cnt
n°316 octubre 2005
Actualidad
1
144
CNT - Jerez de la Frontera
La CNT, sindicato anarcosindicalista al que
pertenecían los obreros masacrados, conside-
ra dicho proyecto capitalista una ofensa y
una frivolidad hacia la memoria de lucha del
movimiento obrero andaluz. Los astutos po-
líticos del PSOE y los empresarios que les
acompañan no tienen ningún escrúpulo en
hacer negocio turístico con la memoria his-
tórica. Han visto que las simpatías y el eco
popular que todavía tiene la gesta rebelde de
los anarquistas de Casas Viejas pueden servir
para sacar beneficios lucrativos, y no han du-
dado en apropiarse de una historia que no
les pertenece para llenarse los bolsillos. No en-
tendemos por qué el PSOE utiliza recuerdos
de una lucha (el anarquismo del campesina-
do andaluz) a la que es ajena y a la que siem-
pre ha combatido: desde los tiempos en que
apoyaba a la República que ordenaba "tiros
a la barriga" a los trabajadores de Casas Vie-
jas, pasando por la actuación de la Junta de
Andalucía y el Estado central (que han con-
denado al subsidio y a la resignación a los
jornaleros andaluces, para detener sus aspi-
raciones revolucionarias) y acabando por el
triste papel que los socialistas vienen de-
sempeñando en conflictos laborales en los
que niegan los derechos de los/las trabaja-
dores/as afiliados a CNT en los servicios de re-
cogida de basura en Tomares o de la grúa
municipal de Sevilla (Aussa, actualmente en
huelga).
La falta de ética del proyecto turístico en
Benalup se acrecienta si tenemos en cuenta
que el hotel se va a construir en un contex-
to de especulación y crecimiento urbanístico
insostenible en este pueblo, como denuncia-
ba en Abril pasado la organización Ecologis-
tas en Acción acerca del nuevo Plan General
de Ordenación Urbana (PGOU), que supondrá
un crecimiento desmesurado de la superficie
urbanizable en beneficio del sector turístico,
que se establece en torno a los campos de
golf para turistas de alto poder adquisitivo.
La CNT exige al Ayuntamiento de Benalup
- Casas Viejas y a la empresa "Huertos de Ca-
sas Viejas" que retiren el mencionado pro-
yecto hotelero, en nombre de la dignidad de
aquellos libertarios que murieron precisamente
luchando contra ese capitalismo que quiere
ahora apropiarse de la memoria para seguir sa-
cando tajada.
J. L. Gutiérrez Molina
Los asesinatos de 1933 en Casas Viejas siguen
estando presentes en la vida pública espa-
ñola. La presentación de un proyecto hote-
lero-cultural, matizado en su denominación
recientemente, que tiene en ellos uno de sus
principales ejes levantó la inmediata protes-
ta de la Federación Local de la CNT de Jerez.
Queja que tuvo una inmediata repercusión,
primero en los foros de Internet y, después,
en las páginas del periódico El Mundo y en
las columnas de articulistas y colaboradores
de otros. En general, se ha resaltado su fri-
volidad y mal gusto, por citar al escritor An-
tonio Soler.
Incluso el PP ha querido pescar a río re-
vuelto y su senador por Cádiz José Blas Fer-
nández se descolgó con unas declaraciones en
las que «barría para casa». Muestra todo ello de
que, a más de setenta años, los acontecimien-
tos han dejado de ser unos meros sucesos lo-
cales para convertirse en un referente simbólico
de nuestra historia más reciente presente en la
actualidad. Pero más allá de su utilización co-
mercial y política lo que está sucediendo estos
días se presta a otras reflexiones.
En primer lugar, que han tenido que pa-
sar treinta años de democracia y plantearse
una polémica iniciativa privada para que el
ayuntamiento de la localidad anunciara , a su
vez, su intención de encabezar una actuación
parecida en el futuro centro cultural munici-
pal anejo al teatro actualmente en construc-
ción. Lo ocurrido en enero de 1933 es una
losa que todavía pesa de forma vergonzosa
sobre los habitantes de Casas Viejas. Un he-
cho que se refleja en el silencio presente to-
davía hoy y que ha resonado clamorosamente
estos días. Como resaltan los indicadores de
carreteras de la población que continúan, en
su mayoría, obviando el nombre oficial de la
población, "Benalup-Casas Viejas" y mante-
niendo, sólo, el primer topónimo.
En segundo lugar, que de la amnesia de la
Transición vienen estos lodos. El pacto de si-
lencio sólo ha beneficiado a los sectores más
reaccionarios de la sociedad española. Aque-
llos que, tras la impunidad obtenida, se sien-
ten autorizados a considerar «guerracivilismo»
cualquier actuación que, siquiera, intente res-
tituir en sus justos términos lingüísticos lo
ocurrido entre 1931 y1975. Todavía se pone
en cuestión que los golpistas de julio de 1936,
eran eso, golpistas, sublevados contra el ré-
gimen constitucional del momento. Que los re-
beldes eran ellos y no quienes sometían a
consejos de guerra por «rebelión militar». Ade-
más, en la mayoría de los casos, las iniciati-
vas encuadradas en el «movimiento de recu-
peración de la memoria» apenas se quedan
en la forma y de manera muy limitada. Por
ejemplo, erección de monolitos conmemora-
tivos, casi descontextualizados, faltos de cual-
quier investigación e inaugurados de forma
discreta. Así, sobre los sucesos de Casas Vie-
jas no sólo se obvia cualquier intento de rom-
per el tabú local sobre ellos, sino que
finalmente acaban convertidos en el reclamo
de un negocio.
En tercer lugar, que si además de ser un
hecho de los conflictivos años treinta, tienen
relación con el mundo anarquista, pues peor
que peor. El renacimiento de las organizacio-
nes libertarias a finales de los años setenta
despertó la preocupación de las fuerzas polí-
ticas, tanto de la oposición cono de las here-
deras del franquismo. El temor estaba en que
su desarrollo pusiera en peligro el modelo so-
cial y económico escogido para pasar de la
dictadura a la democracia. El cerco al mundo
libertario se hizo tanto desde el mundo de la
cultura como del sindical y político. Para la
mayoría de historiadores y creadores de opi-
nión anarquismo era signo de «extremismo
irracional», de «primitivismo utópico» y de
otros cuantos piropos parecidos más. Para po-
líticos y sindicalistas «mayoritarios» la CNT
era sinónimo de «terrorismo» o refugio de
«drogadictos». Todo valía para eliminar un
peligroso rival. De esta forma se fue tejiendo
una capa de desinformación sobre el mundo
ácrata que en nada desmerece la que estamos
viendo estos días en los Estados Unidos con
motivo de la destrucción de Nueva Orleans.
Se define como de «anárquica» la situación ori-
ginada por la aplicación de los principios ca-
pitalistas para hacer frente a la situación.
Eliminando al mundo anarquista de nues-
tra historia más reciente mal podemos en-
tenderla. Identificando violencia con
transformaciones sociales terminamos dando
la razón a los sectores más ultramontanos que
justifican golpes de Estado, asesinatos y lim-
pieza ideológica social. De esta manera sólo
nos queda el conformismo, el aceptar que no
hay otra realidad que la presente. Lo que ocu-
rrió en 1936 fue culpa de todos por igual. Que
todos cometieron crueldades y crímenes es
cierto. Pero, como escribía un participante en
un foro en internet ¿es lo mismo luchar para
aplastar la ilusión de una nación en un pro-
yecto democrático de justicia social que luchar
por aplastarla? No es una cuestión de sime-
tría, sino de pensar en que es posible otro
mundo. Ese mundo que, como dijo Buena-
ventura Durruti en el verano de 1936, todos
llevamos en nuestros corazones y que, pien-
so, no pasa por homenajes mercantiles.
Publicado en La Voz de Cádiz
10 de septiembre del 2005
No queremos que la memoria
sea un negocio hotelero
Memoria histórica y hostelería
Días atrás el alcalde del pueblo Benalup-Casas Viejas, Francisco González Cabaña (que es también dirigente provincial
del PSOE y Presidente de la Diputación de Cádiz) ha presentado un proyecto turístico consistente en un Hotel de
cuatro estrellas (que llevará el nombre "La Libertaria") y un espacio para bares y restaurantes. La iniciativa está
promovida por la sociedad "Huertos de Casas Viejas", tendrá proyección internacional, está subvencionada por los
fondos europeos Leader y ocupará el mismo solar donde sucedieron los sucesos de Casas Viejas en Enero de 1933, en
el que los cuerpos represivos del Estado llevaron a cabo una feroz represión a jornaleros anarquistas que significó la
muerte de 22 personas.
Eliminando al mundo anarquista de nuestra
historia más reciente mal podemos entenderla
La choza del Seisdedos, tras la masacre.