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Economía
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n°316 octubre 2005
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L. Buendía
Empezando con el mercado de trabajo, Espa-
ña presenta unas tasas de paro que, en torno
al 10%, la sitúan en el cuarto puesto empe-
zando por detrás, de la flamante Europa de los
25 (UE-25, la resultante de la última amplia-
ción de 2004). Pero además, la temporalidad
la relega a la última posición en cuanto a las
condiciones del mercado de trabajo, ya que
uno de cada tres contratos es temporal. En
cuanto a la jornada laboral, la de España es la
quinta mayor de la UE-25, por debajo sólo de
la de países como la República Checa, Polonia,
Grecia y Eslovaquia. Sin embargo, la degrada-
ción en los niveles salariales se promueve gra-
cias a medidas como el convenio colectivo
firmado el año pasado y que situó el aumen-
to salarial por debajo de la inflación, lo que sig-
nifica que los precios subieron más que
nuestros salarios, hecho que debemos agrade-
cer a los firmantes de dicho convenio, los sin-
dicatos denominados mayoritarios. En lo que
al salario mínimo se refiere, está por ver si el
nuevo gobierno del PSOE cumplirá su com-
promiso de elevarlo hasta los 600 euros en su
legislatura. Por el momento, lo único que po-
demos constatar al respecto es que el Salario
Mínimo Interprofesional equivale a poco más
de un tercio del salario medio, a pesar de que
la sacrosanta UE recomienda que se sitúe en
los dos tercios. Esto afecta al conjunto de los
trabajadores porque se utiliza como referencia
para numerosas negociaciones colectivas, de
ahí que la patronal española y su "represen-
tante" en el gobierno (o, al menos, quien me-
jor defiende sus intereses), el señor Solbes se
opusiesen con vehemencia incluso al magro
incremento introducido este año.
Pero es que los costes salariales, o lo que
es lo mismo, los costes que le suponen al em-
presario los trabajadores, no sólo se han re-
ducido sino que están bien por debajo de los
de la Unión Europea. Mientras, los beneficios
siguen aumentando, lo mismo que los sueldos
de determinados sectores asalariados, como los
directivos de la banca. Pero entonces, ¿cómo
culpar a los trabajadores de la baja producti-
vidad? Sin duda, esos bajos salarios hacen que
para los empresarios resulte más barato con-
tratar más gente y dedicar los beneficios que
roban del trabajo a otros fines más lucrativos
que las inversiones en las empresas para au-
mentar su capacidad productiva, como, por
ejemplo, la especulación urbanística.
Por eso no es de extrañar que la distribución
de la renta nacional, según datos oficiales, sea
del 50% para los salarios y del 50% para los be-
neficios, intereses y otras rentas no derivadas
del trabajo, lo que, teniendo en cuenta que la
inmensa mayoría de las personas viven de su
trabajo, da una buena imagen de las condicio-
nes de desigualdad que imperan en España. De
hecho, la desigualdad ha aumentado conti-
nuamente desde 1991, estando siempre por en-
cima de la media de la UE. En 2003, España fue
el país donde más creció el número de ricos de
toda la Unión Europea, y el tercero de todo el
mundo. Mientras, la tasa de pobreza se sitúa en
el 18% (contra un 15% de media en la UE), lo
que encuentra su explicación en datos como
que casi el 40% de los parados no reciben sub-
sidio alguno o que muchos subsidios no per-
mitan superar el umbral de pobreza.
A pesar de ella, la presión fiscal, que es el
instrumento con que el Estado redistribuye la
riqueza entre pobres y ricos, está por debajo
de la media de los países de su entorno, e in-
cluso de países como Grecia, Portugal o Hun-
gría. Y los dos partidos que se turnan en el
gobierno incluyen siempre en sus programas
electorales la reducción de los impuestos, lo que
se traduce en realidad en la reducción de los
impuestos directos, es decir, los que están ba-
sados en la cantidad de renta que tiene cada
individuo, mientras suben los indirectos, como
los de los hidrocarburos o el alcohol, y por
tanto, los que pagamos todos independiente-
mente de lo que ganemos. Esto es más que
palpable en ciertas comunidades grandes como
Madrid, donde se anuncia la eliminación de
impuestos como el de patrimonio (lo que sin
duda beneficiará a ricos como su presidenta,
Esperanza Aguirre) mientras suben cada año
de manera importante los precios del trans-
porte público o de algunas tasas.
Con estas tendencias no sorprende que el
gasto social en España esté situado varios pun-
tos por debajo que en la UE. El gasto social es
el que se dedica a educación, sanidad, etc., el
que se emplea en servicios dedicados a la po-
blación y que configuran derechos históricos
de los trabajadores puesto que han sido el re-
sultado de las luchas de éstos. Pues bien, lla-
ma la atención que en España, en el sistema
educativo, vaya ganando cada vez más peso el
sector privado, hasta el punto que en Educa-
ción Secundaria, más del 40% de los alumnos
estén escolarizados en él. Teniendo en cuen-
ta que la gran mayoría de la educación priva-
da es concertada, esto supone una
transferencia de rentas directa del sector pú-
blico al privado, en vez de dedicar esos fon-
dos, por ejemplo, a ampliar y mejorar la
educación pública. Además, la gratuidad de la
educación queda cuestionada dados los im-
portantes gastos a que deben hacer frente los
padres de las criaturas, tanto en libros como
en otro tipo de material escolar que, ante la
carencia de financiación pública, repercute en
ellos en vez de en los centros de enseñanza.
Por eso, la proporción del gasto de las fami-
lias dedicado a educación es el tercero más
alto de los países del entorno.
Y en sanidad, la tendencia es similar, como
lo muestra el hecho de que el equivalente al
40% del gasto sanitario total se emplee en la
contratación de servicios privados concerta-
dos. Esto se entiende mejor cuando se tienen
en cuenta políticas como la llevada a cabo en
la sanidad pública madrileña, en la que, con el
supuesto objetivo de reducir las listas de espera,
se recurre a los servicios de centros privados,
lo que no sería necesario si se invirtiese más
en la mejora de la sanidad pública, pero ¿de
dónde sacar ese dinero si quienes más tienen
pagan cada vez menos? Además, ello supondría
cortar las transferencias del sector público al
sector privado, y no parece que estos gobier-
nos estén por la labor, a tenor de lo que ocu-
rre tanto en la sanidad como en la educación.
En cuanto a las pensiones, la cuestión no
está exenta de polémica, toda vez que se está
difundiendo ampliamente la idea de que el sis-
tema público de pensiones no es sostenible. La
sostenibilidad de dicho sistema es siempre muy
relativa, puesto que ésta estaría garantizada si
de veras se lo propusiesen los gobiernos de tur-
no, por ejemplo, como hemos dicho ya, por
medio de una política recaudatoria que incidiera
en las personas más adineradas. Sin embargo,
desde hace ya muchos años son otras medidas
las que han sido introducidas, siempre en la lí-
nea de recortar las prestaciones de las pensio-
nes públicas y estimulando los planes privados
de pensiones. Ya en 1985 se pasó de contabi-
lizar para el cálculo de la prestación por jubi-
lación solamente los 2 últimos años de la vida
laboral a hacerlo con los 8 últimos, y ésta ha
sido la línea seguida desde entonces hasta al-
canzar los 15, e incluso se escuchan propues-
tas de que cuente la vida laboral completa.
Esto supone que, dado que son los últimos
años los que, en general, suponen los salarios
más altos para el trabajador (por la antigüedad
acumulada, por los cambios de trabajo hacia
percepciones salariales mayores, etc.), que las
pensiones sean cada vez menores. Por otra par-
te, desde que se introdujeran las pensiones pri-
vadas, éstas han gozado de tratamientos fiscales
cada vez más favorables (que suponen el pago
de menores impuestos para quienes contraten
este tipo de pensiones) desde 1987-88 hasta
hoy. Incluso la política sindical de CC.OO. y
UGT ha ido en esta misma línea al pactar pen-
siones privadas para algunos trabajadores de
empresas grandes e incluso para funcionarios
públicos. Con ello, no se hace sino abrir la
puerta a la reducción de las pensiones obliga-
torias públicas, lo que unido a lo ya mencio-
nado explica también en parte ese déficit de
financiación. Obviamente, detrás de esto es-
tán fenómenos como que el fondo resultante,
en el caso de los funcionarios, de las aporta-
ciones de los trabajadores, lo gestionan en un
70% el BBVA y en un 30% esos sindicatos
Finalmente, no podemos dejar de mencio-
nar la cuestión de la vivienda. Los precios de
ésta han crecido anualmente entre 2 y 3 ve-
ces más que lo han hecho en la zona euro.
Esto, unido a la cuestión arriba mencionada de
la escasez de los ingresos, es lo que ha deri-
vado en que la población española presente
unos coeficientes de endeudamiento muy al-
tos, es decir, en España las deudas de las fa-
milias equivalen a casi la totalidad de su renta
disponible, y la mayor parte de estas deudas
tienen como origen la compra de la vivienda.
Esta situación supone un alto riesgo porque
ante pérdidas de empleo o si suben los tipos
de interés, la situación financiera puede ser
insostenible para las familias.
En definitiva, y a lo largo de las líneas an-
teriores, no hemos intentado más que dar una
muestra de las dificultades que enfrentan quie-
nes trabajan en España. Las constantes refe-
rencias a los países de nuestro entorno nos
parecían pertinentes no sólo para dar una ima-
gen más fiel de dónde nos encontramos, sino
además para poder desmontar el socorrido dis-
curso oficial de nuestro acercamiento a Euro-
pa. Pero en todo caso queda claro que, dadas
estas circunstancias, son muchas las cosas que
hemos de cambiar no sólo ya para conseguir
otro mundo mejor sino siquiera para afrontar
unas condiciones en constante degradación
para los y las trabajadoras.
Para profundizar:
- Taifa, "La situación de la economía españo-
la", Informes del Seminario de Taifa, nº 1,
enero de 2005, Barcelona.
Como presentación de esta sección, hemos querido
reflejar de forma resumida algunos de los elementos que
tienen que ver con la situación que nos ha tocado
enfrentar a los y las trabajadoras en general hoy en día,
por lo que es algo así como un panorama general de la
situación actual, haciendo especial mención a la
comparación con otros países de nuestro entorno.
Situación económica
En este número queremos presentar una nueva sección del periódico cnt a la que llamare-
mos "Economía". Surge como iniciativa de dos compañeros que pretenden compartir con
el resto de militantes y demás lectores del periódico sus conocimientos de economía para
difundir una disciplina poco conocida en nuestros medios, pero que no por ello es menos
importante su conocimiento para nuestra lucha y objetivos. La sección estará compuesta
de artículos que se van a dividir en dos aspectos principales. Por un lado, el aspecto analí-
tico: análisis de la economía laboral y colindantes, así como sus aspectos, histórico, finan-
ciero, ecológico, mundial (global), metodológico, docente y todo desde diferentes ópticas
teóricas que a entender nuestro y desde la perspectiva anarcosindicalista, mejor expliquen
la realidad económica y apunten posibles formas de mejorar su análisis, su forma de ense-
ñarla y su aspecto eminentemente constructivo, pro-revolucionario y anarquista. Y, por otro,
el aspecto constructivo: analizar aspectos históricos y actuales en referencia a modelos de
sociedades autogestionadas, profundizar en aspectos del pensamiento económico anar-
quista y laboral.
Por otra parte, incluiremos cuando nos parezca pertinente recuadros con términos eco-
nómicos a modo de glosario, bien explicando palabras que aparezcan en el artículo o bien
otras que nos parezca interesante comentar. También queremos incorporar algún mes co-
lumnas con datos de coyuntura que aporten información económica relevante sobre el mo-
mento, y es probable que algún mes haya alguna entrevista. Además, siguiendo con ese
objetivo de difundir al máximo la economía crítica y servir de instrumento de formación en
economía en general, añadiremos informaciones bibliográficas útiles para profundizar en
algún tema o incluso comentarios de libros que, desde esta óptica, nos parezca que mere-
ce la pena leer.
Nuestra idea es completar esta sección de forma colectiva, para lo cual hemos abierto
una cuenta de correo electrónico (economiacnt@gmail.com), a la que se pueden enviar ar-
tículos, propuestas, sugerencias, críticas, etc.
Desde nuestra humilde perspectiva vamos a intentar difundir la economía en sus aspectos
analíticos y constructivos para uso y acción de cuantos afiliados y simpatizantes lo deseen.
L. Buendía, Sto. Artes Gráficas, CNT-Madrid
Ll. Rodríguez, Sto. Oficios Varios, CNT-Terrassa.
Casi el 40% de los parados no reciben subsidio
alguno y muchos subsidios no permitan superar el
umbral de pobreza

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