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n°311 abril 2005
Actualidad
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Jun Rail
Esta reforma, orientada a priorizar el llamado Se-
gundo Pilar de la PAC (el desarrollo rural), sur-
gió para dar respuesta a las nuevas necesidades
sociales que se exigen a la agricultura, pero no
consolida sus principios a través de sólidas he-
rramientas, dejando a agricultores y otros agen-
tes sociales en la incertidumbre sobre el futuro.
La Política Agraria Común, nacida con el pro-
pio tratado de Roma en 1957, ha sido, hasta la
llegada del euro, la única verdadera política co-
mún, es decir, la única diseñada de forma glo-
bal para todos los estados miembros y con todo
su presupuesto gestionado desde el propio pre-
supuesto comunitario
1
. Ac-
tualmente, esta política de
cohesión territorial sufre una
importante crisis de legitimi-
dad, tanto interna como ex-
terna (frente los otros países
negociadores de la Organiza-
ción Mundial del Comercio).
El modelo productivista bajo el cual fue diseñada
surgía con una gran coherencia histórica: tras
la segunda guerra mundial, los objetivos casi
únicos eran necesariamente el aseguramiento
de la producción para alimentar a una población
hambrienta y la unión para el mantenimiento
de la paz. La PAC preveía como herramienta de
protección de la producción la intervención di-
recta sobre los precios; garantía para asegurar
la competitividad exterior y la protección in-
trafronteriza de los productos agrícolas.
Durante los años 70 se puso de manifiesto
la eficacia de esta política proteccionista y se
experimentó un gran aumento de la producción
y una mejora significativa de la calidad de vida
de los agricultores. Pero este éxito pasó factu-
ra a la Comunidad Europea que, tras tener que
defender con dificultades su política de sub-
vención frente a sus competidores internacio-
nales (sobre todo Estados Unidos, que veía
amenazado su modelo liberal sin límites) en la
Ronda de Uruguay
2
, se vio obligada a romper
con el modelo productivista subvencionado y
sustituir parcialmente el mecanismo de precios
institucionales por el apoyo directo a la renta.
Este cambio supuso un gran error, ya que ante
la disminución de los precios protegidos los
agricultores reaccionaron lógicamente aumen-
tando la producción, para mantener su nivel de
renta. Así, se obtiene el efecto contrario: se
aumenta la producción, el presupuesto europeo
para agricultura se dispara y, debido al febril
aumento de la producción, empiezan las crisis
alimentarias, con su mayor auge en la crisis de
la vacas locas en los años noventa.
La falta de legitimidad que se había acu-
mulado de cara al exterior se infiltra en el in-
terior de las fronteras comunitarias. Comienzan
a tomarse una serie de medidas que no son
más que parches para una bañera que se des-
borda. La Agenda 2000 crea el Segundo Pilar
de la PAC, basado en la multifuncionalidad de
la agricultura; es decir, respondiendo al surgi-
miento de un nuevo paradigma en el que la
agricultura se considera parte de algo más com-
plejo, el mundo rural, en el que juega distin-
tas funciones además de la producción de
alimentos (cohesión territorial y social, pro-
tección del medio ambiente, funciones paisa-
jísticas y desarrollo económico a través de vías
alternativas como el turismo rural).
Sin embargo, la escasa solidez de estas re-
formas lleva a que en el año 2003 se produz-
ca la llamada Reforma Intermedia de la PAC,
que constituye el mayor cambio jamás ocu-
rrido desde el nacimiento de la política agra-
ria. Se sustituyen todas las herramientas de
intervención por el pago único por explotación
agrícola en función de las ayudas percibidas
por el agricultor en los tres últimos años, in-
dependientemente de la producción (o no)
actual. Se prevé también una cierta transfe-
rencia de recursos (aún muy difusa) hacia el
segundo pilar de la PAC.
A pesar de la aparente radicalidad de la Re-
forma quedan muchas dudas sobre el verdade-
ro cambio que va a producirse. Al ser la
subvención histórica el hecho generador de la
ayuda y no la nueva actividad productiva, se
corre el riesgo de la desprofesionalización de la
agricultura. Además, las medidas alternativas
a la producción (protección del medio ambiente
y desarrollo rural) no están suficientemente
instrumentalizadas y son percibidas desde el
exterior como excusa para seguir
apoyando al agricultor europeo
en la economía capitalista globa-
lizada.
Cabría preguntarse por qué la PAC,
que nació de la necesidad y se de-
sarrolló con éxito, se ahoga aho-
ra en un mar de incoherencia
institucional. Hay quien dice que es culpa del
potente lobby agrícola francés y hay quién la
atribuye a la dependencia del camino o resis-
tencia al cambio. De momento, los agriculto-
res van a seguir recibiendo, a través del pago
único, sus ayudas; pero no se sabe si en un fu-
turo van a subirse al supuesto tren del desa-
rrollo rural o, sin embargo, van a dejar cada
vez más sus explotaciones en manos de gran-
des multinacionales regidas por los principios
del monocultivo, fertilización química y mani-
pulación genética. En cualquier caso, en di-
ciembre de 2004 se implementó en España el
Reglamento europeo de la Reforma intermedia
de la PAC y mucha gente se pregunta todavía
¿ y ahora, qué?
Notas:
[1] La PAC constituye el 50% del presupuesto
comunitario.
[2] Negociaciones entre 1986 y 1994 del
GATT, precedesor de la OMC.
Reforma de la PAC,
¿y ahora, qué?
En diciembre de 2004 se implementó en España el Reglamento Europeo de la Reforma
Intermedia de la Política Agraria Común (PAC), que introduce como principal
instrumento de intervención el pago único al agricultor, desvinculado de la producción
Del modelo productivista a la crisis de legitimidad
A pesar de la aparente radicalidad de la
Reforma quedan muchas dudas sobre el
verdadero cambio que va a producirse
Agricultores catalanes queman neumáticos para protestar por su situación.
/ AGENCIAS
Un total de
118 presos
españoles se
suicidaron
entre los años
2002 y 2004.
Otros 379 lo
intentaron
Redacción / Agencias
Un total de 118 reclusos se suicidaron en
los centros dependientes de la Dirección
General de Instituciones Penitenciarias -
lo que excluye a los situados en Cataluña-
en el periodo comprendido entre el 1 de
enero de 2000 y el 31 de octubre de 2004,
y otros 379 lo intentaron.
Según la respuesta facilitada por el Go-
bierno a una pregunta de la diputada del PP
Alicia Sánchez-Camacho sobre el número
de "incidentes regimentales" ocurridos en
los centros penitenciarios en ese periodo, 21
presos se suicidaron en 2000; 20 en 2001;
22 en 2002; 27 en 2003 y 28 en los diez pri-
meros meses del año pasado.
En ese tiempo hubo, además, otros 379
intentos de suicidio: 89 en 2000; 88 en
2001; 83 en 2002; 62 en 2003 y 57 entre
enero y octubre de 2004.
Los datos facilitados por el Gobierno re-
velan también que las agresiones a fun-
cionarios en ese mismo periodo
ascendieron a 924, de las que 57 se salda-
ron con lesiones graves o muy graves.
Las agresiones entre internos fueron
4.699, 394 de ellas con el resultado de le-
siones graves o muy graves, y 11 reclusos
fallecieron a consecuencia de esos inci-
dentes.
Además, entre 2000 y 2004 once pre-
sos consiguieron evadirse de los centros
penitenciarios, en los que se registraron
otros 156 intentos de fuga.
En otra respuesta parlamentaria a la
misma diputada, el Gobierno informa de
que el número de objetos punzantes re-
quisados en las cárceles españolas entre
1996 y 2004 fue de 21.337.
Datos, todos ellos, que demuestran
cómo algo está fallando en esa repetida
falacia de que las cárceles tienen la fun-
ción de rehabilitar a los "descarriados" de
esta sociedad.

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