M. Vicent
E
n un principio empezaron a comen-
tar las malas condiciones en las que
trabajaban las brigadas, su poca
preparación, etc. Pronto se dieron
cuenta que si seguían por ese cami-
no iban a hundir a la empresa estatal TRACSA,
empresa que fue creada para evitar las contra-
taciones por parte del estado y las comunida-
des autónomas de personal al servicio directo
de la administración y que se dedicase a la
extinción de estos incendios, en definitiva lo
que se hizo fue descargar a la administración
de unos cuantos miles de personas que estu-
viesen bajo sus nóminas, dentro de la política
de liberalización y de gasto cero implantada
por los diferentes gobiernos "democráticos"
(mejor sería partitocráticos) del Estado español
y sus "estados" autónomos.
El resultado de todo esto ha sido que los
brigadistas han dejado de ser especialistas para
convertirse en temporeros que en la mayoría de
ocasiones no han tenido ningún tipo de pre-
paración en cuanto a la extinción de fuegos y,
además, son contratados de forma temporal,
sobre todo de entre los estudiantes de vaca-
ciones, jóvenes y personas que tienen que aco-
gerse a cualquier tipo de contrato mal pagado,
precario y en el que no se discuten las condi-
ciones de trabajo, ni las normas de inseguridad
de la empresa, ni si se cobran o no los pluses
de peligrosidad (normalmente sólo se pagan a
los capataces y gente de confianza).
La hipocresía cuando hay muertos por
delante es algo muy común en este país, los
políticos utilizan a los muertos trágicamente
para hacerse las fotos de rigor olvidándose del
fondo del problema.
Esos/as señores/as encorbatados que salen
por televisión y que nos hablan de la solidari-
dad entre los seres humanos, esas personas que
hablan por la radio y dicen estar haciendo todo
lo posible para evitar que estas cosas vuelvan
a ocurrir, esos/as hombres y mujeres que escri-
ben en los periódicos y revistas apuntando con
el dedo a los culpables de otras administracio-
nes por ineficacia e ineficiencia, todos/as
ellos/as no están haciendo nada por evitar que
estas situaciones se vuelvan a repetir.
No hacen nada desde el momento que para
todos/as ellos/as prima la rentabilidad sobre
la necesidad; la privatización sobre la seguridad;
la globalización económica sobre la solidaridad;
la política y el enriquecimiento fácil sobre la
honradez y la honestidad. Todo esto supone
que las tragedias entre los trabajadores/as sean
cada vez más normales y más grandes, ya que
nadie evita que las empresas, la administración
del estado, autonómica, provincial y local se
dediquen a acrecentar sus ganancias o a redu-
cir sus costos a costa de reducir plantillas, con-
tratar trabajadores en precario (la mayoría de
veces a través de ETTs o empresas del estado
encubiertas.) Otra moda es la contratación de
empresas para realizar trabajos técnicos y que
muchas veces son simples autónomos que tra-
bajan en organismo de la administración ocu-
pando puestos de trabajo que deberían salir en
las ofertas públicas de empleo, la situación ha
llegado a ser tan irregular que muchos de estos
trabajadores se pasan meses parados (con lo
que retrasan los trabajos y la eficacia de la
administración en la solución de los problemas
de todos/as) porque las contrataciones, que
deben esperar que haya asignación presupues-
taria, se retrasan durante meses debido a los
interminables trámites "burrocráticos". Estos
autónomos/as que están ocupando puestos de
trabajo encubiertos están indefensos ante la
legislación española y en precario total, el día
que no haya presupuesto se van a ir a la calle
y además ahorrándole, a la Administración,
tener que pagarles ninguna indemnización ni
prestación económica como parado.
Otro grupo de precarios son los becarios,
también utilizados por las administraciones
(todas) para asegurarse una mano de obra bara-
ta, eficaz y joven que les permite evitar sacar
a oferta pública miles de puestos de trabajo. En
teoría las becas son de formación pero en la
mayoría de casos los/as becarios/as no se pue-
den formar o sé auto forman porque no exis-
te personal cualificado, en sus especialidades,
que los oriente o que les enseñe. Los preca-
rios, perdón becarios, son utilizados para sus-
tituir al personal cuando está de vacaciones,
evitándose contratos temporales estivales. Esto
sólo es una parte de lo que ocurre con ellos,
por supuesto tampoco tienen derecho a paro
y hasta hace poco no tenían derecho ni a estar
de alta en la Seguridad Social.
El tercer grupo son los estudiantes en prác-
ticas que ya es el colmo, la inmensa mayoría
de los cuales pagan por trabajar. Esto hay que
explicarlo porque enseguida saltarán los listos
(demagogos) de siempre y nos dirán que eso
no es verdad. Vamos a ver, un estudiante cuan-
do se matricula paga unas tasas por asignatu-
ra, en la actualidad unos créditos. Las prácticas
son una asignatura necesaria de la carrera y
que por tanto tiene unos créditos que valen
un dinero, pues bien si sabemos esto también
tenemos que tener claro que los estudiantes
en prácticas pagan por trabajar. Aclarando más
la situación diremos que no hay ningún estu-
diante que no sea utilizado como mano de obra
barata, en el mejor de los casos, cuando se tras-
ladan a una empresa o a una administración
pública para realizar sus prácticas. He dicho en
el mejor de los casos porque si le ponen a tra-
bajar, por lo menos, hará prácticas ya que hay
muchos casos de alumnos que están de prác-
ticas sentados y contando moscas, lo cual es
sacar dinero para administrar a otro monstruo
de la administración, las Universidades.
Las Universidades españolas están educan-
do y enseñando; formando, como gusta decir,
a los futuros "dirigentes de la sociedad", si eso
es así ¿qué futuro nos espera cuando han
aprendido que para trabajar es necesario que
pagues? Lo normal es que dentro de unos años
el trabajar pagando sea una cosa aceptada por
la mayoría e institucionalizado. No estoy loco,
estoy llevando al día de mañana algo que hoy
ya ocurre en las Universidades y fomentado
por las cabezas "pensantes" de la sociedad en
que vivimos o nos ha tocado vivir: los profe-
sores universitarios.
Hablando de los profesores universitarios
tampoco es raro que acepten esto cuando en
la Universidad se utilizan formas de contrata-
ción que se acercan a la esclavitud, hablemos
simplemente de los profesores asociados. Este
profesorado está contratado, por las universi-
dades, pagándole unos salarios muy inferiores
a los que reciben los profesores titulares por
igual cantidad de horas de clase. Todo esto va
en detrimento de la calidad de la formación de
los universitarios, ¿qué motivación van a tener
unos profesores contratados, mal pagados y en
total situación de precariedad? Posiblemente
su único interés sea cubrir el expediente para
mejorar su currículum vitae.
De todo esto son conscientes los órganos
de dirección de las universidades, pero les da
igual porque su máxima prioridad es abaratar
los costes de personal docente investigador
(PDI). ¿Qué podemos esperar de una institución
que tiene claras reminiscencias feudales? Sí es
una institución que se rige por un sistema de
representación estamental (tres estamentos:
profesorado (PDI), personal administrativo
(PAS) y estudiantes) donde el estudiantado,
siendo la parte mayoritaria de la institución,
no tiene una representación acorde con su
importancia numérica.
Como vemos siendo una institución que se
proclama democrática y defensora de la liber-
tad, en su práctica nos ofrece todo lo contra-
rio, manteniendo unas estructuras denostadas
desde hace muchos años, por no decir siglos.
Como hemos podido ver, en este pequeño
recorrido por diferentes formas de precariedad
laboral, esta sociedad dista mucho de ser libre
e igualitaria. No es libre porque las formas de
contratación y explotación lo impiden. No es
igualitaria porque a unos mismos trabajos se
inventan formas de contratación diferente para
aislar y separar a los trabajadores, hay trabajos
iguales y con una misma responsabilidad que
son contratados y pagados de forma diferente.
En definitiva la sociedad actual, "democrá-
tica y defensora de la libertad", se ha dotado
de unas formas de relación laboral que cada
vez están más cerca de nuevas formas de escla-
vitud que de conseguir una calidad de vida y
una economía saneada para los que no con-
trolan o no detentan la propiedad de los medios
de producción. En pocos años la población tra-
bajadora ha perdido la mayor parte de las con-
quistas que había conseguido durante muchos
años de lucha.
No podemos dejar que las cosas sigan así y
debemos empezar a denunciar e impedir que
las instituciones y organismos públicos sigan
utilizando formas de contratación y explotación
denigrantes para el ser humano, y que sólo
pueden satisfacer y favorecer las nuevas prác-
ticas empresariales, enmarcadas en la globali-
zación económica, y que lo único que
pretenden es crear un mercado de trabajo orga-
nizado para sus intereses, falto de libertad y
esclavista con los trabajadores.
La sociedad actual, democrática o no, no
va a hacer nada para facilitar la vida de los ciu-
dadanos que no tienen posesiones o que viven
de su trabajo. Desde occidente hasta oriente,
desde el norte hasta el sur la práctica habitual
de los poderosos es oprimir a los que no lo son.
Esta opresión se puede materializar de muchas
formas: lo hacen a través de las relaciones eco-
nómicas, a través de la religión, a través de la
política o a través de la represión y la muerte
pura y dura.
Nuestro objetivo tiene que ser rebelarnos
contra todas las formas de opresión y de explo-
tación, manteniendo una lucha continua con-
tra todos/as aquellos/as que pretendan
mantenerlas y hacerlas inevitables. La labor es
ardua y difícil pero entre todos podemos con-
seguir recuperar el protagonismo que quieren
arrebatarnos entre unos pocos. Somos mayoría
en todo el mundo y mientras la mayoría siga
relegada y eclipsada, la libertad será inexis-
tente, nuestro deseo, nuestra obligación debe
ser conseguir la libertad integral de todos los
seres humanos.
¿Con gas o sin gas?
Gas, política y mentiras en Canarias .......................... 22
Cabalgando en la ignorancia supina.
Todavía los estereotipos anarquistas ......................... 23
Opinión
cnt
n°316 octubre 2005
2
211
El incendio del Alto Tajo y
el empleo precario
En los últimos días y como consecuencia del nefasto incendio en la zona del Alto Tajo,
todo el mundo ha empezado a pedir responsabilidades por la muerte de los once
trabajadores de la brigada de Tracsa que se vieron envueltos por las llamas.
Como siempre la avalancha ha durado casi como un caramelo a la puerta de un
colegio, justo a las dos semanas del suceso los mass media han dejado de hablar del
fondo del problema.
Los brigadistas han dejado de ser especialistas
para convertirse en temporeros que en la mayoría
de ocasiones no han tenido ningún tipo de
preparación