Alexis Rodríguez
Militante de CNT-Tenerife
A
cabas de publicar un libro, segu-
ramente producto de varios años
de trabajo, sobre la figura de
Federica Montseny. A partir de tu
biografía, has hecho un segui-
miento del movimiento anarquista hispano a
lo largo de casi todo el S.XX, al menos de un
tipo de anarquismo. Has entrado en contac-
to con personas, los libertarios como tú los
denominas, que han dedicado toda su vida a
defender un ideal, que no han olvidado el
significado de términos como honradez e inte-
gridad, como muy bien reflejas en tu libro.
Sin embargo, en ocasiones no eres hones-
ta en tus palabras. La CNT no está muerta, no
necesita réquiem ninguno. La CNT no murió
en enero de 1983. Tal vez tus palabras sean
efectistas, pero no son verdad. Y no son ver-
dad porque sigue existiendo, con plena
implantación en todo el territorio del Estado
español, llevando adelante una lucha, que sin
querer ser melodramáticos, en muchas oca-
siones tiene carácter titánico si nos atene-
mos a la disparidad de fuerza enfrentadas.
Dices que la CNT, en su VI Congreso, se
apeó del sindicalismo moderno, al mantener-
se al margen de las estructuras franquistas
ahora disfrazadas a través de las elecciones
sindicales. Leer tus palabras me llena de dudas
pues no llego a concebir cuál es la moderni-
dad a la cual te refieres. ¿A la modernidad de
las estructuras de poder, de la jerarquización,
del nepotismo? ¿A la modernidad de los pri-
vilegios, de los beneficios personales, de la
corrupción? ¿Esas son las modernidades a las
cuales haces referencia? Si lo son, está claro
que la CNT por pura coherencia con los idea-
les que defiende, no podía participar de ellas.
La CNT busca la destrucción del Estado como
emanación de la diferenciación, de los privi-
legios, de la violencia institucionalizada, y
esto último no es una afirmación demagógi-
ca ya que sólo basta leer el proyecto de
Constitución Europea para ver cuáles son las
funciones reservadas al Estado dentro de la
Unión: "Respetará [La Unión] las funciones
esenciales del Estado, especialmente las que
tienen por objeto garantizar su integridad
territorial, mantener el orden público y sal-
vaguardar la seguridad nacional." (Título I,
Artículo I-5). La CNT busca crear un nuevo
mundo basado en la igualdad entre las per-
sonas, en donde la solidaridad y el apoyo
mutuo sean una realidad cotidiana y no unas
palabras vacías de contenido. En donde la
honradez sea una premisa vital. En donde no
tenga cabida la explotación del ser humano.
Obviamente, defender esas ideas en un mundo
como el que vivimos, no es nada moderno. La
modernidad parece residir en el sálvese quien
pueda, en el buscar el mejor sitio bajo el sol
sin tener en cuenta a quienes tengamos que
pisar para ello.
Podemos discutir si fue o no acertada la
decisión tomada por la CNT en esos momen-
tos, pero lo que nunca aceptaremos es que se
nos entierre en vida, pues no sería justo con
los miles de militantes que tras jornadas labo-
rales interminables, todavía tienen fuerzas
para dedicar unas horas diarias a defender
solidariamente a sus compañeros a través del
Sindicato; no sería justo el enterrar a la orga-
nización para todos aquellos compañeros y
compañeras que han sufrido la represión por
parte de los empresarios por el simple hecho
de estar militando en un sindicato que no
acepta componendas ni los privilegios que
supone el presentarse a unas elecciones sin-
dicales; no sería justo con aquellos compa-
ñeros y compañeras que desde los sindicatos
llevan a cabo toda una labor de difusión de
modelos sociales más humanos e igualitarios,
por medio de jornadas, charlas, conferencias,
edición de libros, publicaciones de periódi-
cos, pegada de carteles, ateneos..., todo ello
sin el fácil recurso de las subvenciones públi-
cas; no sería justo con los compañeros y com-
pañeras que con su trabajo diario mantienen
viva una herramienta cultural de primer
orden, como es la Fundación Anselmo Lorenzo
a la cual conoces muy bien y que por lo tanto
tendrías que saber que se nutre de las coti-
zaciones de todos y cada uno de los afiliados
a la CNT y de las aportaciones voluntarias de
los anarquistas a lo largo de todo el mundo,
sin necesidad de mendigar unas migajas del
dinero público. Para determinar si en su
momento la CNT acertó o no en su decisión,
tendríamos que valorar lo logrado por los que
se fueron de la organización. ¿Dónde están
ahora todos aquellos modernos que abogaron
por la participación en las elecciones sindi-
cales? ¿Dónde está su coherencia anarcosin-
dicalista? ¿Tú lo sabes, Irene? Yo sí lo sé, pues
no paro de ver en las páginas de los periódi-
cos noticias sobre las traiciones a los traba-
jadores que supuestamente defendían, a
través de la firma de Expedientes de
Regulación de Empleo promocionando la pre-
cariedad laboral, firma de convenios colecti-
vos en donde existe una mayor preocupación
en defender los privilegios de los delegados
sindicales antes que la de los propios traba-
jadores y un largo etcétera. Del resto de sin-
dicatos, ni hablemos; la UGT acallada y
domesticada tras el fraude de la PSV y CC.OO.
dejando en la calle a miles de trabajadores
como ocurrió con Sintel. ¿Alguna vez has
visto un delegado sindical de algunos de esos
sindicatos en el paro, Irene? Yo no y mira que
los he buscado. ¿Te sigue pareciendo que fue
una mala decisión la tomada por la CNT en
esos años? En ese tren de la modernidad no
existía sitio para la honradez y la coherencia,
y la historia nos está dando la razón diaria-
mente. Podrías concebir el fracaso de la CNT
a partir del número de militantes de la orga-
nización. Es cierto, no somos cientos de miles,
ni incluso decenas de miles pero, ¿cuántos
militantes tiene la CGT, UGT o CC.OO., y fíja-
te que te estoy preguntando por los militan-
tes y no simples delegados sindicales?, ¿dónde
estarían estas organizaciones sin los ingresos
del Estado, ya sea a través de las subvencio-
nes directas o a través del gran fraude que
supone la formación continua? Creo que ya
hubieran desaparecido pues sus cifras siem-
pre están abultadas a través de prácticas que
podríamos calificar de mafiosas, al obligar a
los trabajadores a afiliarse para recibir los cur-
sos de formación que son pagados por el dine-
ro que el Estado nos roba a todos. Me cuesta
mucho creer que es coherente considerar la
afiliación a una organización sindical como
mera productividad, como recoge CC.OO. en el
convenio colectivo de su personal contrata-
do (ironías de la vida, una organización sin-
dical que actúa al mismo tiempo como
empresaria).
Te repito, no eres honesta en tus palabras
al decir que la CNT está muerta, y no eres
honesta porque, aunque a muchos les pese,
en España sólo existe una organización anar-
cosindicalista, y ésta es la CNT.
La CNT busca crear un nuevo mundo basado en la
igualdad entre las personas, en donde la
solidaridad y el apoyo mutuo sean una realidad
cotidiana y no unas palabras vacías de contenido
Opinión
cnt
n°310 marzo 2005
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La CNT busca la destrucción del Estado como
emanación de la diferenciación, de los privilegios,
de la violencia institucionalizada
No eres honesta en tus palabras al decir que la CNT
está muerta, y no eres honesta porque, aunque a
muchos les pese, en España sólo existe una
organización anarcosindicalista, y ésta es la CNT
Carta abierta a Irene Lozano
ALMAIREDA