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Redacción
En las últimas semanas la prensa mundial se ha
hecho eco de estas detenciones ilegales por-
que varios casos están siendo investigados por
las fiscalías de Italia, Alemania y Suecia. La
vinculación de la CIA en estos casos ya apare-
ció en la prensa a finales de 2004, pero saltó
con más fuerza en marzo de este año con un
artículo de The Washington Post, que ha sido
seguido por otros medios norteamericanos como
The New Yorker, The New York Times, Chicago
Tribune, la revista Newsweek o el programa 60
minutos de la CBS, y por una multitud de me-
dios europeos, que denuncian lo que se ha dado
en llamar la "deslocalización de la tortura".
Según The New York Times, el Gobierno de
George W. Bush dio permiso a la CIA para que
pusiera en práctica este programa secreto por
el que se ha estado enviando a estos sospe-
chosos a terceros países permisivos con la tor-
tura e ideales para poder realizar duros
interrogatorios, prohibidos en la mayoría de
países occidentales. La CIA se inspira en el me-
morando del Departamento de Justicia esta-
dounidense de agosto de 2002 en el que se
decía que torturar a detenidos de Al-Qaeda
"podría estar justificado" y que las leyes in-
ternacionales contra la tortura "podrían no ser
válidas" en el contexto de la guerra contra el
terrorismo.
Pero realmente EEUU comenzó a usar las "en-
tregas" en 1986 con Reagan como presidente,
y simplemente se han incrementado tras los
atentados del 11-S. De hecho, funcionarios de
la CIA han admitido a The New York Times ha-
ber usado esta táctica con mayor frecuencia des-
de esa fecha habiendo secuestrado entre 100 y
150 presuntos terroristas islámicos para poder
torturarlos en países árabes como Jordania, Tai-
landia, Uzbekistán, Marruecos o Arabia Saudí.
El ex director de la CIA, Tenet, declaró que
durante sus siete años de trabajo la CIA habría
organizado más de 70 "entregas", personas que
habrían terminado en prisiones distribuidas en
todo el mundo. Michael Scheuer, ex agente de
la CIA y que inició el programa de "entregas"
desarrollado durante el mandato Clinton, co-
mentó en una entrevista en la cadena CBS:
"Ellos no tienen el sistema legal que nosotros
tenemos. Encontramos a alguien que nos haga
el trabajo sucio". Estas operaciones, afirmó, son
controladas por el director de la CIA y por el Con-
sejo de Seguridad Nacional, que depende di-
rectamente del presidente estadounidense.
Pero estas prácticas, en las que los secues-
trados por la CIA no tienen acusación formal,
ni defensa, ni otras garantías mínimas, van
contra la legalidad norteamericana y las nor-
mas internacionales, y suponen la vulneración
de la soberanía de varias naciones y la violación
de las leyes de extradición, así como los es-
tándares de derechos humanos internacional-
mente reconocidos.
Aunque presentar cargos criminales contra
agentes de EEUU sería difícil, entre otras cosas
porque gozan de inmunidad diplomática, los
fiscales de Italia y Alemania no han descarta-
do esa posibilidad en los casos de secuestros que
están investigando.
Parece ser que existen prisiones secretas de
la CIA en Jordania, Tailandia, Uzbekistán, Ma-
rruecos y Arabia Saudí, pero Egipto es el lugar
privilegiado de toda esta red. Otros lugares don-
de van a parar los desaparecidos son a las pri-
siones de Baku (Azerbaiyán), Bagram
(Afganistán) o Kohat (Pakistán). También se
sabe que, entre 1993 y 1999, sospechosos de te-
rrorismo fueron entregados a EEUU por Nigeria,
Filipinas, Kenia y Sudáfrica.
Curiosamente el embajador inglés de Uzbe-
kistán, Craig Murria, fue relevado tras denun-
ciar en un memorándum abusos del espionaje
norteamericano al trasladar sospechosos de te-
rrorismo desde Afganistán a Uzbekistán para ser
allí interrogados y torturados.
Michael Scheuer declaró a New Yorker que
existe un acuerdo CIA-Egipto desde 1995 para
interrogar a los detenidos incómodos. Consis-
te en que los agentes secretos egipcios (del Mo-
habarat) torturan a los "entregados" con las
preguntas que les pasan sus colegas nortea-
mericanos (eso sí, los agentes de la CIA jamás
deben aparecer). Según Hossam el Hamalawy,
periodista egipcio que estudia estos casos en su
país, solo en Egipto desde el 11-S puede haber
entre 150 y 300 "entregados". Inicialmente son
consignados al Mohabarat quienes los alojan
en "casas fantasma" y posteriormente son pa-
sados a agentes de la seguridad del estado que
los torturan. Egipto es el segundo país después
de Israel en cuanto a financiación norteameri-
cana y es tan famoso por sus "procedimientos"
que Human Rights Watch define la tortura en
Egipto como endémica.
El Pentágono pretende enviar a terceros pa-
íses a la mitad de los 540 prisioneros de la Base
Naval de Guantánamo. Washington habría acor-
dado con los gobiernos de tales países practi-
car interrogatorios y enjuiciar a los detenidos.
Pero en muchos de esas naciones -como Ye-
men, Arabia Saudita y Pakistán- la tortura es
una práctica generalizada.
Italia
El 17 de febrero de 2003 Abu Omar, un egipcio
con estatuto de refugiado desde 1999 y resi-
dente en Milán (Italia), se despidió de su mujer
para dirigirse hacia la mezquita. Poco después de
las 12 del mediodía caminaba por la acera cuan-
do dos vehículos cortaron las dos únicas salidas
de la calle. Dos hombres se acercaron identifi-
cándose en italiano como policías y le redujeron
con un spray. Desde aquel día desapareció.
Cuando Abu Omar llegó a Milán se instaló
junto a una mezquita que, al parecer en el pa-
sado, había alojado a varios miembros de Al-Qa-
eda y que según el Departamento del Tesoro
de EEUU era un punto de financiación terrorista.
Además Abu Omar realizaba discursos incen-
darios contra Estados Unidos en dos mezquitas
milanesas y por ello era sospechoso de simpa-
tizar con el fundamentalismo islámico. Este
hecho hizo que el teléfono de Abu Omar fue-
se controlado por la policía.
No volvió a saberse nada de él hasta el 20
de abril de 2004 cuando telefonea a su mujer
desde Alejandría (Egipto). La llamada es grabada
por la policía puesto que el teléfono sigue in-
tervenido. Abu Omar solicitó a su mujer que le
enviara 200 euros y que no comentara nada a
nadie. El 1 y el 8 de mayo telefoneó a un ami-
go, imán de otra mezquita milanesa, y le cuen-
ta que fue secuestrado por la CIA, que le llevaron
hasta la base militar de Aviano, una instala-
ción de la OTAN situada en el norte de Italia,
donde le dieron una paliza y que al día siguiente
en un pequeño avión civil le llevaron hasta
otra base estadounidense para finalmente lle-
varle a El Cairo, donde la policía egipcia se hizo
cargo de él. Había sido internado en la cárcel
de Tora y torturado durante semanas: le deja-
ban encerrado en una habitación con el suelo
mojado en la que tiraban cables eléctricos y le
encerraban desnudo en una cámara frigorífica
durante horas para posteriormente pasarle a
una sala a 50 grados. Allí estuvo 14 meses has-
ta que fue puesto en libertad, con la adver-
tencia de que debía decir en todo momento
que él había abandonado Italia de forma vo-
luntaria. El 12 de mayo, cuatro días después
de hablar con su amigo imán, agentes secretos
Marcha contra la explotación. Más de dos mil
personas se manifiestan en Caracas ......................... 20
Provocación contra Gino Ancona. Ancona, defiende
el patrimonio arquitectónico de su ciudad................ 20
Internacional
cnt
n°312 mayo 2005
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Las prisiones volantes
de Estados Unidos
La historia se repite siempre del mismo modo. Personas sospechosas de tener vínculos
con el terrorismo son secuestradas por agentes de la CIA en cualquier país del mundo y
llevadas en aviones privados a países donde la tortura es el pan nuestro de cada día
para así poder interrogarles a placer. Son las llamadas "prisiones volantes". Todo ello,
por supuesto, en secreto y sin ningún trámite legal y con la ayuda o la bendición de las
agencias de inteligencia de otros países. Es el programa de la CIA denominado
"Extraordinary Renditions" (Entregas Extraordinarias)
El ex director de la CIA, Tenet, declaró que durante
sus siete años de trabajo la CIA habría organizado
más de 70 "entregas", personas que habrían
terminado en prisiones distribuidas en todo el mundo
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Fotografía del Boeing 737 de la CIA, horas antes de partir, el 23 de enero de 2004, a Macedonia desde Palma de Mallorca para secuestrar a Ja-
led EL Masri (en la foto pequeña)
/ J. MANCHADO-www.airliners.net

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