polícroma miseria de los pueblos brasileños
héroes y santos populares arrastrados por impul-
sos místicos y furibundos [...]. ¿Qué estudiante del
tipo de los que hace unos años podían permitir-
se con toda impunidad el declararse ignorantes
en cuestión política se atrevería hoy a preguntar
en una conversación qué quieren decir nombres
como Kronstadt, Liebknecht, Durruti, Segunda
Internacional, blanquista, pantera negra, revolu-
ción cultural, consejos obreros, Stirner, Feuerbach
[...], Lutte Ouvriere, Il Manifesto [...], por no
ponerlos de los más difíciles [...]. Notad que la
proclamación de que había que democratizar la
Universidad y los liceos, es decir, conceder a más
número de gente, incluso de las clases bajas, el
derecho a participar en ese tesoro o capital de la
cultura se ha usado también como pretexto para
la actualización, pragmatización y abaratamiento
de los contenidos [...], este proceso de renova-
ción cultural y pedagógica era interesante y con-
veniente para los poderes constituidos, como que
la renovación es el modo de mantenimiento del
estado de las cosas (con razón el lema o renovar-
se o morir no le sonaba a don Antonio Machado
bien); y no deja de resultar sospechoso siempre
cuando las gentes revolucionarias propugnan las
mismas transformaciones y procesos que las auto-
ridades establecidas [...], ¿tendré que recordaros
las noches de claro en claro del mes de mayo, la
febril expectativa de las preguntas en las grandes
aulas del mediodía, la animación jamás igualada
de los ojos y los gestos por los pasillos en las jor-
nadas examinatorias?".
El crepuscular panfleto que hemos glosado es
único en su especie y especialidad, nada pode-
mos hacer por vosotros, ávidos esclavos en la
sociedad del espectáculo, únicamente colgarlo
en Internet y que cada cual saque sus conclu-
siones, aun cuando está sujeto a copyright, ISBN
y depósito legal. Consultaremos a la redacción y
que ellos decidan, son 48 páginas que se leen de
un tirón gracias a su imperecedero y florilegia-
do castellano.
cnt
n°305 octubre 2004
Cultura
2
266
Elogio del pronunciamento
libros
gastronomía
J. Blasco
N
os adueñamos de un reconocimiento que no
nos corresponde. Este podría ser el titulo
de la columna culinaria de este mes.
Explicare el porqué. Anteayer, ayer y hoy,
y temo por desgracia que seguirá siendo
así por mucho tiempo, el hombre se ha ido apoderando
de un reconocimiento que le corresponde a la mujer por
completo. Ya que ella lleva desempeñando a lo largo de
la historia un arduo y forzoso trabajo junto a los fogo-
nes, la lumbre baja, el carbón piedra, la encina... y ello
sin que el hombre mostrase un ápice de interés a la
infatigable y necesaria labor de la cocina. Si indagamos
en los libros que hablan sobre la historia de la cocina,
enumeraríamos dos nombres de mujeres (generalmente
de alta alcurnia) por cada veinte o más de hombres, es
simplemente, ¡machismo! La RAE nos "deleita" y vuel-
ve a hacer hincapié en su lenguaje machista al dotar de
significado e incluir en el diccionario la palabra recoci-
na. Recocina: cuarto contiguo a la cocina, para desahogo
de ella.
Yo fui enseñado a cocinar por mi abuela, y a ésta la
enseñó su madre y a mi madre la enseñó mi otra abue-
la. Así se ha ido sucediendo a lo largo de la historia de
mujer a mujer. Se han ido "soplando el secreto" de los
guisos, pucheros y demás, al que añadían su toque par-
ticular, ese aroma cargado de reminiscencias del hogar
de juventud.
El arte de cocinar se encuentra en un momento álgi-
do, con el reconocimiento de sus artistas culinarios, ¡ya
era hora! Sin embargo hay en todo ello algo chocante,
seguramente intencionado: la mayoría de los grandes
maestros de los fogones se escriben en masculino. La
mujer sigue relegada a ese segundo plano de cocinera
del hogar, aquella que nos regala sus obras maestras y
que salen a escena sobre el plato familiar, alguna artis-
ta con fortuna recibirá el reconocimiento por parte de
sus comensales. La receta de este mes, esta dedicada a
todas aquellas mujeres, que se fueron susurrando el
"secreto" al oído y que hoy gracias a ellas (aunque no
quieran reconocérselo) podemos deleitarnos de todo
nuestro arte culinario. Arzak, Adriá, Berasategui,
Arguillano, etc.. magníficos cocineros, porque durante
toda la historia siempre ha habido magníficas cocine-
ras anónimas. A todas ellas, ¡gracias!
TORTILLA DE PATATAS CON ZANAHORIAS
INGREDIENTES:
3 patatas
2 zanahorias
1 cebolla
5 huevos
Sal y aceite
Elaboración:
Pelar las patatas y cortarlas en finas láminas. Hacer
lo mismo con las zanahorias. Picar finamente la
cebolla. Un consejo para que no escuezan los ojos:
pelar la cebolla, mojar el cuchillo y humedecerse los
ojos con agua.
Freír las patatas en abundante aceite y reservar.
Paso seguido, freír la cebolla y las zanahorias. En
un recipiente, batir los huevos y añadir las pata-
tas, las zanahorias, la cebolla y la sal. Si se quiere
dejar esponjosa la tortilla añadir un chorrito de
leche.
En aceite bastante caliente echar los ingredientes
del recipiente, primero a fuego fuerte para que no
se pegue y después a fuego bajo. Darle la vuelta y
hacer la misma operación en la otra cara.
Tortilla de
patatas con
zanahoria

 OTROS NÚMEROS INDICE 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32