S.O.V. de la CNT de L´Hospitalet
D
urante el periodo franquista, la
publicidad vendía la imagen de la
mujer sumisa a la autoridad
impuesta por el discurso patriar-
cal de la época, madre, esposa u
objeto sexual de la mirada masculina pero,
siempre objeto. Mujeres todas ellas obedien-
tes a la voz controlada por el aparato guber-
namental de la dictadura, excluidas de toda
actividad publica y social y recluidas al entor-
no privado del hogar. Siempre representadas de
una manera realista la ama de casa quien com-
paraba con su vecina el color de su colada, la
que preparaba la comida para todos sus niños,
además de que la única parte de su cuerpo que
se dejaba ver, aunque cubiertas, eran sus pier-
nas. Con la muerte de Franco, la mujer empie-
za a participar de una manera u otra en la
historia del Estado español y empieza a tener
también el control de su propio cuerpo.
Después de más de veinticinco años desde
la muerte del dictador, la representación de la
mujer en la publicidad responde a una gama
de múltiples modelos de mujer, desde la madre,
ama de casa, profesional independiente, niña
perversa hasta mujer fatal. Una mujer que se
enfrenta simultáneamente a la vida familiar
y la competitiva vida laboral, una mujer com-
pleta que sigue tanto los roles tradicionales
propuestos por el patriarcado como la agenda
del feminismo más agresivo. Una publicidad
que ha conseguido vender una misma cultu-
ra, un mismo producto, una misma mujer aun-
que, se presenta como su aliada ya que la anima
a darse prioridad a sí misma o a su lucha dia-
ria, no la proveen del conocimiento necesario
para concienciarse de su historia de subordi-
nación de una sociedad que tradicionalmente
ha delegado la autoridad en los varones. En
cambio, le han impuesto nuevas necesidades
de consumo para poder competir tanto dentro
del ámbito doméstico y del profesional.
El objetivo de la publicidad actual no
es otro que introducir a su receptora en el
consumismo, lazándole el anzuelo de los pro-
ductos dietéticos, cremas anti-envejecimien-
to que le "ayudaran" a conseguir el cuerpo
ideal con el fin de ser sexualmente deseada,
de los productos para bebes que le harán ser
la madre ideal y de los productos de alimen-
tación y limpieza para que se convierta en la
perfecta ama de casa, aparte de los productos
que también, le permitirán competir en el
mundo laboral.
Anuncios que presentan modelos impeca-
bles habitantes de universos de lujo, sostifi-
cación y belleza, convirtiendo a la dieta o el
cuidado del cuerpo en los nuevos censores
culturales, centrándose en la obligación de
mantenerse bella. Generan obsesión por la
esbeltez, la juventud o la perfección física
acompañada por, la disminución de la auto-
estima o desmoralización de la mujer que,
puede degenerar en uno de los más tristes
resultados de nuestros días como es el trastorno
alimentario. La ano-
rexia nerviosa que
surge como fenóme-
no significativo
socialmente por la
intersección del
patriarcado y el capi-
talismo postindus-
trial. En España
100.000 personas padecen esta enfermedad
y el 98% de las cuales son mujeres adoles-
centes y que por desgracia el numero de ano-
réxicas o bulimicas aumentan en las salas de
hospitales y consultas de ayuda psicológica.
El deseo de las mujeres de controlar su
cuerpo, ¿ es un deseo de la mujer o es un
deseo impuesto y camuflado por la voz patriar-
cal que, convierte a las mujeres en esclavas de
sus cuerpos?. El burka de la mujer occidental,
¿es la belleza?.
La publicidad actual femenina tiende a ser
limitadora y superficial, las imágenes contri-
buyen al empobrecimiento psicologico de su
receptora y en ocasiones al empeoramiento
de su salud. Estos medios deberían intentar
retratar a la mujer con más fidelidad y expo-
ner la presión que ejerce sobre ella el capita-
lismo patriarcal y la animaran hacia la igualdad.
En la página web del Instituto de la Mujer
existe un formulario en el que se puede
denunciar la publicidad sexista:
http://www.mtas.es/mujer/denuncia.htm
La publicidad femenina
Desde los orígenes de la publicidad, la imagen y el
cuerpo de la mujer ha sido totalmente explotada, bien
para vender infinidad de productos de consumo o para
propagar, dependiendo de la época, determinados
"mitos o modelos" de mujer
cnt
n°308 enero 2005
Opinión
2
211
Cristóbal M. (SOV CNT-Villacarrillo)
Ambos artículos u opiniones evidencian una
excesiva querencia hacia la "normalización"
de las cosas al tiempo que asumen conceptos
y concepciones, de partida (pongamos que
"empleabilidad", "formación permanente o a
lo largo de la vida", "calidad", "capacidad",
"cualificación",etc., pues sin decir también se
dice), que son el fetiche, con sus subsiguien-
tes implementaciones, de un modelo neolibe-
ral en curso que no está por hacer demasiadas
concesiones a quienes nos movemos -tod@s
entre sus grisesoscuras aguas.
Últimamente, o desde siempre, se plantean
y replantean nuevas formas de acceso a la
docencia, pero siempre se impone la misma
fórmula: tochos infumables, memoria, que este
o aquel tribunal se fije un poco en la chica o
en el chico, que los dioses -que casi nunca
aprueban ni suspenden- repartan suerte y que
el sistema nervioso no se pase al enemigo. Pero
mira por dónde, han surgido, de golpe, dos cla-
ses o grupos completamente antagónicas (por
lo que se ha podido venir observando en el
CNT) y una tercera clase que nada en las aguas
de nadie y que son l@s aficionad@s que algún
día esperan acceder a un curro -lo de la voca-
ción lo dejo de lado en esta era de la sociedad
de la información (¿?) y formación forzosa y
claustrofóbica-, a un sueldo, a unos horarios
más o menos dignos y a una suerte de status
(lo digo con el permiso de mi amiga Elena que
es Historiadora de las buenas y camarera y que
está hasta el coño de hacer cursillos, de cam-
biar de garitos y de pagar un alquiler que la asfi-
xia hasta la náusea), después de andar
aterrad@s viendo lo que es un sistema labo-
ral precario, si es que no andan ya ateridos por
el frío de la exclusión y a un pasito nada más
de la zanja de la invisibilización. Y es en torno
a estos grupos - l@s que ya están inmersos
con sus oposiciones y todo, l@s que llevan
años pero sin las oposiciones, interinos que se
llaman, y es@s que lo intentan - en donde, al
parecer, se ha dibujado el contorno geográfico
más propicio para librar esas batallas cíclicas
que suelen reanudarse con pasión sobre los
meses de mayo, si toca oposición, y que se
retoman por septiembre y octubre, si ha toca-
do oposición. Mientras, los políticos de turno
y sus fieles Alí-Babases -o Babosos, que ya no
se sabe-, o séase las burocracias sindicales, se
dedican a planificar sus vacaciones, sabedores
de que ahí estamos much@s arreándonos puña-
ladas dialécticas , porque soy de uno u otro de
los referidos subgrupos, a ver quién tiene más
derechos y a qué. De ese modo, no se traste-
an las abominables, mentirosas y misteriosas
entretelas del sistema de enseñanza, que no se
agotan ni en esta ni en aquella convocatoria
de oposición, que eso no es más que una tími-
da y artificiosa fachada de un sistema que guar-
da muchas sorpresas y despilfarros dentro.
Porque todo comienza cuando uno es niño
y dice que quiere se torero, pokemon, bombe-
ro o playstation -con sus correspondientes
femeninos-, porque aquello de albañil, maes-
tro o fontanero no tiene aún el status sufi-
ciente para ser defendido ante los colegas
-excepciones y temeridades las hay, que la
infancia es muy loca- en el parque o en el patio
de la escuela. Luego un@ va creciendo y reca-
pacita sobre las posiciones tan firmemente sus-
tentadas a fuerza de hostias incluso y de años.
Y ¡zas!... viene la vida y quienes nos la orga-
nizan y nos pegan un curriculazo en toda la
frente: ahora queremos ser médic@s, enfer-
mer@s, directiv@s y hasta maestr@s. A dise-
ñar currículum pues, pues es tan fuerte el
bombardeo multimediático que se infringe a
nuestras pobres orejas, a nuestros desdicha-
dos oídos, a nuestras disciplinadas almas, que
no hay manera humana o conocida, ante tanta
metralla, de zafarse o salir corriendo. Se nos
engaña vilmente y se nos vende, a precio de
saldo, la necesidad de la formación (hablo de
l@s hij@s de l@s currantes: l@s ric@s y sus
retoñ@s me la sudan olímpicamente, que con
sus hinchados capitales social y relacional, con
sus negocios siempresucios, ya les vale), que
si, en un primer momento, tiene un carácter
más o menos decente y necesario, con el tiem-
po y con la edad, se va convirtiendo en una
suerte de corsé que amuralla, disocia e indivi-
dualiza. Nos armamos así para el combate y
para el miedo, para el mito, para la depresión
y la endogamia, mientras contribuimos al mila-
gro -económico- de unos pocos con sus mas-
ters y expertos, con sus cursos de FPO, con sus
congresos y congresillos, que a nosotros nos
han servido para ser l@s parad@s más ilus-
trad@s del mundo mundial, l@s eventuales
más sapientes o (milagro, que esta vez sí) el/la
docente más lustros@ del barrio... Y este deba-
te, parece, se nos olvida, para centrarnos en la
joya más hermosa de las ocupaciones: culos
gastados, jirones de deseo, besos castigados
determinan nuestro punto de vista y empeza-
mos a pensar en función del grupo o subgru-
po en el que un azar más o menos bondadoso,
más o menos agónico, nos ha ensartado y olvi-
damos -funcionari@s, interin@s, aspirantes-
que formamos parte de la mismísima y com-
plementaria historia, de la misma formación,
de las mismas aspiraciones a salir del cansan-
cio, de la eventualidad y la derrota, olvidan-
do, de paso, que en años de elecciones, los
ministeriales y sus séquitos multiplican las pla-
zas por la cifra que ellos quieren, que l@s inte-
rin@s siguen haciendo falta y que l@s
aspirantes y sus eventualidades también siguen
siendo legión de quita y pon.
Por tanto, el debate, desde mi punto de
vista, no puede seguir siendo cuál de los sub-
grupos está en -más- edad de merecer, sino
cuáles son -desde dentro- las necesidades rea-
les del sistema y si tales necesidades respon-
den al verismo y no a los parámetros
insultantes de los detentadores que lo gestio-
nan y no lo sustentan, replanteándonos con
seriedad cuál es el papel actual de las univer-
sidades y escuelas universitarias, que, ancladas
en la ideología del supermercado y del "todo
a cien", siguen fabricando sueños que luego se
trastocan en pesadillas, manteniendo falsas
alegrías, burdas expectativas y consolidando,
en la medida de sus posibilidades -que son
muchas- mentalidades sumisas que, con el
correr de los tiempos, seguirán engordando ese
estúpido, vacío y execrable debate entre pre-
suntos antagónicos que cuando se miran con
mirada limpia resultan ser uno y lo mismo:
complementarios -y despreciando, de paso y
sin complejos, al funcionario, al interino o al
aficionado que se crea otra cosa, porque ésos
ya están muertos (la formación los ha mata-
do) y los niños y adolescentes, población car-
celaria para ellos, sabrán dar buena cuenta de
su cadáver por mucho que respirar intenten-.
Sobre el sistema de enseñanza,
el acceso y otras cosas
Después de leer -como muy de corrido, es cierto- el punto de vista de algun@s
compañer@s sobre la cosa de la enseñanza y las formas de acceso a la misma en
calidad de "profesional", he de lamentar -siempre desde mi punto vista pequeñito,
pequeñito- los pareceres de es@s compañer@s, ya que veo demasiado inmersos sus
argumentos en una dinámica que para nada nos personaliza y que se encuentra en las
antípodas, simplemente, de lo que debe ser -o debiera- nuestro pensamiento (valga la
tajante redundancia de la expresión)