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Guillermo Pérez Álvarez
CNT-Huelva
L
a apuesta de la patronal es clara,
seguir la línea de anteriores refor-
mas bajo la égida de la flexibiliza-
ción, ahora embutida en, de nuevo,
un abaratamiento del despido. Como
alternativa a esta demanda concreta, los sin-
dicatos negociantes han planteado la reducción
de las cotizaciones sociales. Este hecho, según
los sindicatos, responde a las históricas deman-
das de empresarios de bajar las cotizaciones,
que se cubrirían con los superávit de la
Seguridad Social como el del 2004 con 8.000
millones de euros y el presumible superávit de
2005. (La reducción de cotizaciones se haría
sobre los contratos indefinidos para hacer más
atractivo éstos frente a los temporales). Como
contrapartida, la patronal CEOE debería acep-
tar una reforma laboral en la que se limiten de
forma estricta los contratos temporales, al reser-
varlos únicamente a los trabajos de temporada.
(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=13255)
Una vez expuesto la situación, surgen pro-
blemas importantes. Primero y fundamental,
el año que no tenga superávit la Seguridad
Social el Estado dejará de ingresar un dinero
que irá a parar a las arcas de la patronal en
forma de reducción de cotizaciones. O lo que
es lo mismo, un ente privado como grupo social
concreto se ahorrará un dinero que saldrá de
las arcas del Estado, o sea, el ente público
cuyos ingresos son los impuestos de los con-
tribuyentes. Es evidente que la patronal paga
impuestos pero con esta medida la patronal
saldrán beneficiada mientras que los demás
contribuyentes no. Esta posible solución es
dejar caer el esfuerzo contributivo a las ren-
tas de trabajo pero no a las de capital. ¿A
alguien del gobierno no se le ocurre un
impuesto sobre los beneficios escandalosos de
la banca año tras año? Ésta primera relación
de asimetría contributiva entre trabajadores y
patronal va en consonancia a la ideología de
las élites actualmente, el neoliberalismo.
Descargar a las rentas de capital de impues-
tos para así engrosar los beneficios y por ende,
poder realizar más inversiones. Este ciclo obtie-
ne un rendimiento monetario que ya querría
para sí el ciclo de Carnot.
El segundo problema sería más bien, diga-
mos, sociológico. Aunque para poder demos-
trar mi afirmación necesitaría datos
estadísticos, vamos a prescindir de los mismos
aún a riesgo de exponer una simple hipótesis
y no un hecho social contrastado con datos.
La cuestión es la siguiente. La baja afiliación
sindical entre los jóvenes del período "demo-
crático" español, finales de los setenta, es sig-
nificativa. Se entremezclan varios fenómenos
educativos-sociológicos, el haber sido criados
bajo las ubres del Estado de Bienestar con todo
su superestructura ideológica, en sentido mar-
xista, y unos hábitos, gustos, costumbres y
actividades cercanos a los grupos burgueses
históricos y al nihilismo hippie sesentero.
Brevemente, la biografía personal y colectiva
de este grupo de edad concreto no conoce
prácticamente nada del pasado, reciente y leja-
no. No conoce prácticamente nada de, por
ejemplo, legislación laboral. Esta ausencia de
conocimientos, unido a su baja afiliación sin-
dical, hace que sean presa fácil de los abusos
de los empresarios como, de hecho, sucede.
Por pura lógica, los contratos temporales y los
contratos para trabajos de temporada podrían
mimetizarse, o lo que es lo mismo, no surti-
ría el efecto de reducir la altísima temporali-
dad a no ser que quedasen plasmadas en la
nueva reforma laboral las categorías profesio-
nales englobadas dentro de los contratos para
trabajos de temporada. Resumiendo, los con-
tratos temporales y los contratos para traba-
jos de temporada son conceptualmente tan
similares y el conocimiento de legislación labo-
ral y afiliación sindical juvenil tan bajos, que
podríamos estar firmando un contrato tem-
poral de facto cuando en realidad firmamos
uno de temporada, siendo éste último tipo,
contrapartida a la bajada de cotizaciones socia-
les a los empresarios y la alta temporalidad
laboral, según los sindicatos firmantes. Esta
segunda relación de asimetría contractual
subrepticia es más difícil de deducir por los ses-
gos planteados pero es muy razonable. Ninguna
de las reformas laborales del periodo "demo-
crático" español ha sido a favor de los traba-
jadores. Al no percibir visos de cambio en lo
tocante a militancia sindical ni respuesta con-
tundente a la nueva contrarreforma laboral
planeada, la segunda asimetría se presenta
como probable. Además, ¿va a perder la patro-
nal CEOE y CEYME esta magnífica herramien-
ta de control laboral y sindical como son los
contratos temporales? Para realizar trabajos
forzados es necesario el uso de látigos como
herramienta de "gestión" laboral. Hoy, los con-
tratos temporales son el caballo de batalla de
los empresarios contra toda sublevación o pro-
testa de los trabajadores.
A día de hoy, si las reformas sólo plasma-
sen las dos relaciones de asimetrías comenta-
das, tanto la contributiva y la contractual
subrepticia, podríamos concluir que esta nueva
reforma laboral sería otra vuelta de tuerca
más contra los derechos laborales conquista-
dos por el movimiento obrero. El calificativo
de contrarreforma podría acompañar a los sin-
dicatos negociantes. Antes, podríamos deno-
minarlos reformistas, frente a los
revolucionarios, porque eran reformas a favor
de los trabajadores. Hoy debemos buscar cla-
ridad y distinción en nuestro lenguaje (detrás
del lenguaje hay conceptos), actúan como sin-
dicatos contrarreformistas porque se encar-
gan de legitimar institucionalmente estas
cambios legislativos laborales en contra de los
trabajadores.
cnt
n°312 mayo 2005
Opinión
2
244
Jesús Lizano
H
ay que comprender y sentir un
gran respeto más allá de todas
las abstracciones, delirios y
destrucción por todos aquellos
que se entregaron de buena fe
a lograrlo y analizar serenamente por qué
aún no lo hemos conseguido.
Digamos, primero, por qué es el
Comunismo la máxima aspiración humana:
porque el llegar a él significaría acabar con
este Mundo Real Político, es decir, dejar de
centrar nuestro vivir en la lucha por el Poder,
divididos en dominantes y dominados, con-
fundidos entre todo lo que nos enfrenta y
enloquece. Significaría alcanzar la inocencia,
vernos todos, absolutamente todos, compa-
ñeros, frente a problemas comunes reales,
formando, como formamos, una misma espe-
cie, superando los montajes, las retóricas, la
pancracia que aún nos determinan.
Hasta ahora dos comunismos se han des-
tacado en su intento de lograr esa aspiración,
aparte de otros "ismos" menos determinan-
tes: el religioso ("la comunión de los san-
tos") y el político (que nos ve como
fragmentos de lo social). Ambos comunismos
no han logrado superar la locura de la lucha
por el Poder y todo lo que ello implica, sus-
tentando sus ideales en un Poder o en otro,
y han seguido sometiéndonos no sólo a la
división en dominantes y dominados, sino
que no han visto cómo para ser todos com-
pañeros es preciso ser todos únicos, es decir,
ser libres en nuestro pensar y sentir. (Ver
LIZANIA). No van visto suficientemente que
los seres humanos no sólo tenemos una gran
capacidad de planificación y ejecución (cla-
ves de esa lucha por el Poder impuesta en la
vida exterior) sino que además somos crea-
tivos, sensibles y conscientes (lo que impli-
ca nuestra vida interior). Nuestra identidad
no puede basarse en todo aquello que impli-
ca esa división en dominantes y dominados
(un sinfín de nombres y definiciones lo decla-
ran) sino lo que significa ser humano, un ser
individual, no sólo social y natural, una iden-
tidad cada uno de nosotros. Es decir: superar
el Mundo Real Político, salir de él como sali-
mos del Mundo Real Salvaje.
Hay otro Comunismo que, a mi entender,
puede lograrlo: el Comunismo Poético, es
decir, el que comprende que sólo siendo úni-
cos podemos ser compañeros y superar todo
lo que nos divide, enfrenta y tantas veces
destruye. Ese Comunismo ya ha tenido un
comienzo: el Comunismo libertario, el huma-
nismo libertario, el que comprende que ese
ideal al que nos dirigimos, esa tierra prome-
tida, no puede ser la que promete el
Comunismo religioso, ni la que trata de impo-
ner el Comunismo político, sino la conse-
cuencia de la evolución del proceso de nuestra
especie entre la destrucción y lo creativo.
La conquista de la inocencia a la que me
refiero en mis poemas, es la conquista de esa
tierra, la superación de las enfermedades de
nuestra Razón, el racionalismo y el irracio-
nalismo, aún no detectadas y que trato de
revelar en LIZANIA.
Desde hace mucho tiempo esta tierra es
para los libertarios la Acracia, la Anarquía, lo
que yo llamo el Mundo Real Poético (como
señalaban las pancartas de la Manifestación
Poética por Las Ramblas de Barcelona que
animé hace dos años). Y cómo es que ese
comunismo libertario no llega a todos los
seres humanos que sufren las consecuencias
de esa Pancracia, de la locura por el Poder.
Porque ese comunismo, sigue siendo políti-
co en muchas de sus formas y en el que el
fondo poético, que sin duda existe y descu-
bro, espera una mayor evolución (porque son
otros los contextos históricos), una mayor
aclaración en lo que es la vida exterior (la
planificación y lo ejecutivo) y la vida interior
(la libertad de pensar y sentir). Estamos ante
una transformación del concepto "poético"
de literario, estético y elitista en humanismo
poético y del concepto "político", de "árbi-
tro" o "estructurador" en clave de la lucha por
el Poder entre los dominantes ignorando a
los dominados, es m*s, mentalizados, mani-
pulados y, llegado el caso, sacrificados. (Visto,
todo esto, con ojos poéticos y libertarios...).
Debemos comprender la gran complejidad
que nos abruma y lo difícil que resulta el
desarrollo de nuestra vida interior, que sin
libertad de pensar y sentir ya no es nuestra,
en esta vida exterior que nos impone lo social
y lo natural. Precisamente en esa libertad se
basa el Comunismo poético. El fondo de lo
humano siempre ha sido ese ideal, no podría
ser otro, el pleno desarrollo del pensar y del
sentir en cada ser humano. Las formas, hun-
didas en toda la retórica y la falacia de esas
enfermedades, se pierden en la lucha por el
Poder y el fondo humano difícilmente apare-
ce en las vidas concretas, perdidas en una
vida exterior llena de falsos problemas some-
tiendo las vidas a las ideas. Y qué ideas.
¿Cuántos siglos tardamos en salir del Mundo
Real Salvaje? No nos extrañemos de lo que
hemos de protagonizar y nos ha de protago-
nizar para salir del Mundo Real Político, pero
es indudable que en nosotros y entre noso-
tros existen claras referencias a esa tierra
prometida, a una plenitud que como seres
vivos merecemos. Nuestra exigencia es muy
superior a la del resto de las especies, pero
el proceso de todas conduce a su realización,
a su plenitud. Otra cosa es que debido preci-
samente a esa complejidad nunca la alcance-
mos como especie, pero anhelar esa plenitud
(entre nuestros límites y posibilidades) en
lugar de luchar por el Poder (en todas sus
variantes) es lo que puede hacernos real-
mente humanos, el predominio del pensar y
el sentir libremente sobre el planificar y eje-
cutar y no al revés.
Hay mucho que pensar, que hablar, que
comprender, que soñar, que superar... no sólo
hacer... No en vano, sin lugar a dudas, nues-
tra especie, es una especie heroica, descu-
bridora de la Tragedia y de la Belleza, hacia
el Mundo Real Poético, adonde conducen el
pensar y el sentir en libertad.
Jesús Lizano.
Nace en Barcelona en 1931. Licenciado en
Filosofía. Poeta. Pensador libertario.
Actualmente forma parte de la redac-
ción de la Revista Libertaria de Barcelona
Polémica y de vez en cuando consigue que
alguno de sus artículos los publique el dia-
rio Avui. Atención especial merecen sus lec-
turas públicas, por el grado de conexión que
logra. Llama a su pensamiento "Misticismo
Libertario"
Reforma laboral asimétrica
El comunismo
El Comunismo es la máxima aspiración de la especie
humana desde que salió del Mundo Real Salvaje, en el
que siguen las otras especies y comenzó este Mundo
Real Político en el que seguimos
Ninguna de las reformas laborales del periodo
"democrático" español ha sido a favor de los
trabajadores
A mediados de marzo del 2005, la patronal CEOE y CEPYME y los sindicatos CC.OO. y
UGT se reunieron con la nueva reforma del mercado de trabajo encima de la mesa

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