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cnt
n°316 octubre 2005
Sindical-laboral
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CNT-Cantabria
La CNT firmó el Convenio el 21 de marzo, a
continuación lo presentó en la Dirección General
de Trabajo para su registro, y pocos días des-
pués recibimos un escrito de dicho Organismo,
citándonos a una reunión presidida por el pro-
pio Director General; en el escrito se nos decía
que se convocaba también a la Organización
empresarial ASEFUCA (con la que habíamos fir-
mado el Convenio), pero estábamos convenci-
dos de que estarían también presentes CC.OO.
y UGT, como así ocurrió.
En esa reunión vimos claramente que el Di-
rector de Trabajo no se atrevía a ponerse en
contra de la CNT (pues tenía claro que es el sin-
dicato mayoritario en el sector, con diferencia),
pero quería que existiera un convenio de eficacia
general, para lo que era necesaria la firma de los
sindicatos mal llamados mayoritarios.
Por nuestra parte, nos habíamos compro-
metido con los trabajadores a intentar conse-
guir un verdadero convenio, por lo que no te-
níamos inconveniente en que CC.OO. y UGT se
adhirieran al que nosotros firmáramos, pero lo
que hicimos fue impedirles que participaran
en las negociaciones, ya que -lógicamente- era
la forma más segura de que no traicionaran a
los obreros y se firmara exactamente lo que es-
tos habían acordado en las asambleas.
En la reunión con el Director General de
Trabajo, CC.OO. ya manifestó que no tenía nin-
gún inconveniente en firmar el convenio con
la CNT, pero UGT puso trabas; de todos modos
se fijó una fecha para una primera reunión, y
tanto en esa como en las siguientes UGT si-
guió obstaculizando y poniendo "pegas" sin
proponer ninguna alternativa; CC.OO., por el
contrario, se limitó a realizar algunas puntua-
lizaciones que mejoraban el texto, por lo que
la CNT las apoyó.
En la cuarta reunión, UGT venía ya dispuesta
a firmar (aunque no quería reconocerlo) y tras
demostrarle bolígrafo en mano y haciendo cuen-
tas cual era el porcentaje de aumento salarial
(de un 13% de subida entre el 31 de diciem-
bre de 2003 y el 1 de enero de 2005; es decir
en solo un año), se comprometió a firmar, como
así se hizo por todas las organizaciones inter-
vinientes el 21 de julio, como antes decíamos.
Al día siguiente -como nos tiene acostum-
brados- UGT envió un comunicado a la prensa
regional (que sólo publicó el diario Alerta) en
el que venía a decir que la firma del convenio
(y las mejoras que conlleva) se debía a ellos en
exclusiva. Lo cierto es que los trabajadores sa-
ben que todo el mérito corresponde a la CNT,
y que se ha llegado a este resultado gracias a
la labor de sus militantes durante más de 5
años.
El convenio, en estos momentos, está pen-
diente, únicamente, de su publicación en el
Boletín Oficial de Cantabria, para adquiera ple-
na eficacia.
Fidel Manrique Garrido
Secretario General S.O.V. Torrelavega
En los medios confederales es bastante cono-
cido el hecho de que la CNT ha firmado en
Cantabria un Convenio Colectivo de Trabajo,
de eficacia general y de ámbito regional, para
el sector de Empleados de Fincas Urbanas.
Además de que el periódico cnt del mes de
mayo del presente año informó ampliamente
sobre el tema, han sido varias las ocasiones
en las que se ha ido informando a través de
la página web de la organización. Por ello, no
queremos ponernos pesados, pero si que pa-
rece oportuno reflexionar sobre algunas cues-
tiones que nos sugiere el asunto.
Consideramos, para empezar, que aunque
no se tenga demasiada fuerza (y ese es, evi-
dentemente, el caso de la CNT en estos mo-
mentos) ello no debe ser obstáculo para que
emprendamos todas aquellas acciones para las
que nos creamos capacitados y consideremos
que podemos llevar a cabo; si no se tiene fuer-
za suficiente, imaginación nunca ha faltado en
los medios libertarios y la audacia puede su-
plir sobradamente esa carencia de fuerza. Es
imprescindible, desde luego, tener constan-
cia, ser perseverantes, e intentar incidir en
aquellos sectores laborales más desorganiza-
dos (y, por eso mismo, más explotados y más
necesitados de solidaridad), puesto que esos
sectores -al no generar liberados, ni horas sin-
dicales, ni subvenciones o prebendas del Es-
tado o de los empresarios- son los sectores de
los que menos se preocupan los sindicatos mal
llamados mayoritarios. En ese terreno, cree-
mos que la CNT tiene mucho que hacer, y, si
se sabe trabajar, existen grandes posibilidades
de desarrollo de la Organización; por citar un
ejemplo, los compañeros de Sevilla parece que
lo tienen bastante claro en ese aspecto.
Si somos capaces de conseguir un porcen-
taje de afiliación suficientemente importan-
te, parece evidente que podemos forzar a esos
"sindicatos mayoritarios" y a la propia Admi-
nistración a pasar por el aro de lo que los tra-
bajadores hayan decidido libremente en las
asambleas convocadas por CNT. En nuestro
caso concreto, después de un trabajo de más
de 5 años, hemos conseguido llegar a la fir-
ma en solitario de un Convenio, excluyendo
de las negociaciones a UGT y CC.OO., a pesar
de sus reiterados intentos de tomar parte en
las mismas; la parte empresarial - consciente
de que era la CNT la que tenía la representa-
ción real de los trabajadores- se negó a su pre-
sencia en la mesa de negociación, porque
nosotros nos negamos desde el principio, por
creerles muy capaces de firmar por debajo de
lo que las asambleas habían decidido y por-
que no les reconocíamos ninguna representa-
tividad. Cuando firmamos el convenio y lo
presentamos ante la Dirección General de Tra-
bajo de Cantabria, fue este organismo el que
citó a la CNT y a la Asociación de Empresarios
de Fincas Urbanas a una reunión, presidida por
el propio Director General, en la que éste re-
conoció la labor realizada por la CNT en el
sector de fincas urbanas y nos pidió (hacien-
do de hombre bueno) que permitiéramos a
UGT y CC.OO. adherirse al convenio; nosotros
dijimos que estábamos conformes, siempre y
cuando no se tocara ni una coma del conve-
nio o, si se tocaba algo, que fuera para mejo-
rarlo. Al final, y a pesar de la labor
obstruccionista y contraria a todo principio
ético del representante de la UGT, el texto que
se ha firmado por todos ha sido el de la CNT,
con un par de aclaraciones a sugerencia de
CC.OO , que contribuían a mejorar el texto,
por lo que CNT las apoyó inmediatamente.
Si esto ha sido posible en Cantabria, con-
sideramos factible que se lleve a cabo (y, pro-
bablemente, con más facilidad) en cualquier
otro lugar de España, pues no creemos - ni mu-
cho menos- que nuestra región sea una ex-
cepción. En la mayor parte del territorio
nacional se carece de convenio de eficacia ge-
neral para el sector de fincas urbanas, y en la
mayor parte de las provincias o regiones don-
de existe se trata de extensiones de otros lu-
gares; muy probablemente, porque no existe
parte empresarial legitimada, (tampoco exis-
tía en Cantabria hasta hace unos meses y eso
no nos detuvo), por el desinterés de UGT y
CC.OO. (para ellos es mucho más cómodo li-
mitarse a solicitar la extensión del convenio
de otro lugar) y, sobre todo, porque carecerán
de afiliación entre los trabajadores del sector
o esta será mínima. Lo que sí está claro es
que organizar a este tipo de trabajadores re-
quiere un gran esfuerzo y una gran constan-
cia, ya que se trata de un sector muy disperso,
los trabajadores tienen una media de edad
alta y prestan sus servicios, generalmente,
en empresas de uno o dos trabajadores.
Los militantes de la CNT no debemos tener
complejos; si se está convencido de la bondad
de unos principios y unas tácticas y de la ne-
cesidad de una finalidad revolucionaria, no
hay que acomplejarse, sino todo lo contrario:
podemos y debemos sentirnos orgullosos de
pertenecer a una organización que ha conse-
guido los mayores logros que han alcanzado
los trabajadores en la historia de nuestro país
(jornada de 8 horas tras la huelga de la "Ca-
nadiense", creación de los Sindicatos Únicos,
etc.) una organización que, además, llevó a
cabo la más amplia y profunda experiencia re-
volucionaria en la historia de la Humanidad.
Antes de que la CNT llegara a firmar el
convenio, estaba vigente en Cantabria la ex-
tensión del convenio de Cataluña (extensión
lograda también por la presión nuestra) y he-
mos conseguido importantes mejoras econó-
micas y sociales, que han hecho que el
convenio del sector en Cantabria sea de los me-
jores que existen en el país, si no el mejor. En
cualquier caso, sabemos - y lo sabe también
la parte empresarial- que la CNT no se con-
forma con firmar un convenio y olvidarse de
él (como hacen UGT, CC.OO u otros), sino que
permanecemos vigilantes, exigiendo que se
cumpla en todos sus puntos. En estos mo-
mentos, los trabajadores están empezando a
percibir en concepto de atrasos por aplicación
del convenio cantidades que oscilan, normal-
mente, entre los 600 y los 900 euros; los cál-
culos los realiza la asesoría jurídica de la CNT.
En algunos puntos del convenio, hemos sido
pioneros, y lo que está claro es que - al me-
nos por una vez- han sido esos "sindicatos"
supuestamente mayoritarios los que han ido
a remolque nuestro, y no al revés.
Si hay compañeros que se sientan con áni-
mos para emprender un trabajo largo, cansa-
do y a ratos frustrante, tienen en el de fincas
urbanas un sector al que pueden dedicar sus
esfuerzos y sus energías militantes. Desde lue-
go que, en ese sentido, contarán con todo el
asesoramiento que podamos y sepamos pres-
tarles. Que tengan en cuenta que, a pesar de
todos los inconvenientes que se puedan en-
contrar, siempre que se siembra se recoge; en
mayor o menor cantidad, más pronto o más
tarde, siempre llega la cosecha.
Noticias sobre convenio colectivo de fincas
urbanas en Cantabria logrado por la CNT
Reflexiones sobre el convenio de empleados
de fincas urbanas de Cantabria
El día 21 de julio, Comisiones Obreras y UGT se adhirieron al Convenio Colectivo del Sector que ya había firmado en
solitario la CNT, justamente cuatro meses antes.
UGT envió un comunicado a la prensa regional en
el que venía a decir que la firma del convenio (y
las mejoras que conlleva) se debía a ellos en
exclusiva. Lo cierto es que los trabajadores saben
que todo el mérito corresponde a la CNT
Si somos capaces de conseguir un porcentaje de
afiliación suficientemente importante, parece
evidente que podemos forzar a esos "sindicatos
mayoritarios" y a la propia Administración a
pasar por el aro de lo que los trabajadores hayan
decidido libremente en las asambleas

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