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Editorial
cnt
n°316 octubre 2005
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Secretariado Permanente del
Comité Nacional de la CNT
E
l 8 de Julio de 2004, Gobierno, Pa-
tronal y sindicatos oficiales (CCOO
y UGT) firmaron la Declaración
para el Dialogo Social, en la que se
comprometían a hacer lo necesa-
rio para alcanzar una serie de objetivos, tales
como aumentar la competitividad , aumentar
la producción y la tasa de actividad, reducir
la temporalidad y la siniestralidad laboral, etc.
Uno de los primeros frutos del dialogo so-
cial se produjo la pasada primavera, cuando los
mencionados sindicatos y la patronal firmaron
el Acuerdo Interconfederal para la Negociación
Colectiva de 2005, acuerdo por el que los bu-
rócratas sindicales, un año más, en nombre de
la sacrosanta competitividad, garantizan la paz
social, la desmovilización obrera y la modera-
ción salarial.
Lo que significa que durante 2005 la ma-
yoría de los trabajadores seguiremos perdiendo
poder adquisitivo, al igual que durante 2004 (el
60 % de los trabajadores perdimos poder ad-
quisitivo), mientras que banqueros y grandes
empresarios obtenían record de beneficios.
Como consecuencia de la famosa declara-
ción de julio de 2004, el Gobierno encargo a un
grupo de supuestos expertos un informe sobre
el mercado de trabajo y el sistema de protec-
ción social, informe que vio la luz con el pom-
poso titulo de "Mas y mejor empleo en un
nuevo escenario socioeconómico" y que ha ser-
vido de base para las mesas del dialogo social
que se han estado reuniendo durante todo el
mes de septiembre.
Este informe abunda en las manidas rece-
tas neoliberales, llevadas a la practica en todas
las anteriores reformas laborales y que tan pé-
simas consecuencia han tenido para los traba-
jadores. Con la excusa de reducir la enorme
temporalidad laboral que triplica la media Eu-
ropea, la finalidad real es realizar en la practi-
ca un nuevo abaratamiento del despido,
aumentar la discrecionalidad del empresario
para despedir, aumentar el periodo de prueba,
potenciar las ETT´s, eliminar trabas para que los
empresarios puedan realizar regulaciones de
empleo y despidos colectivos a su gusto.
Es absolutamente falso que se pretenda
disminuir la temporalidad, esta no es coyun-
tural ni transitoria, es la consecuencia del ca-
pitalismo neoliberal que tiene como uno de sus
principales objetivos ir sustituyendo a traba-
jadores con empleo estable por trabajadores en
precario, mucho mas vulnerables, disciplina-
dos y sumisos.
En otra de las mesas del dialogo social se ha
estado fraguando durante el mes de septiem-
bre un nuevo recorte al sistema de protección
social. Fundamentalmente se van a recortar las
Pensiones. Ya en la famosa declaración del ve-
rano de 2004, los firmantes se comprometían
a potenciar los fondos privados de Pensiones y
llevar a la práctica el Pacto de Toledo lo que im-
plicará, seguramente, aumentar el periodo que
sirve de cálculo para la pensión de 15 a 35
años, provocando con ello una perdida de más
de un 20% en los futuros pensionistas.
Llevan años intentando convencer a la opi-
nión pública, a través de sus medios de comu-
nicación, de que la Seguridad Social irá a la
quiebra si no acometen estos recortes. Pero la
realidad contradice totalmente los augurios de
los economistas que, financiados por las gran-
des aseguradoras y los bancos, hacen este tipo
de predicciones. El pasado año, la Seguridad
Social tuvo más de 8.000 millones de euros de
superávit, equivalente al 1% del PIB. Pero los
capitalistas no están dispuestos a renunciar a
los suculentos beneficios que les reportarán los
fondos de pensiones, aunque sea a costa del
empobrecimiento de millones de ancianos.
EL Gobierno de Zapatero está llevando a la
práctica, meticulosamente, punto por punto, la
agenda marcada por el capitalismo internacio-
nal, y cuenta con la inestimable colaboración
de los sindicatos oficiales. Ahora toca recortar
las pensiones y desregularizar el mercado de tra-
bajo y lo harán si no se lo impedimos.
Las señas de identidad del mercado de tra-
bajo español son la precariedad, los bajos sa-
larios, la siniestralidad laboral (una media de
5 trabajadores mueren diariamente en su pues-
to de trabajo). Y está claro que ninguna de las
reformas emprendidas por el Estado y quienes
le sustentan van a terminar con esto. La cada
vez más injusta y penosa situación de los tra-
bajadores es consecuencia directa del sistema
económico y social que padecemos, un capi-
talismo feroz, militarista, devastador de la na-
turaleza.
Los anarcosindicalistas tendremos que em-
plear toda nuestra enorme potencialidad de lu-
cha y movilización para hacer frente a este
nuevo ataque contra los derechos de los tra-
bajadores. Que a nadie le quepa duda que la
CNT pondrá toda la carne en el Asador en esta
nueva batalla contra el Capital y el Estado.
Redacción
L
o llaman Katrina, pero se vienen
a la cabeza nombres mucho más
propios teniendo en cuenta las
circunstancias y los precedentes
en las que se ha desarrollado la
catástrofe. Y las consecuencias, que se pre-
vén igualmente desastrosas.
Porque la inundación de Nueva Orleáns
estaba prevista; hace dos años la revista
Science publica un artículo en el que se ad-
vierte de la poca solidez de una ciudad cons-
truida bajo el nivel del mar. Ideas parecidas
ya han tenido consecuencias parecidas. Se
suelen calificar barbaridades de ese estilo
como obras de ingeniería donde se pone a
prueba al "hombre" frente a "la naturale-
za". Ese uso puramente instrumental de la
tecnología solo sirve para los poderes (eco-
nómico, político), nunca para las personas.
Del mismo modo la fuerza del huracán
ha desatado otras fuerzas más despiada-
das. El Estado ha reaccionado jerarquizan-
do la importancia de los objetos y del pueblo.
Primero los objetos, la propiedad privada,
el capital. Después los propietarios de los
objetos. Por último los desposeidos, en caso
de que se les haya atendido en algún mo-
mento. Se ha optado por reprimir lo que, uti-
lizando una vez más el lenguaje como un
arma poderosa, se ha calificado como saqueo.
La población se reapropiaba de lo que más
falta le hacía, alimentos, agua,..., y cuan-
do lo había conseguido se resarcía obte-
niendo todo lo que se nos ofrece y al mismo
tiempo se nos niega, todos esos objetos ab-
surdos nacidos del consumo por el consu-
mo. Se antojan extrañas las imágenes que
muestran a personas "robando" en una tien-
da de informática en una situación de pe-
ligro mortal. Peligro por el huracán pero
aun más por todo el personal armado que
se ha desplazado al lugar para proteger to-
das esas propiedades. Racionalmente eso
es mucho más extraño. Un ejército públi-
co y privado de mercenarios armados has-
ta los dientes y sin reparos a la hora de
matar a alguien por llevarse algo de un su-
permercado. Un muerto más o menos en
un cementerio de cien mil no se nota y ade-
más nadie va a preguntar.
También nos extrañan pero no podemos
saber el porqué de otros acontecimientos.
Personas aisladas por el agua, encarama-
das a un tejado, que se dedican a disparar
a los helicópteros que teóricamente van a
salvarlas. Que concepto tendrán esas per-
sonas de los "equipos de salvamento" cuan-
do los consideran más enemigos que al
propio huracán que los has despojado de
sus desposesiones.
Como decía al principio, se ocurren nom-
bres ad hoc. El huracán George (Bush), el
tornado Adam (Smith), la catástrofe Wall
(Street),... Hoy es comprensible, sin que
nadie nos acuse de coger el rábano por las
hojas, ponerse a evaluar los daños del hu-
racán. Pero habría que hacerlo desde varias
perspectivas. Desde la de la destrucción
producida exclusivamente por el Katrina
restándole la que se podría haber evitado
con un modo más lógico de organizar el
mundo y la que ha provocado el afán des-
medido de un sistema que protege a las co-
sas de las personas.
Mutis
Contra la nueva reforma laboral:
Movilización
Lo llaman
Katrina
Los anarcosindicalistas tendremos que emplear
toda nuestra enorme potencialidad de lucha y
movilización para hacer frente a este nuevo
ataque

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