Rodrigo López
L
a fecha del 11 de Marzo, (maldi-
ta como tantas otras) habremos
de mantenerla viva siempre en
nuestra memoria, pues todos
aquellos que olvidan su historia,
están condenados a repetirla. Y no podemos
olvidar que esa fatídica jornada es el resul-
tado de la nefasta gestión de los políticos
que, ajenos a nuestra realidad más directa,
nos crean cada día más y más dificultades,
como no podía ser de otra manera... ¿Alguna
vez habéis visto a alguno de ellos trabajan-
do al lado vuestro, en la fábrica o en el tajo?
Por el contrario, sí que hemos podido ver a
muchos que han abandonado la producción
convertidos en verdaderos políticos en la
peor acepción de la palabra.
El 11 de Marzo, cuando el conjunto de los
ciudadanos abandonamos nuestras activida-
des, con el riesgo de ser despedidos, para
intentar encontrarnos con nuestras familias,
amigos y vecinos y para ofrecer nuestra ayuda
en una jornada tan trágica, los políticos se
escondían tras la falsedad con la intención
de ocultar la verdad a toda costa: al princi-
pio todos aseguraban que había sido ETA y
mientras los ciudadanos, que nos olíamos que
una vez más nos tomaban el pelo, nos pre-
guntábamos "¿quién ha sido?", ellos se empe-
ñaban en ocultar la verdad y tratar por todos
los medios de, conservar en un caso, o de ara-
ñar en otros, los votos de unas elecciones que
llegarían tres días después.
Pero esta vez no pudieron mantener el
engaño y quedaron como verdaderamente
son,
¡Cómo hipócritas!
El 11-M, fue el resultado de la participa-
ción de los militares españoles en la invasión
al pueblo irakí, el resultado de la participa-
ción en una guerra que, ni era, ni es, nues-
tra guerra... una más de tantas. ¿Acaso nos
hizo algo el pueblo Iraquí para tener que par-
ticipar en la invasión por parte de este ejér-
cito de asesinos? y ya puestos nos
preguntamos cuántos muertos han ocasiona-
do las sucesivas guerras en Irak, Afganistán,
Argelia, Ruanda, Serbia... cuántas mujeres
violadas, cuántas personas torturadas, y muer-
tas por la hambruna generada por el saqueo
al que se ha sometido a los países del tercer
mundo durante siglos (cada minuto, muere un
niño a causa del hambre). Miles de hombres,
mujeres y niños, disminuídos físicos al explo-
sionar bajo sus pies las minas antipersona,
heridos por el fuego indiscriminado del inva-
sor de turno (o de los cascos azules). Conviene
tener en cuenta que cada uno de estos seres
tiene un 11 de Marzo particular que recordar.
Cuando Martín Luther King habló contra
la guerra de Vietnam, aprovechó para hacer
visible la existencia de determinadas cone-
xiones que en la actualidad muchos se esfuer-
zan por no ver. "Los problemas planteados
por el racismo, la explotación económica y
la guerra, forman un todo. Se trata de tres
males directamente relacionados", afirmó.
¿Diría ahora, dirigiéndose a los manifestan-
tes, que el Gobierno estadounidense obra de
un modo correcto al exportar a los países
pobres sus peores crueldades, su racismo, su
dominación económica y su máquina mili-
tar?.
Por nuestra parte nos preguntamos qué
papel han hecho (y siguen haciendo), el
gobierno y los militares de España en
Afganistán y en Irak, y mucho nos tememos
que no queda otra respuesta que la de con-
tribuir a la invasión, las torturas y el asesi-
nato de unas gentes que hasta el 11-M, no nos
habían hecho ningún daño. Sin contar el aña-
dido de la elevada subida de los precios del
petróleo y, de forma colateral, de todos los
productos de primera necesidad: alimenta-
ción, el vestido y la vivienda, que nueva-
mente quien más sufre en sus carnes son las
clases desfavorecidas.
Un año después, hemos tenido la "no sé
que" de ver a todos los jerifaltes, con los
Borbones a la cabeza, aparecer con caras de
aparente tristeza y pesar. ¡Qué hipócritas! A
ellos las víctimas y todos nosotros, les impor-
tamos una mierda. ¿Acaso contaron con los
millones de personas que nos opusimos a la
guerra? Una y otra vez oímos hablar de la
voz del pueblo soberano, pero indefectible-
mente, una vez elegidos, los políticos hacen
siempre lo que les viene en gana.
En fin, que la historia más reciente, exis-
ten muchos 11-M, cotidianos, particulares, y
no los podremos borrar de la memoria hasta
que no nos quitemos de encima a esta lacra
que nos oprime, engaña, explota y asesina.
Sólo eliminando a los culpables, acabaremos
con todos los 11-M
Madrid, 14 de marzo de 2005.
cnt
n°311 abril 2005
Opinión
2
233
Recientemente se ha cumplido un año desde los atentados a los trenes de cercanías que segaron las vidas de 192
personas y que causaron mas de 1.500 heridos y amargaron la existencia de miles de ciudadanos provenientes de
todas las latitudes del planeta. Para los gobernantes ha debido ser una jornada demasiado dura, a juzgar por las
caras de cansancio que mostraban al terminar la pesada misa de la Almudena.
Todos esos 11 de marzo
cotidianos y particulares
Irene Lozano
E
stimado Alexis, te agradezco que
hayas leído mi libro y me remitas
un comentario sobre él, que paso
a responder.
......................
Me reprochas que hable de la
muerte de la CNT cuando hay numerosos
militantes de esta organización que la
mantienen viva y que luchan a diario por
defender los intereses laborales de los afi-
liados y de los trabajadores en general. No
puedo sino darte la razón. En efecto, la
CNT no está muerta en el sentido de que
haya desaparecido ni de que sus militan-
tes no actúen. Y no cabe duda de que es
la única organización anarcosindicalista
que existe en España.
Lo que yo he querido decir en el libro,
(y posiblemente me he explicado mal, pero
en ningún caso he actuado con la falta de
honradez que me atribuyes), es que aquel
congreso significó la muerte de la CNT en
el sentido de que dejó de tener influencia
social. Si durante la transición había sido
una organización viva, con expectativas
en un futuro próximo y realmente temi-
da por el poder (sólo ese miedo explica el
montaje de lo de la Scala), desde el año
1983, y posiblemente algo antes, no se
puede negar que su capacidad de trans-
formar e influir en la sociedad es nula.
Esto es así especialmente desde el punto
de vista de Federica Montseny, que es el
que yo trataba de aplicar en mi libro, es
decir de una persona que había conocido
a la CNT cuando era capaz de paralizar el
país con una huelga, de sostener a sus afi-
liados encarcelados, e incluso de modifi-
car las políticas del Estado, bien por la
participación directa, bien por la presión
de sus masas. En ese sentido es en el que
digo que la CNT murió. Ya sé que sois
muchos los que trabajáis en ella y por ella
cada día, y si de mis palabras se puede
deducir algún desprecio hacia ese trabajo,
créeme que lo lamento.
En cuanto a la modernización o no del
sindicato, es sólo una simplificación, sin
pretensión de carga ideológica o moral.
Lo que quiero decir cuando hablo de
modernización es equipararse a la forma de
actuar de los sindicatos actuales, es decir,
básicamente participar en las elecciones
sindicales.
Para mí eso no tiene ningún valor
moral, no lo juzgo y por ello no creo que
decir que renunció a modernizarse sea un
descrédito. Como tú dices, viendo la
corrupción que a menudo tiene lugar en
las grandes organizaciones sindicales, los
trabajadores a menudo nos preguntamos si
los sindicatos no han pasado a integrarse
en las estructuras de poder, restando bas-
tante eficacia a su actuación para con-
vertirse en un dique de contención del
malestar laboral.
Espero haber contestado a tus comen-
tarios.
Un saludo
(Respuesta al artículo de A. Rodríguez
publicado en el cnt nº 310, sec. Opinión)
Respondiendo a Alexis
Cuando Martín Luther King habló contra la guerra
de Vietnam, aprovechó para hacer visible la
existencia de determinadas conexiones que en la
actualidad muchos se esfuerzan por no ver. "Los
problemas planteados por el racismo, la
explotación económica y la guerra, forman un
todo. Se trata de males directamente relacionados"
RICARDO STRICHER